Piden 8 años para un atracador que fue retenido por vecinos en Donostia

El estanco donde ocurrió la agresión, en el paseo de Zubiaurre de Donostia. / MICHELENA
El estanco donde ocurrió la agresión, en el paseo de Zubiaurre de Donostia. / MICHELENA

La víctima fue agredida brutalmente con la culata del arma en su estanco del barrio de Intxaurrondo en febrero

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

Ocho años de prisión es la pena a la que se enfrenta el presunto autor del atraco cometido el pasado mes de febrero en un estanco del barrio donostiarra de Intxaurrondo. La acusación particular que ejerce el estanquero solicita cinco años de cárcel por un delito de robo con violencia y tres más por otro de lesiones, después de que el encausado propinara varios golpes y dejara al titular del negocio magullado y dolorido. La Fiscalía Provincial, por su parte, reclama cuatro años prisión.

Todavía no se ha señalado fecha para la celebración del juicio, pero los escritos de conclusiones de la Fiscalía y la acusación particular han sido ya elevados ante al juzgado. Solo resta que la defensa del encausado haga lo propio.

Los hechos ocurrieron el 7 de febrero cuando el acusado, de 61 años, accedió al interior de la expendeduría que regenta la víctima, en el número 65 del paseo de Zubiaurre, en Intxaurrondo Zaharra. De acuerdo al escrito acusatorio elaborado por la letrada Alazne Cano, que representa al titular del negocio, el atracador accedió portando un buff y gafas de sol que ocultaban su rostro, así como una pistola simulada.

El atracador accedió al local con el rostro oculto con un buff y una pistola simulada

Eran ya las ocho menos cuarto de la tarde cuando el asaltante se aproximó al mostrador. Sobre el mueble depositó una bolsa de la que extrajo la pistola y dijo: «Esto es un atraco». Cuando la víctima oyó estas palabras pensó que era algún vecino que pretendía gastarle una broma. Fue en la segunda advertencia cuando el estanquero se percató realmente de lo que sucedía.

En aquel instante, la víctima trató de hacer frente al individuo y echó mano a un spray de pimienta que tenía al alcance. Sin embargo, como el atracador llevaba gafas y la cara tapada con el buff, no le hizo efecto alguno. El ladrón empujó entonces al estanquero contra una estantería y le empezó a golpear en la cabeza con la culata del arma.

Atado y amordazado

En los instantes posteriores, víctima y agresor se enzarzaron en una pelea que terminó con el dueño del negocio en el suelo y magullado. Seguidamente, el atracador extrajo de su bolsa un rollo de cinta americana con la que ató al estanquero de pies y manos. Momento en que el que acusado atrancó la puerta del establecimiento. A continuación, introdujo en la bolsa que portaba varios cartones de tabaco y otros objetos que halló. Con la entrada del local cerrada y la víctima inconsciente, el acusado siguió agrediéndole a base de patadas.

El incidente, sin embargo, no pasó desapercibido para algunos vecinos que escucharon los ruidos provenientes de las paredes del local. Así, un testigo vio al dueño del estanco en el suelo y puso los hechos en conocimiento de otras personas.

Vecinos de lugar acudieron en auxilio de la víctima. Al llegar, no obstante, encontraron la puerta cerrada con un pestillo que había sido accionado desde el interior por el propio atracador. Uno de ellos, al ver a la víctima en el suelo y la cara ensangrentada, temió por su vida. Una de las personas que acudió a socorrer al estanquero rompió de un manotazo uno de los cristales de la puerta del establecimiento, al tiempo que hizo saber al atracador que la Ertzaintza estaba ya en camino y que sus posibilidades de huida eran poco menos que nulas.

Buscó una salida

Al verse sorprendido, el asaltante buscó la manera de salir de aquel atolladero. Sabía que el local contaba con una puerta interior, porque durante la fase de vigilancia que había realizado, observó que, en el momento del cierre, los dueños abandonaban el estanco por el portal contiguo.

Por ello, en los minutos siguientes a ser descubierto buscó denodadamente dicha salida. En las imágenes captadas por las cámaras de seguridad se observa y escucha cómo el investigado se dirigía al estanquero y le decía: «Hijo de puta, dime dónde está la salida», situación que se mantuvo unos diez minutos, y al ver que no encontraba la otra puerta, no tuvo más remedio que intentar huir por la principal.

En cuanto salió, una de las personas que se hallaba en el exterior le propinó un golpe, tras lo cual pudo ser reducido. El asaltante fue retenido por los vecinos hasta la llegada de efectivos de la Ertzaintza que lo condujeron a dependencias policiales. Seguidamente, los ertzainas inspeccionaron el interior del establecimiento donde hallaron el arma utilizada por el atracador, que resultó ser una pistola simulada.

La letrada de la acusación particular, del despacho jurídico T&U pide, además de los ocho años, penas de multa y que indemnice al estanquero con 2.711 euros.

La Fiscalía Provincial, por su parte, solicita cuatro años de prisión por el delito de robo con intimidación y 1.800 euros de multa por dos delitos de lesiones. También reclama que indemnice con 3.454 euros al estanquero y con 120 a una de las personas que acudió a socorrerle.

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