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1959: Las motos y su «concierto nocturno desagradable»

Vespas en la Avenida, a la espera de despertar a los dormidos. / FONDO MARÍN / PACO MARÍ
Vespas en la Avenida, a la espera de despertar a los dormidos. / FONDO MARÍN / PACO MARÍ

Constataban que «la vocación orfeonista ha disminuido para dar paso al infernal ruido de las motocicletas» |

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUI

¿Existe un ruido típico de los sábados? ¿Es este día de la semana más ruidoso que los demás? ¿Es peor la serenata de un grupo de achispados cantores o el pedorreo de las motos que pasan?

Nos hacemos estas sesudas preguntas al leer, en la página 2 de EL DIARIO VASCO en su edición del 7 de abril de 1959, un artículo titulado 'El ruido de los sábados'. Una vez más, se quejaban en él de los excesivos decibelios, que en aquel momento parecían acrecentarse por la intensificación del tráfico motorizado en la ciudad. Leamos.

«En San Sebastián es típico el ruido de los sábados. El ruido no deja dormir en muchos momentos. Antes se quejaban los vecinos de la Parte Vieja, de que los sábados por la noche aquello era inaguantable por el número de orfeones y solistas que cantaban durante algunas horas de la noche».

Molestarían lo suyo, pero ahora hasta echamos en falta aquellos tiempos en que salir de juerga iba acompañado, más que de gritos, de alegres cánticos de canciones populares... Pero el caso era que ya hace sesenta años detectaban un cambio.

«Ahora resulta que la vocación orfeonista ha disminuido para dar paso al infernal ruido de las motocicletas. Parece que las motos se dan cita en la ciudad los sábados por la noche, y que acuden al aquelarre de donde salen reconfortados, a juzgar por los bríos sonoros que dejan por las calles. Y así el sábado hubo que registrar un accidente, con derribo de un árbol, etc. Y no hubo más por verdadero milagro».

El derecho al descanso

Aquel 'aquelarre de motos' irritaba al anónimo comentarista del diario, que constataba la dificultad de conciliar el sueño ante su ruido, por lo menos en la noche de los sábados.

«Las calles se han convertido en pistas para estos motorizados de fin de semana. Especialmente las calles Urbieta y San Martín, donde los cruces no importan lo más mínimo. Allá los motorizados con su salud. Pero nosotros tenemos que velar por la del prójimo. Y rompemos una lanza el favor del derecho que le asiste al descanso. Si seguimos así, con el aumento de vehículos, en nuestra ciudad va a ser difícil pegar el ojo en sábado. Vean ustedes que decimos solamente en sábado para no exagerar la nota. El Ayuntamiento debería tomar cartas en el asunto».

Daban algunas ideas al respecto al consistorio.

«El ruido es símbolo de civilización de los tiempos actuales, de progreso, pero en Italia existe un alcalde que ha prohibido terminantemente circular a las motocicletas a partir de las diez y media de la noche. Y esto todos los días. Con ello ha conseguido una quietud y una tranquilidad que hasta se explota como medio turístico».

«Aquí, la Avenida, calles como San Martín, Urbieta, Víctor Pradera y el Ensanche de Amara, por no citar otras del barrio de Gros y de la Parte Vieja, sufren los sábados de un concierto nocturno desagradable. Y esto si que no es razón de Pero Grullo: o se corta el ruido o irá en aumento».