El funeral de Setién reúne a una amplia representación institucional y eclesiástica junto a cientos de fieles

El funeral de Setién reúne a una amplia representación institucional y eclesiástica junto a cientos de fieles

El obispo de San Sebastián ha oficiado la ceremonia en la catedral del Buen Pastor y en su homilía ha destacado que el «legado» del fallecido es el de «avivar la vocación evangelizadora»

XABIER GARATE

Altos representantes de la Iglesia, así como de las distintas instituciones vascas y numerosos ciudadanos, han despedido al obispo emérito de San Sebastián José María Setién, en una catedral del Buen Pastor totalmente abarrotada. El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, que ha oficiado la ceremonia, ha destacado en su homilía el «legado» de Setién, que es el de «avivar la vocación evangelizadora». ha agregado que el «milagro» de la Iglesia, que constituye una «gran familia», es que une a quienes la conforman, que son «singulares y diversos», en «lo fundamental»

El obispado ha cerrado este miércoles sus puertas para permitir que todos sus sacerdotes pudieran asistir al funeral del obispo emérito, fallecido este pasado martes a los 90 años de edad, dos días después de sufrir un ictus.

La misa de cuerpo presente se ha celebrado este mediodía en la catedral del Buen Pastor de la capital guipuzcoana en la que ha estado instalada, desde ayer, la capilla ardiente con los restos mortales de Setién, y en cuyo presbiterio ha sido enterrado por expreso deseo suyo, convirtiéndose en el cuarto obispo cuyos restos descansan en este lugar.

La misa ha sido concelebrada por el arzobispo de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez; el obispo Bilbao, Mario Iceta; el obispo emérito de San sebastián Juan María Uriarte -predecesor de Setién-, y el presidente de la Conferencias Episcopal, el cardenal Ricardo Blázquez. El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, no ha podido acudir al funeral.

Desde el ámbito institucional y político, han estado presentes el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka; el consejero de Cultura, Bingen Zupiria; la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria; el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano; el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, y la presidenta de Juntas de Gipuzkoa, Eider Mendoza. Todos ellos han ocupado la primera fila del templo, a un lado de los familiares del difunto. También esteban presentes el presidente del PNV de Gipuzkoa, Joseba Egibar; el exlehendakari José Antonio Ardanza y el exdiputado general de Gipuzkoa, Román Sudupe, entre otros.

Asimismo, ha asistido el concejal de EH Bildu, Josu Ruiz, formación de la que es coordinador general, Arnaldo Otegi, quien esta mañana a primera hora ha visitado la capilla ardiente.

Otegi ha indicado a los periodistas que ha acudido junto con una delegación de la coalición abertzale para manifestar su respeto «por una persona como Setién de una gran talla intelectual y comprometido con este país y con este pueblo». «Ha represantado los valores de una parte importante de la Iglesia que jamás comulgó con el nacionalcatolicismo español», ha añadido Otegi.

Pésame del Papa Francisco

El obispo José Ignacio Munilla ha señalado a los presentes que «son muchos los que hubieran querido estar presentes y no han podido hacerlo por circunstancias diversas», entre ellos ha citado al Secretario de Estado del Papa Francisco, Pietro Parolin, del cual ha leído una misiva. En la carta, se traslada el «más profundo pésame y paternal cercanía» del Papa Francisco, que ofrece a los familiares del fallecido, sacerdotes y fieles de la Diócesis de San Sebastián sus «sufragios por el eterno descanso» de Setién y les otorga «bendición apostólica» como «signo de fe y esperanza en Cristo resucitado».

«Un gran familia»

Durante su homilía, Munilla se ha referido a la Iglesia como a «una gran familia» y ha dicho que quienes la conforman son «singulares y diversos», y ha señalado que ese «hermanamiento» eclesiástico no es una mera invocación voluntarista, sino que se funda en una filiación común», porque «no hay verdadera hermandad sin filiación compartida». En ese sentido, se ha mostrado convencido de que «Dios se complace en ver esta gran asamblea».

El obispo ha recordado que «estamos llamados a comparecer ante un mismo tribunal de misericordia y de justicia». «Si fuésemos más conscientes de esta verdad, si hiciésemos un planteamiento práctico de nuestra vida que nos permitiese vivir de cara a esta realidad, y no de espaldas a ella; todo sería muy distinto», ha aseverado.

