«Jon no era un mendizale que se iba a recorrer grandes travesías»

El rescate fue complejo y se movilizó el helicóptero. / 112 CANTABRIA
El rescate fue complejo y se movilizó el helicóptero. / 112 CANTABRIA

Familiares y amigos lloran la muerte de Jon Gorosabel, fallecido el sábado en una caída en el monte en Cantabria | El funeral se oficiará esta tarde a las 19.00 en la parroquia San Andrés Apostol de Eibar

A. ECHALUCE EIBAR.

Familiares y amigos lloran la muerte del eibarrés Jon Gorosabel, fallecido el sábado a los 55 años en un accidente al caer mientras hacía senderismo en Cantabria junto a un grupo de amigos. El suceso tiñó ayer de luto la localidad armera, donde la víctima era muy conocida y querida. Todos le recuerdan por su «sonrisa característica y buen humor», como le describía Fran Fernández, amigo desde la infancia, que todavía no podía creer lo ocurrido.

La cuadrilla de Eibar de Jon aún no había podido asimilar la noticia de su fallecimiento. Un fin de semana en Cantabria entre varios matrimonios amigos acabó en tragedia. Al parecer, el plan era pasar la jornada del sábado fuera para disfrutar del bueno tiempo. «Las mujeres se quedaron en la playa de Laredo y los hombres decidieron dar una vuelta de senderismo por la Pasada del Picayo», cuenta Fran Fernández que recuerda a Jon «como muy amigo de sus amigos» y seguidor fiel del Eibar. «Le gustaba asistir -a Ipurua-, enfundado en su camiseta azulgrana a los partidos del Eibar con grandes aficionados desde siempre como Avelino y Lecumberri. No era el típico mendizale que se iba a recorrer grandes montes. Le gustaba festejar con sus amigos los días de fiesta, las grandes victorias del Eibar con su sonrisa característica y buen humor», añadía. La misa funeral se oficiará esta tarde a las 19.00 horas en la parroquia San Andrés Apostol de la localidad armera.

Casado y con una hija, Gorosabel sufrió un accidente fatal el pasado sábado mientras recorría la ruta circular 'Pasada del Picayo', que une las localidades de Tresviso (Cantabria) y San Esteban de Cuñaba, perteneciente al municipio de Peñamellera (Asturias). Realizaba el recorrido con otras tres personas, había salido de la población cántabra en dirección a la asturiana, cuando en un punto estrecho de la senda tropezó y cayó unos 250 metros por una canal rocosa.

Los intentos de rescate por parte de sus acompañantes fueron en balde, porque ni siquiera pudieron localizarle. Los servicios de emergencias del Gobierno de Cantabria movilizaron el equipo de rescate del helicóptero medicalizado. A su llegada al lugar del accidente, la tripulación logró localizar a la víctima, y a través de una operación de grúa, un técnico de rescate del Gobierno y la médico de la aeronave descendieron hasta el punto en el que se encontraba la víctima, que ya estaba sin vida. En una compleja y técnica actuación, dada la acusada verticalidad y la inestabilidad del terreno, se procedió a rescatar el cadáver.

El equipo de apoyo psicosocial de Cruz Roja fue movilizado para atender a los acompañantes del fallecido. «Sus compañeros fueron a rescatarlo pero comprobaron que estaba inerte, muerto. Una fatalidad», lamentaban sus conocidos. Gorosabel había estudiado en las escuelas de Alfa y tras formarse en estudio técnicos fue a trabajar a la empresa ermuarra Idesa. Había solicitado un periodo de excedencia.

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