'Las niñas brujas' reciben ayuda guizpuzcoana

Una oenegé vasca se encarga de ayudar a estas adolescentes a las que la sociedad las arrastra a la miseria al acusarlas de practicar la brujería

Varias personas compran en un mercado en República Democrática del Congo/EFE
Varias personas compran en un mercado en República Democrática del Congo / EFE
BEATRIZ CAMPUZANO

Sus familias las tachan de 'brujos' y las acusan de las muertes y enfermedades que puedan padecer. La sociedad las rechaza y las expone a todo tipo de violaciones y maltratos. Ocurre en Kinshasa, en la capital de República Democrática del Congo. Allí, en los barrios humildes, muchas adolescentes, de entre los 6 años hasta los 18 años de edad, ven cómo sus propios padres les expulsan de sus casas y les condenan a vivir en la miseria de la calle al creer pueden estar en contacto con la brujería.

En un país con una población de algo más de 82 millones de personas y en el que más de 4,6 millones de niños sufren de malnutrición, según la Organización de Naciones Unidas, el problema de los 'niños brujos' se agudiza. Más allá de las creencias tradicionales en la brujeria, que nacieron a principios de los años 90 en las grandes ciudades del Congo, muchos padres se ven forzados a rechazar a sus hijos al no poder mantenerlos y alimentarlos.

Aunque en la actualidad no existen estadísticas de cuántos menores se abandonan cada año por brujería, las asociaciones que operan en la capital estiman que son miles los niños que deambulan por la calle. «En el barrio de Kingabwa se estima que son unos 5.000 y sufren toda clase de vejaciones», se lamentan desde Derandein, la oenegé vasca que trabaja en África apoyando la gestión de proyectos de cooperación al desarrollo y de ayuda humanitaria.

Con el fin de poder ayudar a estos jóvenes, Derandein vuelve a poner el foco de atención en esta parte del planeta y explican que todas esas creencias sobre brujería tienen un aliado fuerte: las sectas, que «se aprovechan de la ignorancia de la población que busca una explicación inmediata de lo que les pasa. Los pastores/chamanes culpan de cualquier mal familiar a un miembro de la misma, que es expulsado de casa. Tienen gran poder de convocatoria y seguimiento ante la total ignorancia de la gente».

A la labor de esta oenegé se suma también el Ayuntamiento de Errenteria que a partir de ahora va a colaborar en el sostenimiento de la casa de acogida 'Nuestra Señora de Covadonga' que, desde su puesta en marcha en 2014, ha albergado 12 niñas internas y ocho externas.

De esta inicitaiva las beneficiarias directas son las niñas consideradas «brujas, expulsadas de sus familias y estigmatizadas por la sociedad en general y sin ningún tipo de apoyo, expuestas a todo tipo de violaciones y maltratos», recalcan. Y es que en la República Democrática del Congo, donde las tradiciones y las creencias religiosas siguen teniendo mucha fuerza, esta práctica está muy extendida y deja a miles de niños desprotegidos.

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