Pastores a la caza de perros

Una de las ovejas muertas tras el ataque de los perros. / KURTZEBARRIKO ARTZAINAK
Una de las ovejas muertas tras el ataque de los perros. / KURTZEBARRIKO ARTZAINAK

Organizan retenes para atrapar a los perros que atacan a las ovejas | Los dos canes a los que se busca protagonizaron ayer un nuevo ataque, esta vez a unas cabras que estaban cercadas

JOXEBI RAMOS ESKORIATZA.

Los veinte pastores de la zona del Valle de Leintz, en el Alto Deba, que desde hace varias semanas vienen sufriendo ataques por parte de dos perros errantes a sus rebaños de ovejas mantenían ayer retenes de vigilancia para intentar capturarlos. Quince de ellos han visto cómo los canes han dado muerte a más de setenta cabezas.

Durante la madrugada, en torno a las 5.00 horas, los dueños de los rebaños que cubrían el turno de noche escucharon ruidos sospechosos. Al salir de la borda en la que se hallaban detectaron la presencia de los perros y fueron testigos de cómo dirigían un nuevo ataque, esta vez a unas cabras que permanecían cercadas. No obstante, pese a los intentos realizados por capturarlos, no fue posible.

El despliegue de estos retenes constituye una iniciativa que ha partido de los propios pastores de los tres municipios (Eskoriatza, Leintz-Gatzaga y Aretxabaleta) afectados por los ataques, a los que se les han unido otras personas dispuestas a colaborar en las labores.

Los pastores han decidido poner en práctica una plan que consiste en mantener cercadas una veintena de ovejas en un corral al aire libre. Es el cebo. El dispositivo se ha desplegado en Degurixa, zona en la que se han registrado anteriormente otros ataques.

'Kira' y 'Kaxka'

Los dos perros que son objeto de la búsqueda se escaparon el pasado 12 de octubre y perpetraron su primer ataque al día siguiente. Los canes pertenecen a un caserío de Gatzaga. Uno de ellos es un pastor alemán llamado 'Kira' y un mestizo de pastor vasco con border collie llamado 'Kaxka', dos de las razas que habitualmente se utilizan para realizar el pastoreo. Pero como señalaba ayer uno de los pastores afectados, «estos dos perros ya se han asilvestrado y aunque les llames ya no te hacen caso».

El pasado domingo varias personas de los municipios donde han tenido lugar los ataques llevaron a cabo una batida por la zona de Kur-tzebarri, Aranguren, Degurixa y Alabita, sin obtener ningún resultado ya que los animales no fueron vistos.

El pastor atxabaltarra Jon Murgiondo, del caserío Etxe Zuri, al que han matado ya siete ovejas y causado heridas a otra, señaló ayer que «los veinte pastores afectados estamos realizando turnos tanto de día como de noche para tratar de capturarlos. Durante el día dejamos a las ovejas sueltas. Se van organizando los turnos para ver si al final se logra capturar a los perros».

Mantienen como cebo a una veintena de cabezas para atraer la atención de los atacantes

Murgiondo, así como el resto de pastores damnificados, lo que pretende es «que alguien haga lo que tiene que hacer. Porque nosotros no podemos estar pendientes todo el día de este problema, ya que tenemos otros quehaceres. Alguien tiene que tomar las riendas de este problema desde Diputación o desde donde sea para darle una solución», afirma. Añade que «nosotros hemos hecho todo lo que está en nuestra mano pero no podemos hacer mucho más. Si no participa alguien que pueda solucionar esto, no vemos la salida. Porque si al final se baja el ganado y arriba no queda nada de ganado, los perros atacarán abajo o irán a otro sitio. Continuarán atacando hasta que se les capture».

Aviso a la Ertzaintza

Tras el primer ataque de los perros a las ovejas, los pastores mantuvieron una reunión con la Ertzaintza y los guardas forestales para informales de la situación. «En esa reunión, el dueño de los dos perros dio permiso de palabra para que se sacrificara. Se comentó desde la Ertzaintza que si alguno de los pastores había sufrido algún daño en sus ovejas que pusiera una denuncia. Se comentó que ya se habían matado algunas ovejas en Peñaculo. Se habló de cómo se podía capturar a los perros. Días después, el dueño de los perros pasó por el Ayuntamiento de Eskoriatza para firmar un documento en el que firmaba dicha autorización en la que permitía que se mataran a los perros», reveló ayer un pastor.

Y es que se dan casos como el de un pastor alavés, Macario Martínez de Alegría que tenía una explotación en Apellaniz, pero tuvo que vender sus 300 ovejas y 10 cabras, porque mató a su perro, que atacaba a ovejas de vecinos, y un vecino le denunció, por lo que le sancionaron con dos años sin poder llevar las riendas de su explotación.

EHNE (Euskal Herriko Nekazarien Elkartea) hizo público un comunicado en el que señala que «llevamos tiempo denunciando esta situación en diferentes reuniones que hemos mantenido con la administración y también en diversos foros. Así, hemos insistido en el malestar y daños que causan».

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