Vicente Palomera: «Es necesario construir una soledad sana para poder estar con los demás»

El psicoanalista Vicente Palomera./
El psicoanalista Vicente Palomera.

Esta tarde ofrece una conferencia en el Museo San Telmo en la que argumentará sobre la diferencia entre el estar solo y el aislamiento

Aiende S. Jiménez
AIENDE S. JIMÉNEZSAN SEBASTIÁN.

El psicoanalista catalán Vicente Palomera abrirá hoy a las 19.30 horas en el Museo de San Telmo el ciclo de conferencias organizado por el Seminario del Campo Freudiano en Donostia 'Una mirada desde el psicoanálisis sobre temas de actualidad'. En la ponencia 'Cuando la soledad se hace síntoma' explicará las diferencias entre estar solo y el aislamiento.

- ¿La soledad no lleva al aislamiento y viceversa?

- Me viene a la cabeza una frase del escritor William Faulkner en su libro 'Las palmeras salvajes', que decía de uno de sus personajes que «ella era solitaria, pero no estaba sola». Es decir, el término de soledad remite a algo que implica una aspiración, el ser capaz de estar solos sin necesidad de recurrir a la palabra o la compañía. Pero esto es muy distinto al aislamiento, porque el sujeto puede aislarse de los demás pero no estar nunca solo. Uno puede aislarse con muchas fantasías y delirios pero no realizar nunca la experiencia de la soledad.

- Porque la soledad puede tener connotaciones positivas.

- Exacto. La soledad implica que uno pueda encontrarse a sí mismo junto a los demás pero sin necesidad de aislarse. El aislamiento, sin embargo, sería el mal uso de la soledad, el resultado de la angustia que produce ese sentimiento y que provoca que uno no soporte estar con otros. Es necesario construir una soledad positiva y sana primero para poder estar con los demás, porque sino el otro siempre se consideraría una amenaza.

- ¿La soledad contribuye por tanto a mantener relaciones de mayor calidad?

- Aunque parezca una paradoja, se necesita la soledad para poder estar con los demás, porque le da aire a esa relación.

- ¿Y el aislamiento es siempre negativo?

- Aislarse es evitar la soledad. La soledad no es excluir al otro, no crea un muro entre las personas, sino una frontera que permite estar con el otro, cada uno en su soledad, construyendo un espacio de diálogo.

- Vivimos en una sociedad hiperconectada, y sin embargo se afirma que estamos más solos que nunca.

- Estar conectado en todo momento es un efecto de la angustia de la soledad y en mi opinión es algo muy nocivo, porque nos separa de una dimensión esencial de la vida que consiste en una relación con uno mismo y acentúa el aislamiento. Hay gente que vive absolutamente sola pero que no está aislada, y otros que viven aparentemente vinculados a un grupo, que tienen amigos, pero que están absolutamente aislados al no tener verdaderas relaciones, contactos reales. Estar hiperconectado acentúa aún más el aislamiento.

- Hay gente que no sabe estar sola.

- Podríamos decir que actualmente existe una soledad muy precaria. Hay gente que evita a los demás, por ejemplo, por el miedo a que le abandonen. Otros que no soportan estar solos en una habitación o en su casa, y ahí es donde se falla. Estar aislado socialmente es a menudo signo de que la soledad personal positiva no ha sido construida, y ese es el error principal.

«El aislamiento es el mal uso de la soledad, el resultado de la angustia de ese sentimiento»

«Las redes sociales nos conectan con otros pero nos alejan de lo más íntimo de nosotros»

- La soledad no es un concepto nuevo, por lo que no toda la culpa será de las redes sociales.

- Las redes sociales son efecto del discurso de la ciencia contemporánea, que ponen a nuestra disposición nuevos señuelos que nos distraen, porque nos ponen en contacto con otros pero al mismo tiempo nos alejan de aquello que es lo más íntimo y desconocido de nosotros mismos. En realidad, una persona puede tener muchas relaciones y conexiones que son falsas y que forman parte de esa excitación que aporta una falsa compañía y que obstaculiza el encuentro de la soledad personal en el buen sentido del término. Había un poeta francés que decía que un hombre solo está siempre en mala compañía.

- Quería preguntarle por la soledad en las diferentes etapas de la vida. Empezando por los niños, que pasan mucho tiempo solos por las ocupaciones de sus padres. ¿Cómo les afecta?

- Algunos psicoanalistas anglosajones han escrito sobre la capacidad de los niños para estar solos, y es muy interesante cómo en la relación con la presencia materna el niño tiene su propio espacio. Esto quiere decir que el niño puede estar jugando dentro del espacio materno mientras ella realiza otras tareas sin demandar su atención, y ahí es donde empiezan a desarrollar su capacidad de estar a solos. Porque estar solo es algo que se aprende.

- Las personas mayores son las que más sufren el aislamiento y la soledad en su connotación más negativa.

- Los ancianos se aíslan por la pérdida de sus cónyuges, por el envejecimiento o por la falta de vínculos y redes familiares. En la medida en que estas redes han ido reduciendo por la precariedad de los vínculos cada vez más mayores se han quedado solos. Es un hecho derivado de las transformaciones de las familias a lo largo de la historia. Pero este es un aspecto sociológico y no tanto psicológico.

- ¿Cómo incentivar a esas personas para que se reincorporen a la sociedad?

- La sociedad asigna muy poco valor a las personas mayores. Hay sociedades, como las de oriente, donde la sabiduría que encarnan los mayores les asegura un lugar distinguido en la sociedad, pero eso no ocurre en la nuestra. Pero no olvidemos el papel que han tenido los mayores por ejemplo en España en la salida de la crisis de 2008, ya que han servido de sostén para miles de hijos y nietos que se han quedado sin recursos. Deberían pensarse estrategias para asignarles un lugar digno en nuestra sociedad.