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1964: Derribada una escultura de Chillida en Urgull

Chillida, en una exposición en 1963. / KUTXATEKA / FONDO MARÍN / PACO MARÍ
Chillida, en una exposición en 1963. / KUTXATEKA / FONDO MARÍN / PACO MARÍ

Su 'Homenaje a Pedro Arana' apareció arrancado de su peana y tirado: «Es incalificable el hecho»

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUI

Mientras contamos los días para poder regresar a Chillida-Leku, en la calle de la Memoria de hoy nos acordamos del Chillida menos conocido, de su escultura pública más escondida en nuestra ciudad (y eso que inicialmente estaba instalada en un lugar más apartado que ahora dentro de las fortificaciones de Urgull).

Hablamos de 'Homenaje a Pedro Arana', ese torso sólido en bronce y con evocación a antiguas esculturas toscas que permanece en el revellín de acceso al castillo de la Mota. La escultura no parece un Chillida porque pertenece a los primeros años del artista. En realidad, procede de un torso que hizo en yeso en 1948. La obra gustaba a su amigo el concejal Pedro Arana Aizpurua, Perico Arana, impulsor de tamborradas. A su muerte, en 1963 regaló a la ciudad una versión en bronce para homenajearle.

Pues bien, hace 55 años la escultura apareció derribada de su peana y tirada por la ladera de Urgull. Todo un Chillida por los suelos. En DV, edición del 5-IV-1964, clamaban contra la gamberrada y la encuadraban dentro de otros desastres...

«Nuestra ciudad no es un nido de gamberrismo donde se producen casos colectivos de histerismo entre la juventud, hasta el extremo de romper muebles o prender fuego a un edificio. Aquí se ha llegado a romper bancos y arrojarlos a la playa; destrozar farolas en buen número; a pinchar coches de turismos, porque ocupaban la zona correspondiente a los taxistas, y a otros detalles de mayor o menor significado, siempre condenable».

«La última acción ha sido el derribo de la estatua dedicada a la memoria de don Pedro Arana (q.e.p.d.) en el Monte Urgull. Es incalificable el hecho. No concebimos que personas mayores, la juventud, en una palabra, se atreva a cometer un acto de esa categoría cuando, precisamente, el inolvidable Perico Arana representaba a la juventud donostiarra, por su talento, espíritu de iniciativa, entusiasmo y dinamismo».

«'Era pólvora', solíamos decir cuando Perico Arana trataba de concretar un proyecto o ponerlo en marcha en beneficio de la ciudad. Ahora, en cambio, su sencillo recuerdo materializado en Urgull no ha sido respetado».

«Salvaje operación»

«Es muy natural que esto preocupe un tanto a todos, porque cualquier día esta misma salvaje operación se cometerá con los cañones o con lo que sea, poniendo así inconvenientes a una obra de superación que se está realizando a costa de indudables sacrificios para la ciudad».

«No suponemos que a los autores les quedará un residuo de vergüenza y dignidad todavía en su raquítica formación y en sus menguadísimos principios donostiarras. No es obra de niños una acción que reclama fuerza, como lamentamos que la vigilancia existente en el Monte Urgull no haya coincidido con este acto salvaje, impropio de toda persona medianamente civilizada, e ignorante de lo que don Pedro Arana fue y representó en la vida de San Sebastián, a su paso por el Ayuntamiento».