Turismo de idiomas, otra excusa para conocer Gipuzkoa

Alumnos internacionales de la academia Lacunza en el exterior de las instalaciones /Usoz
Alumnos internacionales de la academia Lacunza en el exterior de las instalaciones / Usoz

Jóvenes y familias extranjeras eligen Donostia como destino vacacional con el objetivo de aprender castellano

Ainhoa Múgica
AINHOA MÚGICA

El castellano es el segundo idioma más hablado en el mundo. La comunidad hispana en Estados Unidos cada día es más numerosa e influyente. Un intercambio cultural que ocurre a miles de kilómetros de Gipuzkoa, pero que tiene una repercusión positiva en el territorio. Donostia se ha convertido en un destino turístico de moda entre los viajeros internacionales con un poder adquisitivo alto. Ambas circunstancias han provocado que cada verano se incremente el número de matriculaciones en academias especializadas en la enseñanza de castellano para extranjeros. El clima templado, la afición por el surf y la gastronomía son la mejor carta de presentación para que alumnos de todas las edades elijan la capital guipuzcoana para ampliar sus conocimientos lingüísticos.

El Aula Azul, ubicada en la calle San Martín, abrió sus puertas hace una década y en los últimos tres veranos ha crecido notablemente la demanda de familias americanas que quieren recibir clases de español. Internet y el boca a boca entre antiguos alumnos han contribuido a que esto no sea una anécdota sino una tendencia consolidada.

La familia Tucker aterrizó en Donostia desde Florida con la intención de pasar el mes de julio en la ciudad. Los abuelos Diane y John acuden junto a sus nietos Joh de seis años y Wesley de 4 a clases de castellano a la sede de la academia en plaza Easo. Lo hacen acompañados por la madre de los pequeños Sarah Tucker, 'influencer' y modelo de la marca de ropa de la actriz Reese Witherspoon, que está mostrando a diario los encantos de la ciudad a través de las redes sociales. «Una seguidora y antigua alumna de la academia me habló de la opción de aprender español en San Sebastián, lo valoré y aquí estamos», asegura la madre de los pequeños. «Nos encanta la ciudad y hemos aprovechado los fines de semana para conocer La Rioja y Pamplona», señala Joh Tucker que también ha recibido la visita de varios amigos que se encontraban de vacaciones por europa.

La familia Tucker antes de entrar a clase.
La familia Tucker antes de entrar a clase. / Usoz

Después de la clase de castellano, los niños acuden a música en compañía de los otros dos compañeros de clase de origen hawaiano cuyos padres también han decidido pasar el verano en Gipuzkoa. La familia Bumatay Picayo es de Honolulu. Robert y Bárbara viajaron de luna de miel a Biarritz, visitaron durante una excursión Donostia y les encantó. Diez años después han decidido alquilar un apartamento turístico en el centro de la ciudad para que sus hijos tengan la oportunidad de aprender español. «Esta aventura tiene un motivo emocional y pragmático. Por un lado, mis abuelos eran cubanos y quiero que mis hijos conozcan sus raíces lingüísticas y por otro, en Estados Unidos, cada vez se valora más profesionalmente a quien habla castellano», destaca Robert. Además, han aprovechado para hacer turismo por el territorio e incluso han hecho cumbre en la cima del Txindoki.

Los Bumatay y Tucker en clase de castellano en la academia El Aula Azul.
Los Bumatay y Tucker en clase de castellano en la academia El Aula Azul. / Usoz

El turismo idiomático no es un fenómeno nuevo en la ciudad, pero sí se ha consolidado tras la disolución de ETA. Además, en los últimos años se han publicado numerosos reportajes en medios de comunicación internacionales destacando las bondades de San Sebastián como destino turístico. Americanos, australianos, japoneses, chinos, ingleses y holandeses ocupan durante todo el año las aulas de los centros de enseñanza de castellano de la ciudad. Pero la época alta de este negocio es en verano. «Julio está siendo un mes fantástico y estamos superando la expectativas», coinciden en destacar los responsables de las academias de referencia de la capital guipuzcoana. Sólo hace falta acercarse a alguno de estos centros educativos para comprobar la diversidad de nacionalidades, razas y edades que acogen sus aulas.

