–¿Qué quería ser de mayor?
–No veo el momento en el que pensara algo para ser de mayor. La vida ha ido transcurriendo y no me considero mayor con referencia a nada. Creo que siempre hay que tener un sueño y poder cumplirlo; y eso no ocurre en un solo momento. Cada día eres el niño del adulto que vas a ser al día siguiente.
–Y hoy, ¿qué es lo que más le preocupa del futuro?
–A nivel personal, no tengo una preocupación especial; pero a nivel global, me inquietan las grandes desigualdades que hay en el mundo. Sobre todo a nivel económico, ya que genera mucha frustración, sufrimiento y violencia. Deberíamos caminar hacia un mundo más justo y equilibrado.
–¿Cómo evolucionará el humor?
–El humor es una condición humana, una virtud que tenemos y que evolucionará acorde a la persona. Es una herramienta que tenemos para sufrir menos y poder ser un poco más felices. El humor es como un traje que lleva la persona, no pueden ir por separado.
–¿Cómo se ve dentro de 10 años?
–Físicamente se notarán, pero me veo mejor, más tranquilo, con más calma y conquistando la serenidad, que es lo que deseo desde hace mucho tiempo: poder aprender de las cosas y de los errores para afrontar lo que venga.
–¿Y cómo se imagina Gipuzkoa en ese plazo de tiempo?
–Me la imagino resistiéndose, buscando y preservando la identidad ante un envejecimiento progresivo que es imparable. Una nueva sociedad que puede provocar la convulsión de intentar ser lo que fuimos pero, a la vez, siendo conscientes de que ha cambiado todo. Veo rebeldía, resistencia, nostalgia, melancolía; y también sorpresa por lo que aparezca. Esta sociedad siempre ha sido cosmopolita y ha sabido vivir en un mundo abierto. Puede ser una oportunidad para conocer una nueva Gipuzkoa.
–¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?
–Es fundamental que la institución observe y esté muy atenta a cualquier iniciativa popular o individual creativa. La solución la va a dar la gente siempre y la institución lo que tiene que hacer es apadrinar, ayudar, acompañar y no intentar 'menospreciar' una idea que no han tenido ellos, ni tampoco llevar a cabo un apadrinamiento demasiado encorsetado, que le quite valor a la iniciativa. Tienen que ser valientes para poder acompañar y ayudar a las iniciativas que van a surgir. Hay que fomentar la creatividad y no tener miedo de lo que la sociedad vaya ofreciendo.
–«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?
–Lo políticamente correcto ahora sería decir que sí y punto. Yo prefiero decir que el futuro es de las buenas personas: de hombres y mujeres que hagan las cosas bien. Personas que lucharán para equilibrar y combatir las injusticias que haya, de género o de cualquier índole. Creo que la unión y el equilibrio son la solución.
–¿Qué opina de Etorkizuna Eraikiz?
–Todo lo que sea prevenir o intentar vislumbrar lo que nos va a suceder indica una 'conciencia institucional sana'. No estar recogiendo siempre frutos del pasado, sino sembrar para que los del futuro sean mejores. Me parece bien porque hay debates, propuestas y una inquietud necesaria para que lo que venga no nos pille desprevenidos.
–Disfruta de un indudable éxito en TV, pero no le hemos visto mucho en la gran pantalla: ¿le gustaría pisar la alfombra roja del Zinemaldia con un proyecto?
–Sí, claro. La TV es el medio con el que empecé, me gusta, me sigue apasionando y me hace plenamente feliz. Al cine le tengo una gran admiración y el día que aparezca una historia lo suficientemente interesante, que merezca que le dedique dos años de mi vida, haré una película, y la haré yo. Ojalá pudiera pasar por la alfombra roja con sentido, no mintiendo. Que me lo merezca.
–¿Son los límites del humor cada vez más estrechos?
–Yo diferencio el humorismo del humor. El humorismo es la expresión en los medios del humor, comparte todas las desgracias de vivir con miedo y vigilándonos los unos a los otros, y muchas veces es el propio humorismo el causante del problema. El 'Humor', con mayúscula, es algo noble que tenemos y que no va a tener problemas. El humorismo irá acompañando la estrechez mental de las personas. El día que la persona tenga la mente abierta, el humor será un aliado.
–Fue ideólogo de 'Vaya Semanita': ¿Qué papel cree que jugó en aquella época tan convulsa para nuestra sociedad?
–Con los años hemos visto que fuimos bendecidos para protagonizar un programa que era la metáfora de lo que la gente quería que ocurriera, una catarsis de deliberación donde había habido una época larga de mucho sufrimiento, de no expresarse, de miedo. Y nosotros fuimos la 'viñeta' en la que todo explosionó. Fuimos la metáfora audiovisual de todo eso.
–¿Es la cuadrilla una institución con futuro?
–Es la única que tiene el futuro asegurado. La cuadrilla tiene unas normas muy básicas, pero que son esenciales. Se sujeta por amistad, y ésa es la gran conquista del futuro. Tu familia social es la cuadrilla, los que te dan amistad social, amistad de sentir que perteneces a algo que no te va a fallar nunca.
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