Residuos y lodos para fabricar cosméticos

Jaime Gonzalez, Beñat Elduayen y Myriam Esteban en el laboratorio de Tecnun./USOZ
Jaime Gonzalez, Beñat Elduayen y Myriam Esteban en el laboratorio de Tecnun. / USOZ

Ceit-IK4 trabaja en un proyecto que busca transformar la basura en un recurso de valor

Iker Marín
IKER MARÍN

Convertir los residuos orgánicos en productos de interés y de valor en el mercado. Bajo esta premisa de sostenibilidad trabajan desde hace un año en el grupo de investigación de Agua y Residuos de Ceit-IK 4. Desde su laboratorio situado en la Escuela Superior de Ingenieros Tecnun de San Sebastián buscan fomentar en Gipuzkoa la economía circular, una estrategia que fomentan las administraciones comunitarias europeas y que significa «valorizar los residuos para que pueden pasar a ser una fuente de recursos, bien energéticos o materiales», explica Myriam Esteban, doctora investigadora de dicho grupo.

El objetivo de esta estrategia es transformar los residuos en elementos y productos de valor y «que sean alternativa a otras fuentes que ya existen y que deberíamos abandonar». Se refiere a los combustibles fósiles. «Somos conocedores que tienen un impacto ambiental importante, su método de extracción es perjudicial para el medio ambiente y además son fuentes limitadas de recursos», recuerda.

Bajo estos parámetros, los investigadores de Ceit-IK4 comenzaron a trabajar en enero del año pasado en un proyecto pionero en el territorio que cuenta con la colaboración de la Diputación Foral de Gipuzkoa, al ser ambas entidades componentes del Clúster de Reciclaje del territorio. «Empezamos a producir un compuesto que se llama acético, además de otros bioproductos, aprovechando los residuos orgánicos que generamos en la propia ciudad», explica Esteban. El proyecto está, así mismo, alineado con una de las líneas estratégicas de este grupo de Aguas y Residuos: «La fermentación de residuos orgánicos», dice.

Esta solución es pionera y está en sintonía con la política europea de economía circular

La línea de trabajo la han tenido clara los investigadores de este proyecto. «Buscamos aprovechar la actividad de las bacterias específicas que pueden transformar la materia orgánica que hay en el residuo. Y queremos conseguir con ellas productos de interés, en este caso, acético. Este ácido se puede utilizar en diferentes aplicaciones en la industria química, en la producción de piensos para animales, en conservantes, e incluso en ingredientes para formular cosméticos u otro productos de valor en el mercado», explica la investigadora zarauztarra.

El objetivo del proyecto es generar energía y valor a partir de los residuos orgánicos

«Hay empresas que conocen el producto y que se han mostrado interesadas», dicen

Para lograr este ácido, Esteban y sus compañeros de laboratorio no han tenido que ir muy lejos para lograr productos para su fabricación. «Hemos trabajado con los residuos orgánicos que hemos recogido en la cafetería de Tecnun y Ceit- IK4 del campus de Ibaeta y hemos realizado experimentos en diferentes escalas. Y también hemos trabajado con lodos recogidos en la depuradora de Donostia», señala. Es decir, han trabajado con corrientes residuales «que a nivel ambiental suponen un problema, porque se generan de manera masiva, y no hay soluciones que sean totalmente sostenibles para ellos». Toda esta manera de investigar está alineada con lo que va a demandar Europa, es decir, «la política de economía circular». Además, fueron conscientes de que había una necesidad en Gipuzkoa de «hacer I+D orientada a dar soluciones de tecnología que puedan tener valor para el territorio y permitan aprovechar recursos que contienen los residuos».

Fermentación

Este proyecto conlleva la puesta en marcha de una especie de biorrefinería que transforma el residuo en acético mediante un proceso de fermentación biológica y una etapa posterior de concentración de dicho ácido. «Lo hemos producido por fermentación y hemos abordado la parte de separación posterior», añade. Al producirlo por fermentación, explica, hay en ese producto final diferentes moléculas y de todas ellas «la más interesante es el acético». El objetivo en el que trabajan ahora tiene que ver con lograr el acético más puro posible. «Una cosa es producirlo, pero necesitamos un producto final que por su pureza puede salir al mercado. Para lograr este paso necesitamos otras tecnologías que permitan concentrar más el producto», explica la investigadora. Reconocen desde Ceit-IK4 que «hay empresas que saben que estamos haciendo este trabajo y estamos en contacto con ellas. Creemos que hay un interés en el mercado por un producto como el que tenemos».

Su objetivo es involucrar a alguna empresa interesada en el proyecto para ese «proceso de purificación del ácido». En la actualidad sí hay acético disponible pero «se produce por la vía clásica de la refinería de petróleo» y no de manera sostenible. «Pensamos que el acético podría ser en un futuro cercano un producto que para competir con lo que hoy en día se produce a través de la refinería clásica, la basada en el petróleo», prevén. El ácido con el que trabajan, además de servir para producir cosméticos, es válido para el pienso de los animales y para bioplásticos.