«El tránsito a la vida eterna de Setién está llamado también a dejar una huella, a modo de testamento» José Ignacio Munilla (Obispo de san sebastián)

Munilla ha recordado que los restos de Setién van a ser enterrados junto al altar de la catedral del Buen Pastor y «su sepultura será como un signo visible, a modo de recordatorio, de esta gran verdad: en esta vida estamos para encaminarnos hacia el Cielo, arrastrando con nosotros al mayor número posible de compañeros de camino, cual si de una gran cordada que asciende a la cumbre se tratase». «Esta es la única gran verdad, la llamada a peregrinar hacia la vida eterna, ante la que palidecen todos los demás objetivos», ha incidido.

«Abiertos a recibir el legado de Dios en Don José María»

El prelado donostiarra también ha señalado que están «abiertos a recibir el legado de Dios en Don José María» y ha añadido «Dios ha entrelazado nuestros caminos, o cuanto menos, los ha entrecruzado, para que aprendamos y seamos estímulo los unos para los otros».

Al respecto, ha señalado que «el tránsito a la vida eterna» de Setién «está llamado también a dejar una huella, a modo de testamento». Munilla ha señalado que en un contexto actual de «progresiva secularización, unida al clima de crispación, conlleva que la predicación del Evangelio pueda llegar a ser todo un reto; en ocasiones, incluso, un reto martirial». En este contexto, ha sostenido que «el legado» de Setién es «el de avivar nuestra vocación evangelizadora». «La evangelización es una llamada universal de Jesús de la que nadie está excluido», ha apuntado.

Por otro lado, ha citado la «reflexión teológica» de Setién, según el cual «no se realizará una plena evangelización sin el anuncio del misterio de Jesús y la acogida del mismo por la fe», un anuncio que «no es pleno si no contiene, en sí mismo, un germen real de convivencia fraterna universal».

Al respecto, ha insistido en que «la reflexión teológica de Don José María ha desarrollado con especial profusión las dimensiones éticas y sociales de la Evangelización: la convivencia social, el compromiso caritativo, la educación o la promoción humana».

Munilla ha opinado que «no se ha destacado suficientemente del legado» del obispo emérito donostiarra fallecido, «sus referencias explícitas a la centralidad del encuentro con la persona de Jesucristo». Finalmente, ha indicado que «hoy es un día propicio para proclamar ante el mundo que nos sentimos felices de ser una gran familia».

«En un momento muy delicado, en el que ETA estaba en plena actividad, sus palabras, sus escritos y sus pastorales acreditan que procuró ser un infatigable hacedor de la paz» Juan María Olaetxea (vicario general de la diócesis de San Sebastián)

Antes de la homilía del obispo Munilla el vicario general de la diócesis, Juan María Olaetxea, ha repasado la biografía del fallecido. Nacido en Hernani en 1928 y obispo de San Sebastián desde 1979 a enero de 2000, «en un momento muy delicado, en el que ETA estaba en plena actividad». «Fueron momentos no solo delicados, sino difíciles. Sus palabras, sus escritos y sus pastorales acreditan que procuró ser un infatigable hacedor de la paz», ha manifestado Olaetxea del obispo, al que las víctimas del terrorismo reprocharon muchas veces su lejanía.

Ha asegurado que Setién, «desde la complejidad social y política que le tocó vivir, abordó la realidad desde la libertad evangélica, como servicio pastoral», todo lo cual «no ocurrió sin dificultad».

«Su cultura era inmensa, leía mucho tanto de teología, doctrina social como de otros temas. Estaba al día, tanto en términos eclesiásticos como profanos y, ahora viene lo más importante, consagró su vida a Jesucristo. Y desde esa opción fue un hombre obsesionado por la paz«, ha señalado el vicario en la semblanza que ha hecho del prelado al comienzo de la ceremonia.

Antes del oficio religioso, en el exterior de la catedral, Josu Erkoreka ha dicho que con su presencia y la de Zupiria en el funeral, el Gobierno Vasco quería reconocer «el profundo compromiso ético» y la «profunda vocación social» de Setién, «que le llevó a operar más allá de los límites estrictos del entorno eclesial».

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