Con el paraguas a la playa

La tormenta descargó a media mañana en Donostia. Tuvo suerte este paseante de llevar el paraguas encima./JOSE MARI LÓPEZ
La tormenta descargó a media mañana en Donostia. Tuvo suerte este paseante de llevar el paraguas encima. / JOSE MARI LÓPEZ

Las tormentas interrumpen los días de sol en Gipuzkoa. Esta tarde hay aviso por fuertes lluvias

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN.

Costó dar carpetazo al largo y duro invierno y está costando también dejar cerrado el paraguas para una temporada. Las tormentas han interrumpido los días de calor y playa, un fenómeno meteorológico propio de la estación estival, que obliga a salir de casa preparados para cualquier contingencia: sandalias para la playa, toalla, bañador, paraguas, chubasquero, calzado seco para cambiarse después del chaparrón y un bolso extragigante para meter todo ese material de supervivencia dentro. Una suerte de problema que no sufren quienes continúan en la oficina bajo techo. Ahí dentro, el clima lo decide el aire acondicionado: o muertos de frío o muertos de calor. Al menos no llueve.

Fuera, las previsiones meteorológicas auguran hoy una jornada de contrastes similar a la de ayer, donde se pasó del diluvio al sol en un par de horas. En el observatorio de Igeldo, se recogieron 46 litros por metro cuadrado en tres horas por la mañana. Para las dos de la tarde, en cambio, ya se podía ir a la playa. Los termómetros subirán hoy también por encima de los 25 grados y lloverá a cántaros a partir de la tarde, una humedad sofocante al estilo asiático. Eso dicen. Las agencias meteorológicas han activado el aviso amarillo en previsión de que los chubascos descarguen con fuerza a partir de las 16.00 horas y hasta las 22 horas. Euskalmet pronostica que en esa franja podrán caer hasta 15 litros por metro cuadrado en una hora, especialmente en el este del territorio. La lluvia podrá ir acompañada de granizo. Por su parte, Aemet prolonga el aviso hasta la medianoche.

El dato

46
litros por metro cuadrado de lluvia registró ayer el observatorio de Igeldo en apenas tres horas por la mañana. En Hondarribia, en cambio, solo cayeron dos litros.

El único consuelo es que no solo Gipuzkoa está siendo sometida a estos bandazos meteorológicos. Las tormentas están recorriendo estos días diferentes comunidades autónomas, en un viaje que está dejando recuerdos inolvidables.

En Zaragoza, ayer por la tarde en apenas diez minutos cayeron 17 litros por metro cuadrado y el viento se puso a soplar a 100 kilómetros por hora. Como resultado, cayeron un centenar de árboles, se cortaron calles principales, se recibieron más de 300 llamadas de aviso a Emergencias y se inundaron sótanos y garajes. Desde Aemet se dio cuenta incluso de que se vio salir agua por los fregaderos de las casas, cual géiser doméstico. «No es habitual que esto ocurra, pero si el alcantarillado viene a tope de zonas más altas de la ciudad, el agua puede subir por presión hidrostática por los sumideros», explicaron en su cuenta de Twitter. En Cantabria, además de los desperfectos causados por la tormenta, el miércoles por la noche el espectáculo lo dieron los rayos. Desde las cinco de la tarde y hasta la medianoche cayeron 527 rayos en toda la comunidad. En Álava, las tormentas también quisieron dejar su huella veraniega. En el Valle de Ayala se recogieron ayer 46,9 litros por metro cuadrado en una hora en la estación de Gardea y 40,9 en la de Areta, ambas ubicadas en Llodio.

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