Otro ejemplo de esta tendencia que cada vez suma más adeptos entre las familias de clase alta de Estados Unidos es la familia Gaviria. Los cinco miembros viven en Silicon Valey y están disfrutando de un verano diferente gracias «la playa, el surf y los pintxos», destaca Caden, el hijo mayor. «En California no hay muchas oportunidades para aprender castellano», señala Heidi, madre de la familia, que comparte horario de clase con sus hijos Caden de 19, Landon de 16, Sawyer de 15 años. «En septiembre comienzo segundo de carrera de Historia y hablar castellano va a ser cada vez más importante en el mundo laboral en Estados Unidos», señala el mayor de los hijos del matrimonio. Además, su padre es peruano y desea comunicarse con fluidez con sus abuelos paternos. Los Gaviria, con un apellido muy guipuzcoano, también han aprovechado su estancia para alquilar un coche y conocer el sur de Francia y acudir a las fiestas de San Fermín. «Elegimos San Sebastián para aprender español porque hace un par de años estuvimos en Marbella pero no nos gustó porque hace demasiado calor y se habla por la calle mucho en inglés. Aquí nos sentimos parte de la comunidad y no turistas», recalca con satisfacción Caden añadiendo que le gustaría volver a Donostia con sus amigos. La familia, al igual que en otros casos, se aloja en un piso turístico del centro de la ciudad.

La familia Gaviria durante su último día de clase.
La familia Gaviria durante su último día de clase. / A.M

Americanos, la gran minoría de estudiantes

Pero no sólo las familias se sienten seducidas por el aprendizaje del castellano en Donostia. La academia Lacunza lleva varias décadas en el negocio de la enseñanza. «Este verano está siendo muy bueno y tenemos matriculados a más de 300 alumnos con edades comprendidas entre los 14 y 17 años», tal y como explica Carlos Lacunza director de la academia del centro. El 25% de nuestros alumnos son americanos, «la gran minoría», destaca el director del centro académico. Sophia, Diego y Will son tres jóvenes de 16 años de Los Ángeles que han venido dos semanas a Donostia para aprender español. «Mi padre es abogado de negocios en California y tiene que tratar con muchos clientes hispanos. Yo me quiero dedicar a lo mismo, así que deseo estar preparado», apunta Diego. Su amiga Sophia destaca que «mis padres eligieron el destino porque era una ciudad pequeña con una afición por el surf y la buena gastronomía». ¿El mejor plan después de clase? Los tres amigos lo tienen claro: «Ir a la playa de la Zurriola y terminar el día viendo una bonita puesta de sol en el muro de Sagüés». En clase también les acompaña Thomas, un alumno parisino, que quiere mejorar su castellano con esta estancia veraniega porque, «creo que va a ser muy positivo para mi dominar la segunda lengua más hablada en todo el mundo».

Los alumnos Will, Diego, Sophia, y Thomas en las instalaciones de Lacunza
Los alumnos Will, Diego, Sophia, y Thomas en las instalaciones de Lacunza / Usoz

Pero no sólo los menores de edad acuden a esta academia, cada año aumenta el número de estudiantes mayores de edad que optan por este plan académico. Antonia es de Viena y eligió Euskadi, «porque quería conocer la cultura vasca y practicar surf». Su compañero de clase, Fernando vive en Ucrania aunque es nacido en Angola. «Trabajo en sector de las finanzas y mejorar mi castellano me va a ayudar en mi crecimiento profesional», señala este treintañero. Dos ejemplos de lo que ocurre a diario en las aulas de la academia Lacunza. Además, estos últimos años el número de alumnos orientales ha aumentado considerablemente, sobre todo japoneses. «El producto es bueno y San Sebastián tiene mucho que ofrecer fuera de las aulas. Intentamos ampliar su concepto de cultura más allá del flamenco y la paella», destaca Carlos Lacunza. Donostia está de moda como destino turístico al igual que aprender castellano. Ambas tendencias, forman un cóctel perfecto para que la capital guipuzcoana se convierta en un destino idóneo para que crezca cada verano el turismo idiomático en Gipuzkoa.

Familias de Acogida

Los alumnos menores de edad suelen alojarse en casa de familias guipuzcoanas. Estas reciben una remuneración económica semanal de entre 185 euros y 215 en función del régimen alimenticio en el que se alojen los estudiantes. «La situación ideal es que la familia de acogida tenga hijos de la misma edad que los chavales extranjeros y que el dinero no sea el motivo para participar en el programa educativo, pero no suele ser lo habitual en los últimos veranos», destaca Carlos Lacunza director de la veterana academia donostiarra. Todos los años existen altas y bajas de familias dentro de este programa de acogida, «tuve a adolescentes extranjeros alojados en mi casa cuando mis hijos eran pequeños. Lo recomiendo a todo el mundo porque se da dentro del núcleo familiar un intercambio cultural y de idiomas muy enriquecedor» apunta Lacunza. Donostia está de moda y la dinámica de los pisos turísticos «nos perjudica y por eso necesitamos más que nunca a familias que estén dispuestas a acoger a estos jóvenes estudiantes de castellano», asegura Carlos Lacunza.