«En la bici tenemos todas las de perder»

Los chavales de Oriako Txirrindulari Eskola abrieron la marcha en el barrio de Amaroz./FOTOS JOSÉ MARI LÓPEZ
Los chavales de Oriako Txirrindulari Eskola abrieron la marcha en el barrio de Amaroz. / FOTOS JOSÉ MARI LÓPEZ

Una marcha ciclista en Tolosa homenajea al matrimonio fallecido en León y apoya a su hijo Orat

Teresa Flaño
TERESA FLAÑOSAN SEBASTIÁN.

Los rostros de los chavales de Oriako Txirrindulari Eskola de Tolosa no correspondían ayer a su edad. Parecía que habían madurado en unos días. Sus caras reflejaban dolor por la tragedia que ha sufrido uno de ellos, Orats Carrasco Aguirre, que ha perdido a sus padres tras ser arrollados por un conductor kamikaze ebrio en León cuando realizaban en bicicleta el Camino de Santiago. Pero a la vez transmitían responsabilidad porque eran los encargados de representar a todos los ciclistas en un grito conjunto de «¡basta ya!» contra «la impunidad con los que algunos circulan por la carretera» y la «inseguridad» que rodea a quienes tienen en la bicicleta una afición.

El barrio de Amaroz de Tolosa fue ayer el escenario de una carrera de cadetes. El arco de salida y meta lucía un crespón negro en recuerdo de Nerea Aguirre y José Carlos Carrasco. Los organizadores y los responsables de la escuela aprovecharon la prueba para organizar un homenaje y también una reivindicación. A ella se sumaron unos 500 corredores, entre ellos representantes de los clubs ciclistas de Gipuzkoa y varios de Bizkaia y Álava. Los maillots de todos los colores reflejaban las diversas procedencias, pero el negro del lazo que lucían los participantes reflejaba el luto común.

También tomaron parte corredores profesionales como Beñat Txoperena y Aitor González, del equipo Euskadi Murias, y Gorka Izagirre-reciente campeón de España, de la formación Bahrain-, además de Peio Goikoetxea, en nombre de la Fundación de Euskadi de Ciclismo. Tampoco faltó el exciclista Abraham Olano, muy vinculado a la formación de jóvenes txirrindularis de la zona de Tolosa.

«Vimos las fotos con las bicis destrozadas y nos dimos cuenta de que eran las de ellos»

«Nos clama el corazón. Orats es un chaval de 12 años que ha vivido lo que nadie se merece»

«Los descuidos pueden suceder, pero no socorrer, escapar... Eso es violencia»

El minuto de silencio que precedió a la salida fue muy emotivo. Muchos de los asistentes no pudieron contener la lágrimas. Hoy se oficiarán los funerales por las dos víctimas mortales, a las 19.00 horas en la parroquia del Sagrado Corazón de Villabona.

«Está siendo duro»

Aitor Ayerza, presidente de Oriako Txirrindulari Eskola, se afanaba en poner a punto las bicicletas de algunos de los chicos minutos antes de la marcha. Se emocionaba al hablar del trágico accidente, de dos personas fallecidas y de un chaval al que conoce bastante bien. «Día a día el ánimo va mejorando, pero la verdad es que está siendo duro», comentaba con tristeza. Fue una vecina la que le avisó de que había habido un accidente muy grave en León con varios ciclistas involucrados. «Sabíamos que ellos estaban haciendo el Camino de Santiago por la ruta francesa. Empezamos a hacer llamadas y a medida que recibíamos información comprobábamos que todo coincidía. Al final vimos fotos con las bicis destrozadas y eran las de ellos; las conocíamos de sobra. Esa imagen nos impactó mucho a todos».

Ayerza habló ayer por la mañana con uno de los tíos de Orats que inicialmente le comentó que su sobrino quería acercarse a la salida de la prueba. «Me ha dicho que estaba preguntando qué es lo que íbamos a hacer y que estaba con ganas de acercarse, pero finalmente han decidido que igual todavía era un poco pronto. Es un chaval muy vivo, muy activo y salado. Lo definiría como muy 'bizi'».

El presidente de la escuela de los jóvenes txirrindularis de Tolosa está acostumbrado a tratar a los cerca de 60 chicos, algunos de ellos casi niños, que están inscritos, pero ayer todavía no se había atrevido a hablar con ellos de lo sucedido. «He visto cosas en las redes sociales y se nota que están conmocionados y tristes, pero la verdad es que he preferido darles tiempo».

Minutos antes de la prueba los compañeros de Orats, vestidos con los maillots azules, encabezaron, entre aplausos de ánimo, una pequeña marcha hasta la salida. Allí, una representante de la organización leyó un texto que comenzaba con un «nos clama el corazón». Siempre con el joven ciclista en el pensamiento, se comentó con indignación que «no tenía que haber pasado. Orats es un chaval de 12 años que ha vivido lo que nadie se merece».

Los txirrindularis no están dispuestos a tener que salir a la carretera con miedo y a tener que volver a vivir momentos como los de esta semana porque «queremos disfrutar, queremos andar en bici. Por favor, conductor respétennos». Recordaron que «en la carretera somos vulnerables y no olviden que encima de la bici siempre hay una vida. Tenemos todas las de perder». Los descuidos pueden suceder a cualquiera, reconocieron, pero «no socorrer, escapar... Eso es violencia y exigimos una respuesta a medida de los hechos». También reclamaron a las instituciones que «sean conscientes de que en momentos de dolor estamos pidiendo medidas» porque la seguridad en las carreteras «nos incumbe a todos. ¡Por favor, hagan algo!». En este sentido, recordaron que en el Congreso de los Diputados está paralizada la propuesta que surgió a través de una campaña de Change.org 'Por una ley justa', impulsada por Anna González, cuyo marido murió arrollado por un camión cuando circulaba en bici. La petición, que recogió más de 200.000 firmas, exige que se cambie el artículo 142 del Código Penal, y que una muerte calificada como imprudencia leve tenga categoría de delito y sea llevada a juicio.

Uno de los chicos que ayer tomó parte en la concentración y que pertenece a la escuela es Unai. Es dos años mayor que Orats, pero ha entrenado con él bastantes veces. «Es muy gracioso», explicaba ayer, y «muy bueno sobre la bici». Como sus compañeros, quería hacer un llamamiento para que «los conductores tomen conciencia del peligro que corremos en la carretera los que vamos en las bicicletas».

Maddi Etxabe acudió a la marcha acompañada de su padre, Bernal. «He querido estar en este homenaje. Conozco a Orats y sentía que tenía que estar aquí». La ciclista sufrió hace quince días un percance en la carretera cuando el chaleco de un remolque salió despedido y le dio en un hombro, provocándole un fuerte esguince. Su aita le pide que «nunca vaya sola» porque «cuidado ya sabe que tiene que tener».

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