Deserción en masa de los funerales de Estado por el puente derrumbado en Génova

Un funeral celebrado para varias víctimas del accidente en Génova. /Marco Bertorello (Afp)
Un funeral celebrado para varias víctimas del accidente en Génova. / Marco Bertorello (Afp)

Los familiares de las víctimas no quieren «ceremonias-farsa» ni participar en la «pasarela» de los políticos

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

«No queremos ceremonias-farsa. Nuestros hijos no son un instrumento para las pasarelas públicas. Nos los llevamos adonde supimos protegerles y recibirán el adiós entre quienes los han querido». Roberto Battiloro es el padre de Giovanni, uno de los cuatro jóvenes de Torre del Greco fallecidos el pasado martes en el derrumbe del puente Morandi de Génova. Los cuatro amigos de esta localidad de las afueras de Nápoles iban a pasar las vacaciones a la ciudad francesa de Niza pero se quedaron por el camino. Como los ataúdes de otros 13 de los 38 fallecidos en la tragedia del viaducto, tampoco los de Giovanni, Matteo, Gerardo y Antonio estarán este sábado en el recinto ferial de Génova donde se celebrarán los funerales de Estado ante el presidente de la República, Sergio Mattarella, y las más altas autoridades del país.

Los padres de los cuatro jóvenes napolitanos optaron por celebrar este viernes las exequias en la iglesia de su localidad. «Es el momento del sufrimiento, pero no estamos ciegos. No estamos en condiciones de hacer polémicas políticas con este Gobierno o con los precedentes, pero el desinterés y la falta de cuidado hacia los ciudadanos son evidentes. Ahora que nos dejen llorar en privado», reclamó Battiloro en el diario 'Il Mattino'. Como otros familiares de las víctimas, advirtió que a partir de ahora va a dedicar su vida a exigir justicia para que tragedias de este tipo no vuelvan a repetirse. «Mi abogado ya ha presentado una denuncia», señaló. Nunzia, la madre de Gerardo, consideró que era un sinsentido participar en un funeral de Estado cuando el propio Estado es responsable de lo sucedido. «Que no se permitan hacerse ver. La pasarela de políticos ha sido vergonzosa».

La queja contra las autoridades no vino sólo de los familiares de las víctimas de Torre del Greco. Denise, hermana de Andrea Vittone, fallecido en el puente Morandi junto a su esposa y sus dos hijos, rechazó igualmente el solemne funeral de este sábado porque «no tengo confianza en este Estado». Las exequias de estas cuatro víctimas tendrán lugar de forma privada en Pinerolo, la localidad de la provincia de Turín donde vivían. La deserción en masa a los funerales de este sábado, que serán oficiados por el cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de Génova, muestra el profundo malestar que la tragedia ha provocado en la sociedad italiana y la falta de confianza ante las instituciones y la clase política. «Son pocos los que participarán en los funerales de Estado. No quieren participar en la pasarela y les entiendo. Si en lugar de gastar el dinero en venir aquí se lo dieran a esta pobre gente estaría mejor», comentó el sacerdote Mauro Brezzo, capellán del hospital San Martino de Génova, que estos días conforta a los heridos y a los familiares de las víctimas.

Mientras los bomberos prosiguen las labores de búsqueda de los entre 10 y 15 desaparecidos, a los que ya no se espera encontrar con vida, se abre paso una «hipótesis seria» sobre la causa del desastre: la rotura de uno de los tirantes del puente. Lo confirmó este viernes Antonio Brencich, profesor de construcción en cemento armado en la facultad de Ingeniería de la Universidad de Génova y miembro de la comisión formada por el Ministerio de Infraestructuras para aclarar las causas del desastre. Brencich, que hace dos años ya pidió la demolición del puente Morandi por sus deficiencias estructurales y problemas de mantenimiento, consideró «hipótesis fantasiosas» que la lluvia o un exceso de carga pudieran haber provocado el derrumbe. Apuntó en cambio que la rotura de uno de los tirantes es «una hipótesis de trabajo seria». Los testimonios de testigos presenciales, como la médica Valentina Galbusera, entrevistada por 'La Repubblica', van en la misma línea. «Estaba en el puente y vi a 300 metros que caían los tirantes. El puente empezó a sacudirse entonces como si hubiera un terremoto», comentó Galbusera.

Después de perder el día anterior un 22% en la Bolsa de Milán, Atlantia, propietaria de Autostrade per l'Italia, la empresa encargada del mantenimiento de la infraestructura, subió este viernes un 5,7%. Quedaba así claro que los inversores no se creen la amenaza de Luigi di Maio, viceprimer ministro, de revocar a Autostrade la concesión de la autopista A-10 que pasaba por el puente Morandi.

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