Solo el 4% de los coches de Gipuzkoa que puede ponerse la pegatina medioambiental la lleva

Esteban junto al coche de la empresa, con etiqueta B amarilla./Lobo Altuna
Esteban junto al coche de la empresa, con etiqueta B amarilla. / Lobo Altuna

En lo que va de año, 6.537 vehículos en el territorio han pedido el distintivo ambiental de la DGT, que les clasifica por su nivel de contaminación

Macarena Tejada
MACARENA TEJADA

san sebastián. Solo el 4% de los coches de Gipuzkoa que puede llevar la pegatina ambiental de la DGT la tiene. De los 212.093 vehículos que a día de hoy son capaces de diferenciarse con este distintivo en el territorio -los más antiguos no optan a estas etiquetas-, únicamente 8.507 lo hacen, una cifra que se prevé que aumentará en los próximos años. En cualquier caso, aunque todavía sean muy pocos los autos que cuentan con esta pegatina ecológica que les clasifica dependiendo de su nivel de contaminación, el número ha aumentado de forma considerable durante estos últimos meses.

«Por trabajo voy a Madrid y si no llevas la pegatina puesta, según a qué sitios no puedes entrar» Esteban, Etiqueta B amarilla

Desde que en abril se puso en marcha 'Madrid Central', las peticiones de estos distintivos han aumentado en las oficinas de Correos de Gipuzkoa, donde se adquiere el adhesivo por cinco euros. Si bien durante el curso pasado los guipuzcoanos pidieron 1.970 distintivos, en lo que va de 2019 esta cifra se ha triplicado, alcanzado, hasta agosto, los 6.537.

La necesidad de estas pegatinas -que tienen su origen en el plan nacional de calidad del aire y protección de la atmósfera 2013-2016- va a cobrar cada vez más importancia, sobre todo cuando a 'Madrid Central' se le sume la prohibición de que los vehículos más contaminantes entren al centro de Barcelona a partir de enero de 2020. Incluso el Ayuntamiento de Donostia prevé tener un proyecto de zona de bajas emisiones para 2021.

Aitor y su mujer tienen la pegatina desde que cogieron el coche.
Aitor y su mujer tienen la pegatina desde que cogieron el coche. / Lobo Altuna

Los miles de guipuzcoanos que ya tienen la suya colocada en la zona derecha inferior del cristal delantero de su coche se han adelantado a una medida que, tarde o temprano, podría aterrizar en las ciudades vascas. Este es el caso de Aitor, donostiarra que posee un Mitsubishi Outlander eléctrico híbrido con etiqueta azul, la que diferencia a los vehículos que menos emisiones producen, cuarenta gramos por kilómetros el suyo.

A Aitor el concesionario le entregó el Mitsubishi «con el distintivo». Pese a que todavía no lo ha necesitado «para nada», se muestra «de acuerdo con este tipo de medidas que ayudan a reducir la contaminación». En su opinión, «todo lo que favorezca el buen mantenimiento del aire está muy bien». Por eso, está «muy contento con el híbrido. He notado mucha diferencia en el consumo», apunta.

«Todas las medidas que favorezcan el buen mantenimiento del aire están muy bien» Aitor, etiqueta 0 azul

A diferencia de Aitor, Esteban ha conocido en primera persona las ventajas de tener un adhesivo ambiental en la furgoneta. La empresa para la que trabaja tiene sede en Madrid, por lo que suele viajar a menudo a esta ciudad con restricciones. Lo hace en el coche de empresa, con etiqueta B. Es decir, su vehículo puede acceder a 'Madrid Central' «únicamente para aparcar en un aparcamiento de uso público, garaje privado o reserva de estacionamiento no dotacional».

«Según a qué sitios quieras entrar necesitas esta pegatina. Si no la llevas puesta no puedes hacer nada», explica. El coche de su empresa, «aunque solo tiene dos años, es de los contaminantes. No entiendo muy bien cómo funciona esto, pero todo lo que sea prevenir está bien», añade.

Opiniones variadas

Si bien la mayoría de usuarios se muestran compresivos con estas medidas anticontaminación, no todos los colectivos las ven con buenos ojos. Desde el Real Automóvil Club Vasco Navarro (RACVN) entienden estas normas como «una persecución contra el automovilismo». Reconocen que «todos los combustibles son malos», pero alertan del riesgo de generalizar.

En este sentido, recuerdan que el 25% del PIB de Euskadi y Navarra «depende del sector automovilístico». Por eso, piden que «en vez de obcecarse tanto en clasificar los coches con pegatinas» se trabaje en «ayudas para invertir en la renovación del parque de vehículos». «Incluso si fuéramos capaces de renovar el parque antiguo por diésel nuevos -defienden- los niveles de contaminación bajarían de una forma destacada».

«En vez de clasificar los coches con pegatinas, deberían ayudar a renovar el parque automovilístico» Real Automóvil Club Vasco Navarro

Así las cosas, las opiniones a día de hoy son variadas. Están los que entienden estas medidas y las ven como «necesarias», y también quienes creen que todo esto no hace más que «perjudicar» al sector automovilístico en Euskadi. Sea como fuere, el objetivo de los distintivos ecológicos de la DGT es claro: «Discriminar positivamente a los vehículos más respetuosos con el medio ambiente y ser un instrumento eficaz al servicio de las políticas municipales». Para ello están las etiquetas 0 azul, la ECO, la C verde y la B amarilla.