Londres implica a Rusia en el 'caso Skripal'

Ruslan Boshirov (izquierda) y Alexander Petrov. /Afp
Ruslan Boshirov (izquierda) y Alexander Petrov. / Afp

Scotland Yard identifica a dos «agentes rusos» como sospechosos del intento de asesinato del exespía y su hija el pasado mes de marzo en Salisbury

IÑIGO GURRUCHAGALondres

Dos hombres rusos operando con nombres posiblemente falsos, Alexander Petrov y Ruslan Boshirov, son los sospechosos de haber envenenado en marzo con el agente nervioso novichok a Serguéi Skripal, y a su hija, Yulia. Una mujer británica, Dawn Sturgess, murió en junio por contacto con el contenido de un envase de perfume que contenía el mismo agente tóxico.

Scotland Yard cree que llegaron a Gatwick en un avión de Aeroflot procedente de Moscú a las tres de la tarde del jueves 2 de marzo y que fueron en transporte público al centro de Londres, y luego a un hotel con dos estrellas, el City Stay, en el populoso este de Londres, donde se hospedaron dos noches.

Viajaron a Salisbury, una plácida ciudad del sur de Inglaterra a unos 125 kilómetros al oeste de la capital británica, utilizando el metro para llegar a la estación de Waterloo, donde cogieron un tren que los dejó en su destino a las 14.25. Menos de dos horas después, a las 16.10, emprendieron el regreso. Fue, según la Policía, una visita de reconocimiento.

El domingo 4, cogieron el suburbano en la estación más próxima al hotel a las 8.05 y repitieron el trayecto de ida. En una imagen captada por una cámara en una calle de Salisbury y distribuida por Scotland Yard, se les ve ataviados con gorros, plumíferos y pantalones vaqueros caminando sonrientes en un día lluvioso. Petrov lleva una mochila a su espalda.

Cámaras de seguridad filmaron a ambos 'en el vecindario' de la casa de Skripal, en un polígono céntrico de clase media. Rociaron con novichok el pomo de la puerta, regresaron a Waterloo a las 16.45 y emprendieron más tarde el trayecto al aeropuerto de Heathrow, en el oeste de Londres, donde embarcaron en otro avión de Aeroflot con destino a Moscú, a las 22.30.

Habrían utilizado un spray de diseño especial, con un envase cilíndrico y estrecho de unos cuatro centímetros y un rociador inusualmente largo. El fallecimiento en junio de Sturgess, de 44 años, madre de tres hijos, permitió recuperar el envase, que la pareja de la víctima, Charlie Rowley, le entregó tras encontrarlo en Salisbury. Estaba en el interior de un envoltorio de perfume de la marca Nina Ricci.

La primera ministra, Theresa May, ha afirmado en la Cámara de los Comunes que los servicios de inteligencia- presumiblemente el Servicio Secreto de Inteligencia, MI6- han llegado a la conclusión de que los dos sospechosos son agentes de la Dirección General de Inteligencia del Ejército ruso, conocida como GRU o GU, del que Serguéi Skripal fue alto cargo antes de ser detenido y encarcelado por ser agente del MI6.

Solo el principio

El Servicio de la Fiscalía de la Corona(CPS) ha informado de que la investigación ha dado suficientes pruebas para acusarlos de intento de asesinato de los Skripal y del policía Nick Bailey, que participó en el inicio de la investigación, pero no pedirá su extradición. Moscú ya denegó la de los dos acusados de asesinar a Alexander Litvinenko, en 2006, por envenenamiento radioactivo con polonio. Ha cursado órdenes de arresto, europea y de Interpol, para detenerlos si salen de Rusia.

Los cargos del procesamiento no incluyen los derivados del posterior envenenamiento mortal de Sturgess, y el menos grave de su pareja, Charlie Rowley, aunque la Policía confirma que forman parte de la misma investigación. Según el testimonio de Rowley, Sturgess abrió el envase y roció sus muñecas antes de padecer el colapso de su sistema nervioso.

Serguéi Skripal, de 66 años, y de su hija Yulia, de 33, que le visitaba esos días, se recuperaron del envenenamiento por un error de cálculo en la cantidad del rociamiento o por el efecto de la lluvia. Se encuentran desde entonces en paradero desconocido, amparados por el Estado británico. El policía Bailey se recuperó rápidamente.

May ha relatado la mayor coordinación sobre inteligencia y respuesta rápida en la OTAN y en el G7 y pedirá a la UE nuevas sanciones, añadidas a la expulsión de personal de las embajadas rusas en los días posteriores al ataque. El Gobierno de Estados Unidos adoptó las sanciones más duras y su embajador en Londres, Woody Johnson, afirmaba el martes, en una recepción a la prensa, que «el asunto de Salisbury no ha hecho más que comenzar».

Moscú: «No nos dice nada»

La imputación de dos ciudadanos rusos «no dice nada» a Moscú, ha asegurado la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajarova. «Los nombres publicados por los medios, tanto como las fotos, no nos dicen nada», ha afirmado, reiterando el llamamiento de Moscú a Londres a «pasar de las acusaciones públicas y manipulaciones con la información a la cooperación práctica entre los servicios de seguridad».

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