El patio, un espacio sin azul ni rosa

El patio, un espacio sin azul ni rosa

Las etapas de Infantil y Primaria son fundamentales para crear las bases de una sociedad en igualdad. Los nuevos proyectos educativos utilizan el juego como herramienta para eliminar prejuicios, estereotipos y formar al alumnado

Teresa Flaño
TERESA FLAÑO

En el largo proceso que todavía queda para lograr una sociedad paritaria donde mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades, la educación es uno de los pilares principales. El papel del sistema educativo y los docentes, junto con la familia, es fundamental para la transmisión de valores de respeto, tolerancia e igualdad. Es en la Educación Infantil y en Primaria donde los niños son más permeables y por ello en muchos de los centros vascos ya se incluye la igualdad de mujeres y hombres en el proyecto educativo del centro para eliminar los prejuicios y las ideas preconcebidas, primero a través del juego y después con razonamiento crítico.

Todos los expertos coinciden en que el juego es la mejor base de la enseñanza en equidad y por tanto es el patio de los colegios uno de los mejores escenarios para trabajar en esa igualdad, pero también se puede convertir en un espacio hostil para las niñas porque habitualmente suele ser tomado por los chicos para jugar al fútbol. Desde el Departamento vasco de Educación se ha trabajado mucho en el análisis de género desde el uso de los espacios, explica Marisol Antolín, responsable de Diversidad y Género del Berritzegune Nagusia. «Hemos hecho un trabajo importante para que los centros se impliquen en el uso de los espacios de distinta manera y la verdad es que se están movilizando bastante». En las ikastolas, como explica Belén Baztarrika, coordinadora de Educación Primaria de Ikastolen Elkartea, los proyectos de coeducación también han empezado en el patio.

Antolín matiza que «en los últimos años se ha avanzado en la sociedad para alcanzar más cuotas de igualdad, pero la paridad está muy lejos de ser una realidad». Para allanar el camino, el Departamento de Educación puso en marcha hace unos años el Plan Director para la Coeducación y la prevención de la violencia de género en el sistema educativo, que ha regido las acciones en los centros a través de los berritzegunes. El plan gira alrededor de varios retos: ahondar en el modelo de escuela coeducativa e introducir la perspectiva de género en la cultura, políticas y prácticas de los centros; revisar el currículum desde la perspectiva de género, potenciar los libros de texto y materiales didácticos inclusivos y coeducativos y, por último, trabajar en la reducción de la brecha respecto a las expectativas de futuro que tiene el alumnado.

Desde Educación se revisan los currículum desde la perspectiva de género

En Dunboa juegos como las canicas, la chiva o el pañuelito son la alternativa al fútbol

Pionero en coeducación

Dunboa, una escuela de la red pública de Irun, ha sido uno de los centros pioneros en proyectos de coeducación y también en aplicar la máxima de «el patio es para todos», como explica su director Iñaki Cía.

Para evitar que solo se juegue a fútbol se reservan dos días de la semana -al principio la idea comenzó con un día, pero por la buena aceptación se amplió-. Pero, como recuerda Cía, «si quitas el fútbol hay que dar otra alternativa a los chavales». Para ello se están recuperando juegos que eran habituales en los patios hace unos años, aunque ahora los practican juntos. Así se puede ver a unas niñas de cuclillas jugando a las canicas y a su lado niños saltando a la cuerda. La chiva, el pañuelito o la goma también están entre los 'nuevos' juegos colectivos en este patio. En el futuro se dibujará una serpiente o algo parecido en el suelo para modernizar el tradicional txingo. No faltan herri kirolak sencillos como la sokatira o las txingas.

Jimena Padilla es una estudiante de 4º de ESO en Ekintza, en Donostia. Comenta que en anteriores cursos los chicos de su clase sí que jugaban más a fútbol, pero «ahora en 4º se sientan más». Donde sigue notando diferencias de trato es cuando las chicas quieren practicar el deporte. Pone un ejemplo: el colegio les ha hecho viajar en un mismo día, ida y vuelta, a Santander para que el equipo femenino de fútbol dispute un campeonato para el que se había clasificado, «mientras a los chicos les pagan el hotel». También le molesta que sus compañeros «tienen su nombre en las camisetas y nosotras no».

«La sociedad ha avanzado en igualdad, pero la paridad está todavía muy lejos» Marisol Antolín (Berritzegune Nagusia)

«La aspiración es ser tratados como iguales en la actualidad, pero también en el futuro» Belén Baztarrika (Ikastolen Elkartea)

Hay que evitar «el bombardeo de estímulos sexistas que reciben a diario en la calle y en la televisión para evitar que en los niños y niñas nazca una percepción sexista, y para ello el material escolar con el que trabajan es fundamental», apunta Marisol Antolín. En los últimos años se ha trabajado mucho en este aspecto para que puedan desarrollar un sentimiento crítico.

Dunboa es uno de los centros donde los libros de texto están desapareciendo en favor de los proyectos, todos desde una perspectiva de género y coeducación. El pasado noviembre, por ejemplo, se centraron en los catálogos de juguetes para el Olentzero y los Reyes Magos. «Han visto cómo están hechos, se han dado cuenta de que no son neutros y que en ellos sí se diferencian los roles de los niños y niñas. Han visto desde su perspectiva infantil que los catálogos están hechos para azul y para rosa», comenta Cía.

