Un poco de Piqué todavía es mucho

Piqué durante una rueda de prensa./
Piqué durante una rueda de prensa.

P. RÍOS

Puede que Gerard Piqué haya iniciado un lento y prematuro declive futbolístico pese a su juventud, 27 años, pero lo ha comenzado desde tan arriba que todavía tiene nivel para seguir formando junto a Sergio Ramos uno de los mejores ejes defensivos del mundo. Lo demuestra lo que ha sucedido en el Barça esta temporada. El central catalán tuvo días mejores que otros, se llevó algunas críticas en momentos puntuales por una aparente falta de velocidad que ha suplido con colocación. Pero, como suele pasar, su valía se comprobó cuando desapareció del mapa por la lesión que sufrió ante el Atlético en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones. Un choque con Diego Costa le provocó una fisura en la cadera que le obligó a pedir el cambio y a perderse el último mes de competición. El equipo azulgrana lo notó especialmente porque no hay nadie con la jerarquía de Piqué para pedir el balón al portero por comprometida que sea la situación con la finalidad de romper la primera línea de presión del rival con un pase preciso o una conducción. Tranquiliza a los jugadores que tiene a su alrededor, como a Sergio Busquets, con quien se entiende en el césped en esa sociedad tan importante que deben formar un central y un pivote en un juego como el del Barça, que es muy parecido al de la selección española.

Vicente del Bosque puede estar tranquilo. Piqué llegará en forma al Mundial porque su dolorosa lesión, siempre que no haya complicaciones, se produjo en su mejor momento de la temporada. En un Barça sin liderazgo en el césped por la baja de Puyol, había dado ese paso que se le pedía para coger las riendas anímicas del grupo, algo que no hacen Xavi, Iniesta y Messi por su forma de ser.

Se puede intuir que Piqué no vivirá una carrera futbolística muy larga, tiene otras inquietudes y es de esas personas que cambiará de rumbo cuando no lo vea claro. Pero ahora todavía tiene hambre de fútbol y de títulos, sabe que puede entrar en la historia ganando otro Mundial. Y es lo suficientemente maduro para saber que de su buena química con Sergio Ramos depende gran parte del éxito del equipo de Del Bosque. Ya arreglaron sus problemillas en otras ocasiones por el bien común y volverán a hacerlo.

 

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