«Cuando no puedo pagar la factura de la luz pido dinero a mis vecinos»

Maribel Maestrojuan revisa las facturas que le quedan por abonar./ARIZMENDI
Maribel Maestrojuan revisa las facturas que le quedan por abonar. / ARIZMENDI

Dos guipuzcoanas que sufren pobreza energética relatan sus esfuerzos para recortar en gastos

AIENDE S. JIMÉNEZSAN SEBASTIÁN.

En un mueble de la habitación que sirve de salita, comedor y cocina, Maribel Maestrojuan tiene una carpeta donde guarda todas las facturas que tiene que pagar: la luz, el agua, las basuras, la derrama del ascensor nuevo... Cuando las va liquidando, las mete en un cajón, para no equivocarse. Hace catorce años que su marido falleció, después de una larga enfermedad, y desde entonces se apaña con una pensión de poco más de 600 euros. «Son muchos gastos, y voy pagando como puedo», cuenta esta navarra de 79 años afincada en el barrio de Loiola desde hace más de 40.

Entre los recibos, hay uno reciente que le reclama el pago del agua caliente entre febrero y abril, con su correspondiente recargo. «¿Por qué me dicen que no he pagado? Se me habrá pasado o no me habrá llegado la factura, no sé. Y ahora tengo que pagar más por retrasarme», se lamenta Maribel, que son su pensión tiene que cubrir además otras responsabilidades familiares. Reconoce que no es la primera vez que le ocurre. «Así suelo andar. Una vez me llegó una carta diciéndome que debía cinco años de luz, unos 400 euros. Me dejaron que lo fuera pagando a plazos, y poco a poco me lo quité», cuenta la mujer mientras vuelve a dejar la carpeta en su sitio.

Las cifras

4.000
personas solicitaron el año pasado en Gipuzkoa la ayuda de emergencia social para el gasto energético.
9%
de los hogares guipuzcoanos admiten que no pueden mantener la casa calientes en los meses fríos.
1.292
euros es el gasto medio en energía por vivienda en Gipuzkoa, 170 euros más que la media vasca.
Consejos para ahorrar.
Luz
Cambiar las bombillas tradicionales por las de tecnología LED, que consumen menos.
Calefacción
Durante el día mantenerla entre 19 y 21 grados, y por la noche entre 15 y 17.
Aparatos eléctricos
Desconectarlos cuando no se estén usando.
Electrodomésticos
Aquellos que tienen más de diez años gastan el doble que los nuevos.

Cuando no tiene para pagar, Maribel pide ayuda a vecinos y amigos, «y cuando cobro la pensión se lo devuelvo». Además, desde hace tres años, alquila una de las habitaciones de su casa a un inquilino, «y así voy tirando». Todo en su casa es de consumo eléctrico. Hace años que rechazó instalar el gas, y en invierno se calienta con un pequeño radiador. «Por suerte nunca he sido friolera, así que me vale».

«He llegado a deber 400 euros de luz que me dejaron pagar a plazos hasta que me los quité»

«Me da vergüenza que mis vecinos sepan que veo la tele con la luz apagada para no gastar»

Muchos días come en el hogar del jubilado que hay muy cerca de su casa. «Casi siempre me invitan, y a cambio ayudo a recoger y me encargo de limpiar la vajilla en la barra. Además no me como todo el menú, con un plato me conformo». Y así, evita el gasto de cocinar todos los días. «Si es que yo casi no gasto, no entiendo cómo puede ser todo tan caro», se queja.

El de Maribel es un claro caso de pobreza energética, un problema que afecta a miles de guipuzcoanos. Según los datos de la última Encuesta sobre Pobreza Energética en Gipuzkoa, uno de cada diez hogares del territorio no puede mantener la vivienda con una temperatura adecuada durante los meses fríos, y el 3,8% ha tenido retrasos en el pago de los recibos durante el último año por motivos económicos. El gasto medio en energía de los hogares del territorio es de 1.292 euros anuales, superando en 170 la media vasca.

Pilar Matilla también se ha visto ahogada por las facturas de la casa, y para pagarlas ha tenido que reducir gastos, como por ejemplo en la compra. «Antes de deber un euro por la luz, me quedo sin comer», afirma rotunda. Tiene 74 años y vive en el barrio de Bidebieta, sola desde que en abril quedara viuda. Su pensión apenas supera los 400 euros. «No enciendo mucho las luces. Reconozco que me da vergüenza que los vecinos sepan que veo la tele con la luz apagada para no gastar», señala.

