39 millas a nado por el autismo

Los participantes llegaron este domingo por la tarde a la playa./F. DE LA HERA
Los participantes llegaron este domingo por la tarde a la playa. / F. DE LA HERA

La «marea azul» logra completar la travesía que ha llevado a decenas de nadadores a completar la distancia entre Mutriku y Hondarribia

MIKEL ARANZABE

Hondarribia recibió este domingo con entusiasmo a los nadadores que este fin de semana han completado la «marea azul» por el autismo. La travesía que comenzó el sábado por la mañana en la playa de Saturrarán en Mutriku llegó, tras 63 kilómetros -o 39 millas-, a la de Hondarribia. Una travesía solidaria dividida en 13 etapas que se realizó por relevos, y finalizó con una celebración en la que participaron, además de todos los familiares y nadadores de diferentes clubes de Gipuzkoa, dos personas con autismo que leyeron un comunicado final. Justo después empezó la fiesta organizada con la colaboración de la Asociación Guipuzcoana de Autismo, para celebrar que habían completado un recorrido exigente, para el que por suerte no han tenido mala mar y que han ido dedicando de forma personal a diferentes personas con autismo.

En cada etapa los nadadores eran diferentes, iban relevándose y pasándose las boyas que contenían el mensaje final, en favor de la sensibilización y visibilización de las personas con autismo.

A lo largo de la travesía han ido recibiendo el apoyo acuático de embarcaciones y de equipos de Cruz Roja, y en playas como la de Orio, fueron recibidos además en un acto organizado por la asociación Berdin Berdinak, que se dedica a fomentar el deporte inclusivo.

«Hacer ruido»

La travesía, que al principio nació con la idea de «hacer un poco de ruido» para «sensibilizar» a la población sobre el autismo y ha terminado recibiendo decenas de apoyos, contó con la participación de muchos nadadores que quisieron realizar parte del recorrido. Nadadores con algún tipo de vinculación con el autismo como Aritz Orbegozo, Leire Ceciaga, Julen Esteban y Pablo Domínguez completaron varias millas a brazadas.

Cada milla que nadaron la fueron dedicando a personas que sufren autismo. Irene, Julen, José Ignacio, Floren... fueron algunos de los nombres que se mostraban en las boyas. Varios clubes de natación colaboraron en la organización de la travesía.

Aunque la llegada de la última etapa, entre Pasaia y Hondarribia (13 kilómetros) estaba prevista para las 17.30h de la tarde, al final los nadadores se retrasaron hasta media tarde, aunque el recibimiento fue igual de caluroso. En la playa de Hondarribia, algunos se sumaron a los nadadores e hicieron los últimos metros con ellos. Respondieron así a la llamada que los organizadores habían hecho para participar en la iniciativa aunque no tuvieran destreza o aguante suficiente para nadar grandes travesías.

La iniciativa que comenzó con un crowdfounding para conseguir 2.500 euros para sufragar los gastos de la travesía, se convirtió en una exitosa travesía por la costa guipuzcoana, en la que decenas de personas se han mojado también por el autismo.

La «marea azul» ha podido realizarse gracias a esas aportaciones, y a las conseguidas en conciertos benéficos, mercadillos, cuadrillas que aportaban el bote, incluso con un videoclip de una canción donde participaron miles de niños de las ikastolas de Zumaia. Y tras su éxito, los organizadores confían en que cada vez se abra «un sitio en la sociedad» para los niños y niñas con autismo, que «ahora no lo tienen». «Hay que derribar muros y abrir puertas», reclamaron.

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