Los últimos días del 'aita mari' antes de zarpar a rescatar vidas

El atunero vasco prevé zarpar de Pasaia en septiembre rumbo al Mediterráneo central aunque todavía no tiene un puerto de llegada

El nuevo aspecto del buque 'Aita Mari'/SMH
El nuevo aspecto del buque 'Aita Mari' / SMH
Beatriz Campuzano
BEATRIZ CAMPUZANO

Las medidas de Salvini no les detienen. Al revés, les impulsan a seguir adelante con el proyecto Maydayterraneo, en el que participan conjuntamente con la oenegé andaluza ProemAid. Han descartado atracar en Sicilia y buscan un puerto donde en el caso de llegar con inmigrantes no les cierren la puerta. Es complicado. Todavía no lo tienen pero nada les frena y cuentan los días para que su buque, el 'Aita Mari', pueda surcar las aguas del Mediterráneo cercanas a Libia y rescatar a los migrantes que ponen su vida en peligro en una de las rutas más mortíferas.

Desde que comenzara la remodelación del atunero vasco en el puerto de Pasaia trabajan a contrarreloj. Ya tendrían que estar allí socorriendo junto con el 'Aquarius' de Médicos Sin Fronteras (MSF), SOS Mediterránée, y el 'Open Arms'. Aún no tienen una fecha de partida determinada pero sí esperan «poder zarpar a mediados de septiembre. Tenemos que terminar con la soldadura, carpintería y electricidad la semana que viene y así la siguiente ya podemos empezar con las pruebas en el mar y ver que todo funcione de la mejor manera posible», detalla Iñigo, de Salvamento Marítimo Humanitario.

Ya poco queda de aquel barco que pescaba atún. Las bodegas del barco han sido reformadas para ampliar el número de camarotes, habilitar una zona para que los migrantes estén a cubierto, con duchas y baños, y acoger todo el material necesario. «El barco está al 90% terminado. La modificación y adecuación a barco de rescate está hecha y ya solo nos quedan los últimos detalles. Tenemos que revisar que todo esté bien porque es como una especie de dominó», comenta Iñigo Gutiérrez al salir del 'Aita Mari'.

La misión del 'Aita Mari' no llega en el mejor contexto. Conscientes de que la situación actual no les beneficia ellos piensan en salvar vidas. Aunque ahora una de las inquietudes que tienen es que no saben dónde atracar. «Catania lo hemos descartado. Esperamos poder hacerlo en el puerto de La Valletta, en Malta, porque es el más propicio y cercano aunque el gobierno maltés tiene reservas», explica Gutiérrez. No tienen destino pero no les preocupa. Por ahora se centran en «disponer de toda la documentación que debe expedir la Dirección General de la Marina Mercante».

La primera misión estará compuesta por dieciseis personas: cinco marineros, seis rescatadores, dos sanitarios y dos periodistas. Los voluntarios irán haciendo turnos de unos quince días a bordo. «Necesitamos más personal de máquina porque no hay suficientes candidatos», admite Gutiérrez.

Habrá que esperar unos días para ver soltar amarras al 'Aita Mari'. Habrá que esperar para ver si los puertos italianos les dejan desembarcar a migrantes, si se diera el caso. Habrá que esperar, pero «nosotros seguiremos poniendo el dedo en la llaga de Europa».

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