1300 fallecidos deja ya la catástrofe natural que ha asolado Indonesia

En la cima de lo que era su casa o en el camino que les llevaba al trabajo. Todo lo que ven a su paso es destrucción, acompañada de una gran desesperación. Así están las gasolineras, llenas de bidones vacíos y largas esperas. Las tiendas no mucho mejor, la policía incluso permite los saqueos para que los supervivientes puedan seguir siéndolo. Con la fuerza de asimilar lo vivido la gente se acerca a ver el después, cómo ha quedado su coche o su casa tras el terremoto y el tsunami. Momentos de pánico que se pueden ver en este video en el que una familia huye y los edificio se caen tras ellos. Salir de allí sigue siendo la esperanza de mucho, que  en este aeropuerto de Palu, totalmente destrozado miran al cielo en busca de los aviones que les alejen de la pesadilla. Mientras que los equipos de rescate trabajan sin parar, para enterrar los cuerpos, todos juntos y sin identificar en esta masiva fosa común.