Piden 9 años para un hombre que intentó estrangular a su excompañera en Gipuzkoa

El acusado le llamó por teléfono haciéndose pasar por el casero del piso y citó a la víctima a una hora con la excusa de que tenía que ir con un electricista

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

La Fiscalía de Gipuzkoa solicita una condena de nueve años y seis meses de prisión para un varón que en 2017 intentó matar a su excompañera. El acusado se hizo pasar por el casero de la vivienda en la que ella residía y la citó en el inmueble con la excusa de que tenía que acudir con un electricista. Una vez en el piso intentó estrangularla. El ministerio fiscal imputa al investigado un delito de homicidio en grado de tentativa.

El juicio por este caso se celebrará el próximo otoño en la Sección Tercera de la Audiencia de Gipuzkoa. El relato que la Fiscalía hace de los hechos es propio de una novela de terror. El caso se remonta al 4 de septiembre del pasado año. El acusado, que había tenido una relación sentimental con la víctima, planificó supuestamente los hechos hasta el mínimo detalle. Así se deduce del contenido del escrito de conclusiones provisionales de la Fiscalía Provincial. Conforme a su relato, el hombre llamó a su expareja por teléfono y simuló que era el propietario del domicilio en el que ella residía. Le comunicó que tenía que acompañar a un electricista para unos arreglos y le citó a las tres de la tarde.

Noventa minutos antes de la hora señalada, el encausado se personó en la vivienda y accedió a su interior. Para ello, utilizó una copia de las llaves con las que se había quedado tras la ruptura de la relación sentimental.

El investigado dejó la casa a oscuras y con la cara cubierta esperó a que llegara la mujer

Cuando la víctima entró se abalanzó sobre ella y trató de cortarle la respiración

El texto de la Fiscalía señala que el acusado, «con la intención de evitar que su expareja pudiera defenderse del ataque» e impedir que pidiera auxilio», bajó la persiana del dormitorio y arrancó la cinta que permite la manipulación de este elemento. Asimismo, cortó la luz y se quitó las botas que calzaba para no hacer ruido. Además, para que la mujer no advirtiera su presencia, se colocó unos guantes, una gorra, y un buff que le tapaba la cara para no ser reconocido. Así, aguardó a que llegara su excompañera.

La víctima entró en el domicilio minutos antes de las dos y media de la tarde. Tras cruzar el umbral de la puerta se dirigió al dormitorio. Nada más acceder a esta dependencia, el acusado se abalanzó sobre ella «con ánimo de acabar con la vida de su expareja», señala la acusación pública. El escrito fiscal añade que en aquellos instantes el varón le puso un pañuelo en la boca y con la otra mano le arrebató el móvil que se lo tiró al suelo «para evitar que pidiera ayuda». A continuación, pretendió estrangularla. «Le apretó con fuerza el cuello para que se quedara sin respiración», indica la fiscal, y seguidamente, colocó la cabeza de la mujer debajo de su brazo a la vez que le oprimía también el cuello.

Forcejeo y al suelo

La expareja opuso toda la resistencia que pudo, lo que dio lugar a un forcejeo en el transcurso del cual cayó al suelo. Esta circunstancia fue aprovechada por el acusado, que apretó con sus piernas el cuello de la mujer, mientras con sus dedos índice y corazón presionaban la faringe.

Pese a esta situación, la mujer logró zafarse de su agresor y salió al descansillo de la casa para pedir auxilio a los vecinos. El procesado, sin embargo, le persiguió, le agarró del cuello y asimismo le sujetó de las axilas para introducirle de nuevo al interior del piso. «O entras por las buenas o por las malas», le dijo antes de propinarle dos golpes contra la pared. Pese a todo, la víctima consiguió escapar de su agresor. Para ello, aprovechó un descuido y pudo salir a la calle y pedir ayuda.

A consecuencia del ataque, la víctima sufrió hematomas contusiones, contracturas... lesiones que tardaron cinco días en curar.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa y solicita para el acusado una pena de nueve años y seis meses de prisión. Asimismo, reclama que durante quince años se le prohíba acercarse a una distancia inferior a 500 metros y que tampoco pueda comunicarse con ella. Pide de igual manera que el investigado indemnice a la mujer con 3.000 euros por los daños morales causados y con 150 por las lesiones que le produjo.

El juicio por estos hechos se celebrará en la Sección Tercera de la Audiencia y aunque todavía no se ha señalado una fecha para la vista, es seguro que tendrá lugar en el transcurso del último trimestre del año. El acusado permanece en prisión provisional por un auto que fue dictado por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de San Sebastián.

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