Mano a mano por una costa limpia

Cerca de 200 personas han acudido a limpiar la costa entre Deba y Zumaia./ANDER SALEGI
Cerca de 200 personas han acudido a limpiar la costa entre Deba y Zumaia. / ANDER SALEGI

Doscientos voluntarios se movilizan para recoger plásticos en el Flysch de Deba y Zumaia

ANDER SALEGI

Hace una semanas, la difusión de un vídeo en el que un surfista grababa con su teléfono móvil las rocas de Mendata repletas de plásticos y otros residuos se hizo viral. Con las imágenes, el aficionado dejó en evidencia la mala situación en que se encuentra el flysch del biotopo Zumaia-Deba, plagado de residuos plásticos. Y ha tenido su eco. Alrededor de 200 voluntarios llegados de distintos rincones del País vasco se han puesto este sábado los guantes para limpiar de plásticos la rasa mareal. Secundaron la llamada del colectivo ecologista Eguzki que, ante las llamadas recibidas, decidieron hacer una convocatoria abierta para quienes estuvieran interesados en participar en una jornada de limpieza voluntaria, en la que DV estuvo presente.

«Vi el vídeo y, en cuanto supe del llamamiento de Eguzki, no me lo pensé. Entre todos podemos echar una mano para limpiar la costa de plástico», señaló Rubén, llegado de Aizarnabal.

Durante algo más de dos horas los voluntarios lograron recoger cerca de dos toneladas de basura

La cita comenzó en el área recreativa del barrio de Elorriaga (Deba). En ese lugar, miembros de Eguzki ofrecieron una breve explicación sobre la situación en la que se encuentra el Geoparkea de la costa vasca y las instrucciones básicas sobre la manera en la que se llevaría a cabo la limpieza. Del aparcamiento del área recreativa se descendió durante veinte minutos por un sendero hasta llegar a la rasa mareal donde los voluntarios se dividieron en pequeños grupos para recoger los plásticos depositados en los acantilados. Dada la peligrosidad que conllevaba estar limpiando en la zona de Mendata (lugar donde el surfista grabó el vídeo), los voluntarios recorrieron las zonas de Portutxiki, Baratza zaharrak y Algorri. Todos los voluntarios sabían a lo que iban y lo que podía encontrarse pero fue verdaderamente llamativo el panorama con el que se toparon al llegar a la rasa y observar la cantidad de residuos que se podían ver.

La cita estaba organizada por el colectivo ecologista Eguzki, que repartió guantes y bolsas

El colectivo Eguzki se encargó de repartir guantes para facilitar la recogida y 120 bolsas de basura donde meter los plásticos pequeños. Los residuos de gran tamaño se recomendó apilarlos en tierra para alejarlo lo máximo posible de los envites de la marea.

ANDER SALEGI

Respuesta positiva

Durante algo más de dos horas los voluntarios lograron recoger cerca de dos toneladas de basura (sobre todo plásticos, pero también se recogieron neumáticos, cuerdas, redes etc.). Desde la zona de los acantilados hasta el área recreativa las bolsas de basura y los demás residuos fueron transportados mediante un vehículo con remolque que la diputación cedió para facilitar el trabajo de transporte.

Mediante esta acción, Eguzki ofreció la oportunidad a las personas que sienten necesidad de actuar contra la problemática que está generando el plástico que inunda los mares. La respuesta fue positiva por parte de la ciudadanía. Las cantidad de plástico que acaba en los océanos es exagerada. Se barajan cifras de alrededor de diez millones de toneladas al año. A este problema global hay que darle solución. Prioritariamente reduciendo la producción mundial de plástico. Mientras tanto, desde Eguzki comentan que una de las soluciones «sería prohibir la producción y venta de aquellos plásticos que no se pueden reciclar. Y, a la vez, recogiendo selectivamente los plásticos para su tratamiento, algo que todavía no se hace suficientemente». Añaden que «mientras las administraciones se toman en serio de una vez esta problemática y legislan en este sentido, la ciudadanía no debe renunciar a tomar medidas a escala local, aunque puedan no ser consideradas sino como parches simbólicos».

Se recogieron sobre todo plásticos, pero también se toparon con neumáticos, cuerdas, redes...

«No podemos admitir que un biotopo como es el flysch entre Deba y Zumaia carezca de un plan de mantenimiento y limpieza para estos residuos», aseguran desde Eguzki

«La basura plástica que abarrota dichos acantilados hay que retirarla con periodicidad, como se hace con los residuos de las calles y playas. No es suficiente con una recogida anual. La calificación legal de biotopo no se puede reducir a un mero reclamo turístico, sino que precisa de medidas de mantenimiento, protección y limpieza especial» destacan desde el colectivo. Igualmente, los ríos guipuzcoanos no pueden ser «autopistas por las que viajan los plásticos hasta el mar. Así pues precisan también de una limpieza periódica».

La inundación de plásticos no se soluciona cobrando unos céntimos por cada bolsa, sino que requiere una legislación que ponga freno al uso y abuso de estos materiales. Mientras se toman estas medidas, la ciudadanía concienciada no debe resignarse a esperar con los brazos cruzados. Desde Eguzki creen que la actitud activa puede servir para obligar a las instituciones a tomar con más celeridad medidas efectivas para reducir este impacto sobre el medio acuático. La ciudadanía respondió positivamente dando un ejemplo de civismo y aportando un pequeño esfuerzo recogiendo los residuos depositados en el flysch.

El año pasado en el mes de mayo un grupo de voluntarios aprovechando la celebración de la Semana de los Geoparques Europeos realizo una limpieza voluntaria en la misma zona donde estuvieron los 200 voluntarios reunidos ante llamada del colectivo ecologista Eguzki. En aquella ocasión también participó el presentador Jesús Calleja que gracias a su helicóptero del programa Volando voy cargó los sacos desde los acantilados hasta el área recreativa de Elorriaga.

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