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1969 | Propusieron levantar aquí un monumento al Apolo 11

Desde los Carnavales de 1909 hemos mirado a los otros mundos del cosmos./FONDO MARÍN / PASCUAL MARÍN
Desde los Carnavales de 1909 hemos mirado a los otros mundos del cosmos. / FONDO MARÍN / PASCUAL MARÍN

1969 «¿Por qué no perpetuar en San Sebastián la hazaña de la conquista de la Luna?», se preguntaba el autor de la idea

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUI

Ahora que hemos celebrado el cincuenta aniversario de la llegada del hombre a la Luna, es una gozada revisar los ejemplares de DV de entonces, llenas de imágenes, informaciones y comentarios sobre lo que se vivió como una verdadera gesta. Nuestro periódico dedicó al acontecimiento páginas y páginas, que incluían probablemente los primeros cuadros de infografía de su historia.

En la primera página del periódico del 25 de julio de 1969 se veía una fotografía, de la agencia Telemat Cifra, bastante extraña. Un hombre de espaldas se dirigía a tres señores con monos apiñados tras un cristal. El pie de foto aclaraba su identidad: «Una vez en el interior de la cámara especialmente diseñada para que permanezcan en ella por espacio de 18 días, el presidente Nixon conversó con los tres astronautas del 'Apolo 11' a través de un micrófono, mientras los podía contemplar por medio de un cristal colocado en uno de los lados de la cámara».

Los señores del mono eran los héroes del momento, que habían llegado a la Luna y acababan de regresar para contarlo. «Feliz amerizaje del 'Apolo 11'. Armstrong, Aldrin y Collins se encuentran en perfectas condiciones», podía leerse.

«Singular, grandioso»

En aquel contexto de euforia espacial, encontramos en la edición de nuestro diario de hace medio siglo una propuesta que traía al ámbito local donostiarra aquel acontecimiento global. Se trataba de la carta de un lector que decía así...

«Desde que Armstrong, Collins y Aldrich iniciaron la acción conquistadora de la Luna, todo el mundo ha estado pendiente de la hazaña, siguiendo y sintiendo cada detalle, identificados en ese sentimiento universal de la grandeza de un hecho que ayer tuvo feliz y brillante colofón. Los donostiarras hemos seguido todos los detalles emocionados, admirando el valor y valía de unos hombres que han proyectado un ingenio y lo han tripulado hasta poner pie en la Luna. El hecho es singular, grandioso».

«Los donostiarras, que antes perpetuamos a Fleming y estamos identificados con el trío de astronautas que acaban de regresar de la Luna, creemos que podemos y debemos perpetuar esta conquista con un sencillo monumento que nos recuerde que los hombres, unidos en las empresas comunes, son capaces de realizar las más impresionantes hazañas (...)».

«¿Por qué no perpetuar en San Sebastián la hazaña de la conquista de la Luna? Ahí queda por si vale esta iniciativa que estamos seguros está en el ánimo de todos y todos estamos de acuerdo con ella. Siempre es interesante -y un reconocimiento- dejar para el mañana perpetuada una gesta de la humanidad con los más nobles propósitos: el primer viaje a la Luna».

Como es sabido, la propuesta cayó en saco roto. San Sebastián no llegó a levantar ningún monumento en recuerdo del logro del Apolo 11 (que hubiésemos visitado y llenado de flores estos días del 50º aniversario).