Terror en la estación de Altza

Un simulacro de atentado terrorista pone a prueba la coordinación de emergencia y revela fallos, como la comunicación por «falta de cobertura»

Los ertzainas reducen a un sospechoso, que no es el terrorista, al entrar a la estación/Arizmendi
Los ertzainas reducen a un sospechoso, que no es el terrorista, al entrar a la estación / Arizmendi
Amaia Chico
AMAIA CHICO

Se oyen disparos. Un individuo acaba de bajar del tren en la estación del Topo de Altza y ha comenzado a disparar de forma indiscriminada a los viajeros que esperaban en el andén. Hay varios heridos en el suelo, gente refugiada dentro del convoy y otros que han intentado huir o esconderse del tirador, que empuña una escopeta de asalto y ha huido hacia la salida del Paseo Larratxo. Las primeras llamadas de alerta, contando la escena de terror que se vive en la estación, llegan a SOS Deiak y se activa el operativo. Un gran dispositivo policial, sanitario, de bomberos, técnicos de protección civil... que puso a prueba la reacción y coordinación de los servicios de emergencias ante un atentado terrorista. Todo era un simulacro. Pero la acción debía ser lo más realista posible.

Cinco ertzainas, en fila india unidos por el hombro son los primeros en llegar y avanzar por la estación. A su entrada se topan con el terrorista, que antes de ser abatido ha hecho explotar también un artefacto en la sala de máquinas. «¡Manos a la cabeza! ¡De rodillas!», gritan los agentes a un hombre que intenta salir. No saben si hay más terroristas. Bajan al andén, comprueban cuántos viajeros hay y cuántos están heridos. «¡Quien pueda moverse que se levante!», les apremian mientras otros piden auxilio. Descubren el cuerpo de una persona fallecida bajo el tren.

Tras recorrer los andenes, la Ertzaintza da por «zona segura» la estación y permite salir a los viajeros que continúan dentro del tren. Lo hacen en estampida. Es turno de los sanitarios. El responsable de triaje evalúa a los heridos, siete personas, según la gravedad y les identifica con unas pulseras para priorizar la atención. Una negra, para la víctima mortal; dos rojas, para los dos heridos más graves por impactos de bala; 2 amarillas, para los graves, y 3 verdes, para los leves. Los sanitarios van asistiendo a los más graves, que gritan de dolor. «¡Sacadme de aquí!, ¡Mi novia, ¿dónde está mi novia?!», pregunta el que ha recibido un balazo en la pierna. Los van sacando en camilla por las escaleras mecánicas de la estación para atenderlos en el hospital de campaña instalado fuera.

«Estos ejercicios ayudan a detectar carencias y fallos para mejorar los protocolos de actuación» susana salcedo, jefa de Seguridad ETS

Mientras, el puesto de mando situado también en el exterior, ordena la entrada de los bomberos. La explosión en el cuarto de máquinas ha generado un incendio que ha llenado de humo la entrada y ha hecho saltar la alarma de la estación, que sigue sonando. Un equipo del parque de Donostia sofoca las llamas. Y se dispone a desencarcelar el cuerpo de la víctima que ha quedado en las vías bajo el tren. Llevan material para levantar el vagón si fuera necesario. Al final, no lo es.

Con el rescate de la persona fallecida, culmina el operativo. Y con él la retirada de las ambulancias, coches de bomberos y de policía, vehículo de puesto de mando y hospital de campaña que rompieron esa noche la tranquilidad del barrio donostiarra, y sobresaltaron a algún vecino que se asomaron al ver las luces y el despliegue e incluso se acercaron al lugar, junto al ambulatorio, para ver qué pasaba.

Son ejercicios periódicos que sirven para «comprobar los protocolos de actuación, evaluar la coordinación entre las agencias, detectar fallos y corregirlos», explica Susana Salcedo, jefa de Seguridad en la Circulación, Emergencias y Protección Civil de Eusko Trenbide Sarea, una de las responsables de organizar el simulacro.

«Esperemos que este simulacro no nos valga para nada, que nunca sea real, pero hay que practicar» asier habans, oficial Bomberos Donostia

En los próximos días los responsables de las ocho agencias que han intervenido (ETS, Euskotren, Dirección de Atención de Emergencias del Gobierno Vasco, SOS Deiak, Bomberos de Donostia, Ertzaintza, Guardia Municipal de San Sebastián y DYA Gipuzkoa) se reunirán para compartir la evaluación y contrastar el resultado del ejercicio, con el fin de detectar las carencias o los fallos, que alguno hubo. Y corregirlos en los planes de actuación vigente.

Rescate de debajo del tren de una víctima mortal. Los bomberos entran para sofocar el incedio provocado por el artefacto. Los sanitarios atienden a los heridos por las balas más graves / Arizmendi

40 metros bajo tierra

Uno relevante, según explicó al término del simulacro el presidente de DYA Gipuzkoa, Jon Cencillo, fue «la dificultad para establecer comunicación» entre el puesto de mando, situado en el vehículo del mismo nombre aparcado en el exterior, y los efectivos que trabajaban en el interior de la estación. Y es que a 40 metros bajo tierra, donde se sitúan los andenes, «no había cobertura», constató el responsable del equipo sanitario. Esa fue la explicación para que los técnicos de DYA tardaran algún minuto más de la cuenta en bajar a asistir a los heridos, que pedían ayuda con insistencia. Fueron una quincena de alumnos del Politécnico Easo los que representaron con realismo a las víctimas y a los viajeros que sufrían el ataque. Al terminar, todos se felicitaban por su actuación, y alguno se llevó incluso la manta térmica a casa.

«Ha ido bien, con sus fallos. Nos sirve para aprender a coordinarnos y actuar mejor en emergencias» jon cendillo, presidente DYA gIPUZKOA

El resultado general fue satisfactorio, compartieron los responsables de cada servicio, que anotaban los tiempos y los desajustes advertidos para luego ponerlos en común y «mejorar los protocolos». «Sirve de práctica para todos», decía Salcedo. «Para aprender a coordinarnos y mejorar la actuación», corroboraba Cencillo, cuyo equipo actuó una vez «estabilizada» la zona. Igual que los bomberos, con Asier Habans como oficial al mando. «Hacemos muchas prácticas internas, pero de estas también sacamos conclusiones y nos acostumbramos a trabajar coordinados». Pero «esperemos que no nos tenga que valer para nada» real, confió.

El dato

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alumnos de Politekniko Easo han representado a los heridos y a los viajeros en el simulacro, en el que han participado ocho agencias de emergencia. El ejercicio, el martes por la noche, duró una hora.