Alemania: Orden y talento para conquistar Maracaná

La selección alemana, antes de un encuentro. /
La selección alemana, antes de un encuentro.

La solidez defensiva y la creatividad de sus mediapuntas hacen de Alemania una de las principales candidatas al título

ÓSCAR BELLOTMadrid

El camino de Alemania hacia el Mundial de Brasil rozó la perfección. Nueve victorias y un empate, a cuatro goles ante Suecia, le sirvieron a la selección teutona para afrontar los últimos partidos con la tranquilidad del deber cumplido. Sumó un total de 28 puntos, ocho más que el combinado liderado por Zlatan Ibrahimovic, tras marcar 36 goles y encajar diez en otros tantos encuentros. Mas el hombre encargado de manejar el volante de la 'Mannschaft' aterrizará en tierras cariocas sin posibilidad de tocar la caja de cambios. Joachim Löw, el técnico que rige sus destinos desde hace ocho años, perdió en marzo todos los puntos de su carné de conducir tras protagonizar diversas infracciones de tráfico que atestiguan su pasión por la velocidad. Un incidente menor en comparación con el escándalo que acabó con otro de los tótem del fútbol germano, Uli Hoeness, en una prisión tras ser condenado por fraude fiscal, y previo abandono de su puesto de presidente del Bayern de Múnich, pero que da buena cuenta de los tormentosos meses vividos dentro y fuera de los terrenos de juego alemanes. Löw ha hecho propósito de enmienda, mas su credibilidad en este ámbito puede ponerse perfectamente en tela de juicio teniendo en cuenta que vivió una situación similar en vísperas de la Copa del Mundo de 2006, en la que ofició de asistente del por entonces seleccionador Jürgen Klinsmann.

Maniatado sobre el asfalto, 'Jogi', como le apodan, afronta una situación completamente diferente sobre el césped. La operación de alquimia que trata de aplicar Pep Guardiola con el Bayern de Múnich ante la irritación de Franz Beckenbauer, la de combinar el toque con la verticalidad incardinada en el corazón del fútbol alemán, la ha completado el entrenador nacido en la Selva Negra a lo largo de los ocho años que lleva al frente de la selección germana. Es precisamente eso lo que hace tan temible a la 'Mannschaft', que afronta su segundo Mundial bajo los dictados del técnico con un claro objetivo, alzar una Copa del Mundo que lleva sin levantar desde 1990.

A su favor juega la sabia combinación de experiencia aportada por jugadores como el defensa Philipp Lahm, el centrocampista Bastian Schweinsteiger o el delantero Miroslav Klose con la pujanza de jóvenes curtidos ya en mil batallas como Thomas Müller. Ellos serán los encargados de tirar del carro en Brasil, a la espera de ver qué prestaciones pueden ofrecer un Mesut Özil que no ha tenido una temporada fácil en el Arsenal y un Sami Khedira lastrado por los seis meses de inactividad derivados de la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha que sufrió a mediados de noviembre del pasado año durante el encuentro amistoso que enfrentó a su selección con Italia y que puso en el aire su presencia en la cita hasta el último momento.

Con Manuel Neuer como indiscutible bajo palos, la solidez defensiva parece asegurada con la presencia en el lateral derecho de Lahm y de dos sobrios centrales, Mertesacker y Hummels, aunque Boateng es otro que cuenta con opciones para colarse en el equipo en cualquier momento. Queda la duda sobre quién ocupará el puesto en el lateral izquierdo que deja Schmelzer, lastrado por problemas en la rodilla. En la medular, Schweinsteiger y Kross son dos perros de presa cuyo talento y carácter garantiza la salida de la pelota y, sobre todo, la llegada desde segunda línea. Pero la verdadera amenaza es la creatividad de sus mediapuntas. Göetze, Müller, Özil y Schürrle deberán repartirse los minutos, sin olvidar al nuevo talento salido de la cantera del Schalke, Julian Draxler. Arriba, un killer que ha sembrado el terror en sus anteriores presencias mundialísticas, Miroslav Klose, quien disputará su cuarta Copa del Mundo con el reto de superar el récord de goles que ostenta Ronaldo Nazario.

Encuadrada en el Grupo G junto a Ghana, Portugal y Estados Unidos, únicamente la selección lusa parece en disposición de plantearle algunas dificultades en la primera fase. A partir de ahí, todo dependerá de que los germanos sean fieles a la filosofía que les ha permitido ser terceros en sus dos últimas presencias mundialísticas y de la suerte que tengan en los cruces. Si impera la lógica y finalizan primeros la fase de grupos, se medirían en octavos a Bélgica o Rusia, dos selecciones asequibles, si bien la primera, plagada de jóvenes talentosos, podría ser una de las sorpresas del campeonato. Francia podría ser su adversaria en unos hipotéticos cuartos y, de llegar a semifinales, la anfitriona podría cruzarse en su camino, dejando para el final, caso de solventar todos estos obstáculos, la posibilidad de una final contra España, Argentina o incluso Italia, la última de las cuales cumpliría los sueños confesos de Low. Para entonces, es de suponer, los aficionados germanos se habrían cansado de entonar el 'Deutschland schießt ein Tor!', la canción oficial grabada para la ocasión por Melanie Müller, una actriz porno reclutada para elevar los ánimos de un equipo que no parece necesitar mucho de ellos para plantear batalla a cualquier adversario.

 

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