Piden 14 años para un empresario de Gipuzkoa acusado de violar a una empleada

Piden 14 años para un empresario de Gipuzkoa acusado de violar a una empleada

La Fiscalía demanda, además, que el presunto agresor no pueda comunicarse con su víctima ni aproximarse a ella durante veinte años, y que compense a la mujer con 12.000 euros por los daños morales causados

EFE

Un empresario se enfrenta a una petición de catorce años de cárcel por parte de la Fiscalía de Gipuzkoa que le imputa un delito de violación agravada por presuntamente obligar con violencia a una de sus empleadas a practicarle una felación.

En su escrito de acusación provisional, al que este miércoles ha tenido acceso EFE, el Ministerio Público demanda además que el presunto agresor no pueda comunicarse con su víctima ni aproximarse a ella durante veinte años, y que compense a la mujer con 12.000 euros por los daños morales causados.

Por su parte, la acusación particular, que ejerce el letrado Eneko Olano en representación de la víctima, eleva su petición hasta los 15 años y demanda una indemnización de 20.000 euros para su representada.

Según la versión de la Fiscalía, los hechos se remontan al 8 de abril de 2016, fecha en la que la afectada comenzó a prestar sus «servicios laborales» al procesado, «viéndose compelida a aceptar el pago en metálico, sin cotización alguna a Hacienda o a la Seguridad Social, debido a su complicada situación administrativa».

Unos días más tarde, el 30 de abril de aquel mismo año, la víctima acudió a realizar su trabajo en el establecimiento titularidad del hombre en San Sebastián, que aún no había abierto al público, tras lo que el éste pidió a una secretaria que se encontraba en el local que lo abandonara.

Seguidamente, comenzó a llamar a la víctima desde el baño, aunque la mujer no quería aproximarse porque «un día lo había visto masturbarse» en ese lugar con la puerta abierta.

Finalmente, como la perjudicada no acudía, el inculpado salió del servicio desnudo de cintura para abajo, si bien ante «la sorpresa y rechazo» de la chica «se tapó».

No obstante, «a pesar de que ella tenía miedo» debido a su «dependencia laboral«, ambos acudieron poco después a otro local cercano en el que el encausado presuntamente »acorraló« a la víctima, la empujó sobre una cama que allí había e intentó obligarla mediante la violencia a que le hiciera una felación, algo que, tras varios intentos fallidos, logró finalmente a pesar de la »resistencia« de la chica. EFE

 

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