El sueño dorado de Roger Federer

Después de ganar Wimbledon por séptima vez, el suizo, número uno de nuevo, persigue el título que más ilusión le hace

ENRIQUE YUNTAMADRID
Roger Federer, en uno de su elegantes golpes de revés en la pasada edición de Wimbledon. / EFE/
Roger Federer, en uno de su elegantes golpes de revés en la pasada edición de Wimbledon. / EFE

Roger Federer nunca se fue por mucho que se le enterrara antes de tiempo, encargado el suizo de detener el tiempo y engordar un palmarés inmejorable. Dos años después, vuelve a ser el número uno y advierte al personal de que no hay nadie mejor que él cuando se juega en el All England Tennis Club, un escenario que venera su tenis de salón. Campeón en Wimbledon hace unos días. Federer persigue ahora el gran objetivo de los Juegos. Sólo le queda una medalla de oro para culminar una vida maravillosa.

De repente, pasa a ser el máximo favorito en Londres 2012. Básicamente porque también se juega en Wimbledon y además porque se compite al mejor de tres sets, un detalle a tener muy en cuenta porque el helvético es arrebatador en las distancias cortas. Ahí donde no llegan sus piernas y su castigada espalda, llega una muñeca de seda, irrepetible, única. Federer está listo.

Él admite abiertamente, y desde hace años, que los Juegos son una prioridad en su vida, que le falta ese título individual para dormir tranquilo el resto de sus días. A Federer, campeón en dobles en Pekín junto a Stanislas Wawrinka, se ilumina la mirada cuando se le menciona la cita londinense. Es mi gran desafío, un objetivo real, apunta el abanderado de Suiza.

He aquí un tenista infinito que ha sido capaz de aguantar el tirón de Rafa Nadal y Novak Djokovic, mucho más jóvenes que él y dominadores desde 2010 en el circuito. Pero a Federer no le ha ido mal actuando como tercer hombre y al final, en un Wimbledon magnífico, ha regresado a su trono para mejorar el registro de Pete Sampras, que estuvo 286 semanas como líder de la ATP. Otro récord que ya pertenece al suizo.

Son 75 títulos para recordar, más de 1.000 tardes con un tenista cuya plasticidad no tiene precio. Considerado por la gran mayoría como el mejor de la historia, Federer se enciende sólo con pensar en lo que puede pasar estos días: Sería muy especial para mí. Por ser en Wimbledon, sería un oro especial, un oro enorme. Tengo buenos recuerdos de Sidney, Atenas y Pekín, pero aún no he ganado el título olímpico individual, recuerda.

A punto de cumplir 31 años (8 de agosto), casado con Mirka Vavrinek (la conoció en los Juegos de Sidney) y padre de dos gemelas, Federer todavía tiene cosas pendientes en el tenis. Late por el sueño dorado.

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