Ella tampoco tiene calefacción. «No podría pagarla». Como Maribel, se calienta con una pequeña estufa. «No paso mucho frío, porque la casa es pequeña. Soy consciente de que hay gente que está mucho peor que yo», se consuela.

A pesar del cuidado que tiene con el uso de la luz y el agua, Pilar no es ajena a la subida de las facturas. «Se nota mucho, y al final hay que gastar porque te tienes que duchar o encender la vitrocerámica para cocinar». Según alertó a principios de este mes la organización de consumidores y Usuarios (OCU), octubre ha arrancado con la subida del gas más importante desde 2008, por lo que las familias que utilicen este combustible para calentar sus casas pagarán un 15% más en los recibos. Convertido a euros, se espera que un hogar medio pagará 56 euros más en su factura anual. Una subida a la que hay que sumarle el incremento del precio de la luz y la electricidad, que el pasado mes de septiembre creció un 15,9%.

Estas subidas amenazan el invierno de los hogares más vulnerables, como los de Maribel y Pilar. De hecho, la Encuesta sobre Pobreza Energética en Gipuzkoa señala que la prevalencia de este problema sigue siendo especialmente elevada en hogares donde vive una sola persona, con un 26% del total. «¿Que va a subir más?», pregunta alarmada Maribel al conocer la noticia. «Pues ya nos podrían reducir las facturas a la mitad a quienes vamos justos, digo yo», reclama. «Tener que estar así, apagando las luces y mirando cada euro cuando he trabajado desde los 12 años, es indignante», denuncia Pilar.

Las AES y el bono social

Uno de los recursos para paliar los gastos derivados de los costes de la luz o el agua en los hogares son las ayudas de emergencia social (AES), subvenciones financiadas por el Gobierno Vasco y ayuntamientos, y que desde el año pasado incorporan una partida concreta destinada a la energía, lo que permite conocer cuántas personas necesitan ayuda económica para pagar las facturas. En 2017, un tercio de las ayudas de emergencia que se pidieron en Gipuzkoa fueron para sufragar el gasto energético. Se realizaron 4.000 solicitudes, por las que se desembolsó 1,8 millones de euros, una media de 448 euros por persona.

En España existe el bono social, que permite un descuento en la factura eléctrica a los clientes considerados vulnerables. Dichos descuentos pueden ser del 25, 40 o 50%, y desde este año se ha ampliado a colectivos como pensionistas con rentas mínimas. En Gipuzkoa, 23.050 personas reciben esta subvención.

Actualmente una asistencia social está revisando el caso de Maribel, para poder conseguir que acceda a alguna de las ayudas para paliar la pobreza energética. «Me ha dicho que cumplo los requisitos, así que espero que me puedan echar una mano», dice la mujer. Una ayuda que quizá le permita, a sus casi 80 años, dejar de fregar platos para poder comer gratis.

Los análisis sobre el consumo de energía en los hogares revelan una reducción del gasto energético en los últimos años, que se explica por un lado por la concienciación social sobre medidas de ahorro en la vivienda y, por otro, por la limitación del consumo de algunas familias que no pueden hacer frente al coste cada vez más elevado de las facturas. Programas como Argitu que promueve la Diputación de Gipuzkoa tiene como objetivo enseñar a las familias guipuzcoanas a reducir el consumo energético en casa. En los talleres que se imparten en todo el territorio se dan consejos, como el de cambiar a la tarifa nocturna, «con la que se ahorra en el 99% de los casos», tal y como asegura Xabier Esteban, responsable de los talleres.

Otros consejos, por ejemplo con la calefacción, es no ponerla a temperaturas muy altas. Lo recomendable es tenerla entre los 19 y los 21 grados durante el día y los 15 y 17 por la noche. Respecto a la luz, son ya muchos los hogares que han cambiado las bombillas tradicionales a las nuevas de LED, que consumen mucho menos. Por otro lado se anima a cambiar los electrodomésticos muy antiguos, que consumen el doble de electricidad que los modelos más nuevos. Además se recomienda tener desconectados los aparatos eléctricos como ordenadores, cargadores de móvil o televisores cuando no los estemos usando.

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