Etorkizuna Eraikiz

«La sociedad, o es solidaria, o no es sociedad»

Mabel Segú en la Universidad de Deusto de San Sebastián/Juantxo Lusa
Mabel Segú en la Universidad de Deusto de San Sebastián / Juantxo Lusa
Mabel Segú Coordinadora del área departamental de trabajo social y sociología de la universidad de deusto
MIRARI GÓMEZ

–¿Qué quería ser de mayor?

–No tenía claro qué quería ser, pero sí lo que no quería. El gusto por las relaciones sociales me llevó a estudiar Trabajo Social y, actualmente, mi cargo me permite cumplir de forma sinérgica en la relación diaria con el alumnado, la formación a los profesionales del futuro y en la enseñanza de las investigaciones y retos en los que participamos. Gracias a ello, voy silbando al trabajo.

–¿Qué le preocupa del futuro?

–Me preocupan las personas, las que votan discursos fascistas, xenófobos y alarmistas, y las que sufren las injusticias de las decisiones político-económicas injustas y sangrantes. Me inquieta también la anestesia generalizada de la población que mira las injusticias sin revolverse, pensando en qué poco se puede hacer y obviando que la fuerza y los grandes cambios están en la unión.

–¿Cómo se imagina la Gipuzkoa del porvenir?

–Soy optimista e imagino una Gipuzkoa diversa, acogedora, conciliadora, respetuosa, inclusiva e innovadora. Pero mi visión crítica cree que seguiremos peleando por los derechos sociales. El territorio está invirtiendo en futuro y gracias a hacer 'política a la guipuzcoana' está siendo líder en políticas sociales y económicas. Esto va a dar sus frutos.

–¿Cómo cree que evolucionará el ámbito de la educación?

–Tenemos alumnos 2.0, estructurados en torno a las redes sociales y la red, que necesitan profesores 2.0. Tienen toda la información a mano y la labor del docente es enseñar a discernir, a seleccionar la documentación adecuada, acompañar en la formación de una opinión crítica y fundamentada y ayudar a buscar soluciones a través de la resolución de problemas reales. Se necesita seguir evolucionando y desarrollar nuevos modelos de pedagogía que permitan comprender los fundamentos teóricos a partir de planteamientos prácticos.

–¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?

–En el ámbito social hay que seguir avanzando en la lucha por disminuir la desigualdad social. En términos generales, estamos ante una sociedad de la acción sin reflexión, con el peligro que ello conlleva. La inmediatez y los resultados visibles a corto plazo son un obstáculo para el buen hacer en cualquier ámbito. La acción con reflexión son dos de los ingredientes necesarios para el buen hacer político.

«La acción con reflexión son dos ingredientes necesarios para el buen hacer político»

–«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?

–Que tenemos mucho trabajo por hacer todavía como sociedad y como mujeres para posicionarnos en la esfera que nos corresponde y a la que tanto esfuerzo nos está costando llegar. Hay que seguir impulsando políticas de igualdad y conciliación, eliminar la brecha salarial y seguir aplicando la discriminación positiva. La tarea de educar y reeducar a la sociedad es, además, un reto a presente y a futuro.

–¿Qué opinión le merece el programa de la Diputación Etorkizuna Eraikiz?

–Ha sido una apuesta política valiente con la que se está consiguiendo la co-construcción de estrategias de futuro con la participación de diversos agentes sociales.

–Etorkizuna Eraikiz ha promovido proyectos como Bizilagun Sarea, en el que usted se ha implicado. ¿En qué consiste?

–Es un proyecto que ha tenido dos fases. La primera fue un estudio teórico sobre los diferentes modelos de participación comunitaria. La segunda consistió en el seguimiento y evaluación de cinco experiencias de iniciativas de solidaridad vecinal desarrolladas en diferentes poblaciones de Gipuzkoa, con resultados positivos y replicables. El reto político consiste en que, garantizando el derecho a los Sevicios Sociales, la participación comunitaria y la solidaridad vecinal pueda complementar aquellos aspectos a los que ni el tercer sector ni la administración pública pueden llegar.

–La solidaridad de proximidad está enraizada en nuestro carácter y tradición: ¿Esto sería una especie de 'auzolan', adaptado a las problemáticas actuales?

–Auzolan ha sido una de las costumbres más arraigadas en la sociedad vasco navarra, más en el ámbito rural que en el urbano. Las relaciones vecinales de ayuda y los trabajos comunales permitían compartir tareas. A medida que las ciudades crecieron y junto con el desarrollo de la atención por parte de la administración pública en casos de necesidad, la ayuda vecinal fue perdiendo su valor original. Se ha comprobado que el sistema público y el tercer sector no pueden dar la cobertura de necesidades que la comunidad vecinal sí puede.

–Con muy poco esfuerzo, se puede conseguir mucho, ¿no?

–Más que de esfuerzo, hablaría de corresponsabilidad social. Es un valor clave para prosperar en convivencia y que si estuviera interiorizado, no supondría esfuerzo, sino compromiso.

«La corresponsabilidad social ha de adquirirse como compromiso, no como un esfuerzo»

–¿Una sociedad solidaria es una sociedad más plena?

–La sociedad, o es solidaria, o no es sociedad. El individualismo y la autosuficiencia son valores falsamente vendidos de una ideología liberal empobrecedora. El ser humano es un ser social, interdependiente a todos los niveles y este individualismo propio de la sociedad postindustrial que va contra natura se está agotando. Estamos ante un cambio de valores en la sociedad, donde están resurgiendo la empatía y reciprocidad.

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