El ciclón Idai destroza el sureste de África y deja cientos de muertos

El ciclón Idai destroza el sureste de África y deja cientos de muertos

Algunas zonas están cubiertas por ocho metros de agua y el acceso solo es posible por aire

EFE

La magnitud del desastre provocado por el paso del ciclón 'Idai' por Mozambique, Malaui y Zimbabue aún no se conoce con exactitud, debido a que el acceso a las zonas afectadas solo es posible por aire, pero unos dos millones de personas se han visto afectadas y lo peor podría estar aún por llegar, ya que las lluvias aún no han cesado y hay un enorme riesgo de enfermedades.

Por ahora, la ONU estima que hasta 1,7 millones de personas se encontraban en el recorrido seguido por el ciclón a su paso por Mozambique, donde tocó tierra el jueves pasado, mientras que otras 900.000 personas se habrían visto afectada por las lluvias ocasionadas por este fenómeno meteorológico en Malaui. En el caso de Zimbabue, el impacto ha sido menor y habría unos 15.000 afectados.

En cuanto al balance de víctimas mortales, el presidente de Mozambique, Filipe Nyusi, ya ha confirmado más de 200 muertos, aunque teme que el balance final podría superar el millar. En Malaui las autoridades han informado de al menos 56 fallecidos mientras que en Zimbabue hay 98 muertos y cientos de desaparecidos.

En las últimas horas ha mejorado el acceso a las zonas que han quedado anegadas, en particular en Mozambique, gracias a helicópteros movilizados por las autoridades y las organizaciones humanitarias, que han podido rescatar a personas atrapadas en zonas altas y llevar asistencia, pero «las aguas aún no están remitiendo y se espera que haya más lluvias en los próximos días», advierte la jefa del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en el Sur de África, Lola Castro, en declaraciones a Europa Press.

«Estamos ante un desafío enorme» por el número de personas que se han visto afectadas, sobre todo en el caso de Mozambique, donde ahora hay «una laguna en medio del país» y mucha gente se encuentra «subida en los árboles», por lo que desde las agencias de la ONU se está tratando de movilizar todos los medios posibles, incluido un avión y se estudia el uso de barcos en Beira, ciudad portuaria de 500.000 habitantes que ha quedado gravemente dañada y está aislada.

La responsable del PMA teme que puedan producirse nuevas inundaciones ya que las lluvias continúan y algunas presas podrían verse desbordadas o incluso romperse, lo que generaría nuevas riadas, incluso en Malaui, donde las aguas han comenzado a bajar. Además, añade, aunque la temporada de lluvias está tocando a su fin en la región, podrían producirse nuevos ciclones, los cuales en esta zona de África han demostrado ser «muy devastadores» en el pasado.

Por ello, subraya Castro, es fundamental un trabajo coordinado entre las agencias de la ONU, las ONG y el Gobierno mozambiqueño, como la que está habiendo hasta ahora, con el fin de «salvar el mayor número de vidas posibles» y hacer llegar en la medida de las posibilidades ayuda de emergencia, principalmente comida y agua, a los damnificados.

Pérdida de cosechas

La otra gran preocupación del PMA es la pérdida de las cosechas por las lluvias y las inundaciones. «Lo que está debajo del agua está todo perdido», lamenta Castro. La población afectada ha perdido no solo sus casas sino también sus cosechas, sus herramientas, sus animales y lo poco que podían tener almacenado.

A esto se suma el que en algunas zonas de la costa las tierras han quedado salinizadas por la entrada del agua del mar, por lo que «habrá que empezar desde cero». Por todo ello, Castro advierte de que la recuperación «tardará años», si bien ha confiado en que en algunas zonas sea posible aún que haya una cosecha este año si la población consigue regresar a sus comunidades.

También será necesaria «una reconstrucción masiva» no solo de las viviendas sino también de las infraestructuras que se han visto dañadas por las lluvias y las inundaciones en los tres países, en los que carreteras, puentes y presas han quedado inutulizados o incluso destruidos, añade la responsable del PMA.

Riesgo de enfermedades

A Oxfam le preocupa en particular el riesgo de que se produzcan brotes de enfermedades, como el cólera, habida cuenta de que en Mozambique hay zonas «bajo ocho metros de agua», según ha explicado a Europa Press Adelson Moisés Barroso Rafael, jefe de campañas y director de proyectos de la ONG en el país.

«La situación es muy grave», subraya Barroso. «No hay agua potable desde hace cinco días y la gente bebe de donde puede», añade. Por ello, los equipos de Oxfam están trabajando ya, tanto en materia de agua y saneamiento como en la sensibilización de la población en la importancia de la higiene, ya que hay «un gran riesgo de enfermedades».

«El mayor problema podría estar por venir», advierte el responsable de Oxfam, ya que si se producen brotes de enfermedades, estaríamos ante una «crisis catastrófica». Para evitarlo, subraya, es vital hacer llegar agua y alimentos.

La situación en Beira es un buen ejemplo de la magnitud del problema al que se enfrentan las organizaciones humanitarias. Según explica desde la ciudad mozambiqueña el coordinador de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF), Gert Verdonck, «la mayoría de las casas han resultado dañadas o totalmente destruidas por el ciclón y las inundaciones» y el sistema de abastecimiento de agua no funciona.

El responsable de MSF reconoce que por ahora «es difícil tener una idea precisa de las necesidades médicas» en la ciudad aunque «las enfermedades transmitidas por el agua son, sin lugar a dudas, una de las principales preocupaciones», ya que no todos los afectados pueden permitirse comprar agua embotellada.

A esto se suma, según Verdonck, el riesgo de enfermedades respiratorias. «Sigue lloviendo y el agua sigue entrando en los hogares, así que es previsible que la neumonía constituya un problema» que podría verse agravado por el hacinamiento de los desplazados en lugares como escuelas o iglesias.

Para ofrecer asistencia a estas personas, la ONU hizo una estimación inicial de unos 40 millones de dólares, de los que 10 millones corresponderían al PMA. Ahora, subraya Castro, la estimación que hace esta agencia es que necesitará entre 60 y 120 millones de dólares, «por lo que se ha multiplicado por diez» la petición de fondos. En este sentido, será fundamental la aportación que puedan hacer no solo de los gobiernos sino también del sector privado y de los ciudadanos, defiende la responsable del PMA.