Carlos Prieto: «La planaria es inofensiva para el ser humano, no para la biodiversidad»

Imagen de la planaria bipalium detectada en los bosques de Gipuzkoa. /
Imagen de la planaria bipalium detectada en los bosques de Gipuzkoa.

El profesor de la UPV analiza las consecuencias que supone para Gipuzkoa la llegada de este gusano

Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Superman? No, es la planaria bipalium. Y, al parecer, ha venido para quedarse. La Asociación de Guardas Forestales de Gipuzkoa divulgó ayer un vídeo en el que informaba sobre su aparición en los bosques de nuestro territorio. Este gusano depreda sobre caracoles y lombrices, alterando y poniendo en riesgo el ecosistema de los suelos. Por eso hemos llamado a la UPV, al departamento de Zoología y Biología Celular Animal, para hablar con Carlos Prieto, que nos analiza en las próximas líneas las consecuencias que supone la llegada de esta especie invasora a Gipuzkoa.

En primer lugar, llama poderosamente la atención su forma, especialmente ese apéndice en forma de martillo: «Eso se llama probóscide, una herramienta exploratoria para reconocer el terreno por el que está avanzando. Es una especie de sensor, que utiliza para detectar presas». Como si se desplazara por olfato, más que por la vista.

Hay muchas especies de planarias y ésta en concreto, la bipalium kewense, se ha extendido por todo el mundo. Tal y como aclara Prieto, «su origen debe ser el sudeste asiático (Indochina), aunque su nombre alude a unos jardines de Inglaterra (Kew) donde se han traslasado plantas exóticas de todo el mundo. Probablemente, este gusano llegó en algún tiesto y de ahí se expandió por el continente».

Hasta la fecha, nadie las había visto en Gipuzkoa aunque sí en Bizkaia (en Algorta y Berango, por ejemplo). ¿Son peligrosas? ¿Debemos temerlas si nos las encontramos en un paseo por el monte? «Es inofensiva para el ser humano, no para la biodiversidad. Se alimentan de lombrices y pequeños caracoles, por lo que pueden alterar la calidad del suelo ya que las lombrices mejoran su fertilidad química, física y biológica con vistas a la producción agraria», explica.

Relacionado con todo ello, Prieto lanza una reflexión: «Como consecuencia del gran transporte de mercancías y sustancias que realizamos a lo largo de todo el planeta, estamos transportando muchos animales y especies de unos lugares a otros, que pueden establecerse. El fenómeno de las plantas exóticas e invasoras (la pampa), por ejemplo, es muy común y está en definitiva afectando la biodiversidad (como la contaminación). Todas las partes del mundo se parecen cada vez más, porque comparten los mismos animales y las mismas plantas».

Este gusano plano de color crema se desplaza como si fuera una serpiente y puede alcanzar los 30 centímetros. Si nos la encontramos en el campo, «debemos eliminarlo pisándolo o meterlo en un frasco y enviarlo a algún especialista. No es peligroso recogerlo, no te puede morder ni segregar ningún líquido. No tiene veneno. Y es viscoso al tacto».

Quizá su mayor peculiaridad estriba en que si se trocea, tiene la capacidad infinita de regenerarse, lo que en algunos círculos le ha servido para definirla como indestructible. ¿Cómo puede suceder algo así?: «Tiene esa capacidad de regenerar partes perdidas o incluso de regenerar todo el animal a partir de un fragmento de su cuerpo. Es una cualidad de ese grupo animal, una respuesta para facilitar la multiplicación de organismos. Al ser tan blando, necesita una respuesta de regeneración efectiva. Pero eso lo hacen también las estrellas de mar. Incluso nosotros podemos regenerar alguna parte de nuestro cuerpo (heridas, hígado...)».

Así que a partir de ahora se pueden tropezar con ella en sus paseos por la montaña o en el campo, debajo de la hojarasca, debajo de maderas tiradas por el suelo, debajo de piedras... Donde se conserva la humedad, allí estará la planaria bipalium. Su reacción natural será la de contraerse, como haría una babosa.

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