Siguiendo esa línea de trabajo, el calendario de actividades del centro irunés está regido para potenciar la igualdad y la convivencia, siempre con las cuestiones de género desempeñando un papel importante. El del 8 de marzo, Día de la Mujer, o el 25 de noviembre, Día contra la violencia de género, tuvieron sus propias campañas y los resultados se expusieron en las paredes a la vista de todos.

La responsable del Berritzegune Nagusia incide en la necesidad de incluir más referencias femeninas en los libros de texto, «huir de la imagen de que el padre es el fuerte y la madre la hacendosa». Para ello, «la propuesta que hemos hecho es presentar en las aulas las aportaciones de las mujeres que han contribuido para la mejora de la sociedad, tanto cuando hablamos de épocas históricos o de inventos. Hay que introducir en el currículum, de una manera natural, sus descubrimientos científicos, que ha habido muchos, sus obras de arte o sus novelas. Hasta ahora se ha silenciado a muchas».

En las ikastolas se está renovando el proyecto Txanela que se inició hace veinte años centrado en el tema de la coeducación. «Todos tenemos los estereotipos muy interiorizados y, sin querer, a la hora de elaborar el material también se plasman en los textos. Hace dos décadas se cuidó mucho este tema y ahora todavía se tiene más en cuenta».

Pero al mismo tiempo que hay que poner el punto de mira en los materiales educativos, las estrategias para atajar la desigualdad también pasan por la formación continuada del profesorado, que en Infantil y Primaria está formado sobre todo por mujeres. Esa es la razón por la que «se preocupan igual de las chicas que de los chicos, tienen más empatía», señala la estudiante de Ekintza que echa en falta un poco más de formación en temas de igualdad, que «solo se suelen tratar cuando llega el 8-M y no muy en profundidad». Jimena Padilla, con gran parte de alumnas de su clase, se concentró en el Boulevard el último Día de la Mujer y por la tarde fue a la manifestación con su madre y varias amigas.

«En los catálogos con los juguetes los niños han visto que hay diferencia de roles» Iñaki Cía (Director de Dunboa)

«Los chicos tienen sus nombres en las camisetas de fútbol y nosotras no» Jimena Padilla (Estudiante de 4º de ESO )

La mujer como madre

Al hablar del rol de la mujer en la Educación, Belén Baztarrika comenta que hasta hace unos años «el 80% de los docentes en Infantil y Primaria eran mujeres, pero solo ocupaban entre el 10 y el 15% de los puestos de dirección. Es algo que viene de lejos. Hasta el siglo XIX no se podía enseñar a las niñas. Las mujeres estudiábamos Magisterio, mientras los hombres optaban a las ingenierías. Se debía a que se vinculaba a la mujer con el papel de madre. Ahora, en los grados de Infantil y Primaria se ve a muchos chicos estudiando, porque se ha revalorizado el papel del profesor en esas etapas, no son meros cuidadores, está mejor visto y ya no es la continuación de casa. Pero todavía el porcentaje es bajo».

El estudio 'Los estereotipos de género acerca de la capacidad intelectual emergente temprana influyen en los intereses de los niños', realizado por investigadores norteamericanos y publicado hace un año en la revista 'Science', ponía de relieve que «las niñas comienzan a sentirse menos inteligentes que los niños a partir de los 6 años, lo cual influye en las aspiraciones profesionales de las mujeres».

En este sentido, Antolín incide en la necesidad de ser conscientes y trabajar sobre las diferentes expectativas que existen aún respecto al alumnado. «Los chicos van fundamentalmente a las carreras más tecnológicas y las chicas a las dedicadas al cuidado. Hay que trabajar en la orientación escolar, académica y laboral del futuro y que cada cuál pueda elegir su itinerario desde la libertad y no desde los estereotipos. Ahí tenemos un reto importante», señala.

Baztarrika comparte esa argumentación. «La aspiración es ser tratados como iguales en la actualidad, pero también en el futuro. No hay ni chicos ni chicas, sino personas que tienen las mismas aspiraciones para hacer cualquier tipo de carrera, dependiendo de sus capacidades. En los años 80 y 90 las chicas hacían Magisterio, Enfermería, Pedagogía. Ahí los chicos solo eran el 11%. También pasaba al revés en las ingenierías, solo el 16% eran chicas. Afortunadamente la cosa se está equiparando, todos pueden estudiar todo», comenta.

Dentro de ocho años

Esa diferencia no existe en las edades más tempranas o al menos Iñaki Cía no la percibe en Dunboa. La razón más plausible es que son todavía muy pequeños y a todos les gustan las 'maquinitas'. «No estaría mal realizar un estudio dentro de ocho años, cuando estos niños formados con programas de coeducación tengan que elegir qué estudiar y comprobar si repiten estereotipos o hemos conseguido dar un paso más hacia esa igualdad».

Jimena Padilla no percibe diferencias entre los géneros «a la hora de poder alcanzar cosas», aunque sí comparte la opinión de que «a los chicos les gusta más la asignatura Tecno y a las chicas Biología». En cuanto al trato de sus compañeros, señala que «en general no ha habido problemas». «Puede que la razón sea que somos un colegio pequeño», dice, aunque en algunos momentos sí ha habido comentarios un tanto molestos como «cuando éramos más pequeñas y nos empezaban a salir las tetas».

 

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