«Jamás pensé que mi marido pudiera estar abusando de mi hija menor de edad»

Juzgan en Donostia a un vecino de Irun acusado de realizar tocamientos y para quien la Fiscalía solicita penas que suman seis años de prisión

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Cinco años por abuso sexual y otro más por quebrantar presuntamente una medida de alejamiento. Son las penas que ayer solicitó la Fiscalía Provincial de Gipuzkoa para un vecino de Irun acusado de someter a diversos tocamientos a una menor de edad, hija de una relación anterior que había tenido su exesposa. Los hechos se habrían cometido hace casi tres años cuando la pareja aún mantenía una convivencia marital.

Los presuntos abusos fueron descubiertos en el centro en el que la menor cursaba sus estudios. El bajo rendimiento académico observado por su tutora en los meses anteriores hizo que saltaran las sospechas respecto a las posibles dificultades que la alumna pudiera estar atravesando. Precisamente esta profesora detalló ayer en el tribunal de la Sección Primera de la Audiencia Provincial que la escolar le confesó los supuestos abusos tras una larga y emotiva conversación. «Me reuní con ella después de que realizara un control que no lo hizo nada bien. En aquel encuentro, la niña no hacía más que llorar, cogerme de las manos y abrazarme. Era evidente que tenía algún problema, pero no terminaba de concretarlo. Solo al final desveló lo que ocurría», afirmó la docente.

Los hechos fueron puestos de forma inmediata en conocimiento de la madre de la menor así como de la Inspección de Educación, tras lo cual se cursó la correspondiente denuncia ante la comisaría de la Ertzaintza.

La menor, que ayer declaró a puerta cerrada, sin la presencia de público en la sala de vista y a través de videoconferencia, manifestó entonces que el acusado, la había sometido a diversos tocamientos de índole sexual y que, en alguna ocasión, cogió su mano y la acercó al pene. Estos hechos habrían tenido lugar en la vivienda familiar, en los momentos en los que la madre se hallaba fuera trabajando.

En el juicio declaró la progenitora, quien reconoció que no tuvo sospechas del presunto comportamiento ilícito del marido hasta que se lo comunicaron los profesores. «Mi hija nunca me había comentado nada y yo tampoco observé nada extraño, no sospeché nada. Cómo iba a hacerlo si él tiene unas nietas de la edad de mi hija. Cuando me lo dijeron no lo podía creer, jamás lo hubiera imaginado», afirmó la madre, quien asimismo reconoció que no habla de este tema con su hija porque «a ella le da vergüenza y tampoco he querido sacarlo a relucir», sostuvo.

En la vista también testificó un hermano de la víctima, mayor de edad, quien afirmó que en ocasiones el esposo de su madre se quedaba a solas con la niña. «Era él quien por las mañanas se encargaba de prepararla y llevarla al colegio».

«No sé por qué no denuncié»

El hermano desveló asimismo que en una ocasión sorprendió al acusado sentado en una silla en la habitación de su hermana. «Ella estaba tumbada y él le estaba tocando sus partes íntimas. Cogí a mi hermana y me la llevé de allí», declaró el testigo. El familiar admitió que no denunció lo sucedido. «No sé por qué no lo hice. Son situaciones que nadie piensa que puede suceder en tu propia casa», indicó.

El hermano señaló igualmente que no habla del tema con su hermana. «Procuro no hacerlo. Solo quiero que pase página, que se centre en lo que se tiene que centrar. Si quiere comentarme algo, ella sabe que me tiene aquí».

El acusado, por su parte, negó los hechos. Afirmó que fueron muy pocas las ocasiones en las que permaneció a solas con la menor en la casa. «Casi siempre solía estar su hermano presente», dijo.

Los hechos fueron descubiertos en el centro escolar, tras el bajo rendimiento de la menor DENUNCIA

La niña manifestó lo sucedido a la tutora, tras lo cual se informó a la madre y se denunció el caso TUTORA

El investigado se declara inocente y afirma que ha tratado a la niña «como si fuese mi hija» EL ACUSADO

El investigado rechazó de igual manera que llegara a acostarse en la cama con la niña. «Era ella la que de vez en cuando solía venir a nuestra cama», indicó. Negó también que la hubiese sometido a tocamientos. «La quería como a una hija y le mostraba el cariño como si fuese su padre», afirmó el encausado, quien atribuyó la denuncia de la menor a una posible represalia «porque le hacía duro para que tuviera la casa ordenada y recogiera las cosas».

La Fiscalía provincial guipuzcoana imputa al investigado un delito de abuso sexual por el que solicita cinco años de prisión. También le acusa de quebrantar una orden de alejamiento hacia su esposa, después de que esta le denunciara por malos tratos.

En el proceso está también personada la madre de la menor, que ejerce la acusación particular, cuyo letrado solicita las mismas penas que el ministerio público. La defensa, por su parte, reclama la absolución.

Tras la celebración ayer de la prueba testifical, el juicio quedó suspendido y se reanudará hasta la primera semana del mes próximo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos