«Este tipo de concentraciones eran impensables en el Hospital»

Concentración celebrada ayer en la entrada principal del Hospital Universitario Donostia. / LUSA

Decenas de trabajadores, secundados por varios pacientes, participaron en la movilización celebrada en el Hospital Universitario Donostia

IKER MARÍN SAN SEBASTIÁN.

La concentración convocada por los trabajadores del Hospital Universitario Donostia arrancó ayer a las 11.00 horas en la entrada principal del complejo. Minutos antes, y en bata, Jesús Mari Pereda asomaba por la escalinata principal. «Apoyo al 100% todas las reivindicaciones de las mujeres. No deben padecer las discriminaciones que sufren», decía este veterano sindicalista. Los trabajadores de Osakidetza siguieron sus pasos y durante cerca de media hora decenas de ellos reclamaron en una concentración prácticamente silenciosa la igualdad de derechos para hombres y mujeres.

«Este tipo de concentraciones eran impensables hace 10 años en el Hospital», reconocía Gema Pousa, que lleva 30 años trabajando en el servicio vasco de salud. En su opinión, «se habla de igualdad en las administraciones y todavía hay un techo de cristal que padecemos. Y Osakidetza es un ejemplo. Muchísimas jefaturas están ocupadas por hombres cuando casi el 80% del personal somos mujeres. Pedimos que se reconozca nuestro trabajo».

Cerca de ella se formó una interesante tertulia. Martín Román González, Marisa Lizarraga, Arantxa Carretero, pinches de cocina los tres, y Libri Durán, trabajadora en la sección de la plancha, hablaban sobre feminismo y los cambios que se han producido en Osakidetza en este sentido. «La situación ha cambiado mucho, para mejor. Cuando yo entré los hombres comían en unas mesas y nosotras en otras», recuerda Lizarraga. El único hombre de la charla hacía referencia a la segregación laboral que se producía. «El sistema del trabajo ha cambiado. Antes la maquinaria era mucho más pesada y el esfuerzo físico era fundamental. Eso hacía que sí se diferenciara el trabajo entre nosotros», explicaba.

La cantidad de personas que se acercaron a la cita de ayer hizo que en algunos momentos la puerta principal del hospital se bloqueara. Tuvieron problemas para encontrar su sitio en la movilización Manoli Murillo y Julene Beldarrain, ambas de Astigarraga. Madre e hija quisieron participar en esta reivindicación. Julene, de 18 años, padece encefalitis autoinmune y acaba de ser operada de la espalda en el hospital. La joven, con una sonrisa de oreja a oreja, saludaba a los allí concentrados mientras su ama Manoli decía que «a la niña le apetecía salir a apoyar la concentración. Estamos las dos muy contentas de poder apoyar y defender nuestros derechos».

La pareja formada por Xabier e Izaskun también se pasó por la manifestación. Este matrimonio de Elgoibar acudió al hospital a pasar una revisión. Xabier tiraba de una silla de ruedas en la que iba su mujer, que tuvo un ictus. Con tres hijos criados, el marido reconocía que «a mí, Izaskun me ha ayudado sin parar. Yo era peluquero y ella se tenía que encargar siempre de todo. Trabajaba fuera y dentro de casa. Reconozco que le ayudaba poco. Tiene un mérito enorme», decía este jubilado.

Muchos fueron los que tras acabar la concentración en el hospital se subieron a los autobuses de Dbus para acudir también a la planto-sentada del Boulevard. Entre ellas, Asun López. Esta antiguotarra aclaraba que «no nos podemos quedar solo con el día de hoy. Esta es una lucha diaria y hay que dar pasos todos los días».

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