La calle de la memoria
San Sebastián en 1965 | ¿Quién controla a los reparadores de televisores?En los años 60 se miraba también en Donostia con envidia a aquellas televisiones americanas con muchos canales y largas programaciones
En los años sesenta, los donostiarras empezaron a comprar ilusionados la novedad del momento, los televisores. Pronto descubrieron que aquellos aparatos aún en desarrollo se averiaban más de lo esperado. Y que su reparación costaba lo suyo. Sobre ello escribían un comentario en la sección 'Sirimiri' el 14 de noviembre de 1965. ¿Lo leemos? Empezaban divagando...
«A veces las cuestiones se vuelven excesivamente arduas y complicadas. Y todo se va enredando de modo que al final nadie sabe dónde está el hilo y en qué acabará la madeja. Tomemos, por ejemplo, cuanto se refiere a las reparaciones de aparatos de televisión».
«Dicen que lo normal es que cada aparato sufra tres averías anuales. Si así fuera, las averías aquí deberían reducirse mucho. Pero sucede también que quien ha vivido en países americanos, donde la televisión comienza a las diez de la mañana para terminar a las doce de la noche, no se percató de que hubiese tantas averías al cabo de un año, si bien es verdad que por allí es frecuente cambiar el aparato cuando aparecen nuevos modelos».
1965
El boom de la televisión vino acompañado por una oleada de frecuentes desperfectos. «Dicen que lo normal es que cada aparato sufra tres averías anuales». Los usuarios desconfiaban de los técnicos reparadores
Se miraba con envidia a aquellas televisiones americanas con muchos canales y largas programaciones. Entre nosotros, el aún único canal de RTVE emitía de 13:45 a 17:00 horas y de 19:15 hasta medianoche. No precisamente el 14 de noviembre de 1965, en que al ser domingo había programación ininterrumpida desde las 10:15 hasta las 00:15.
En todo caso, irritaban las frecuentes averías y, sobre todo, su alto precio. Seguimos con el comentario de hace 60 años...
«Pero lo que preocupa más respecto a las reparaciones es su coste. Sin duda es muy elevado. Demasiado. Claro que aún vivimos la época primera de la implantación masiva de la TV y ante la ignorancia general el técnico es el único que puede hablar. Pero cobran demasiado por todo, especialmente por averías que pueden ser muy leves».
Lámpara fundida
Informaban sobre un caso concreto del que había tenido noticia el diario...
«Se estropea un televisor y el técnico se lo lleva a su taller. Pasados veinte días –la demanda es fabulosa–, lo devuelve y pasa una factura de seiscientas pesetas. Entre lo que se entiende que ha arreglado figura una lámpara fundida. Quince días después se estropea de nuevo el aparato. El técnico va a casa y lo examina. 'Es una avería difícil. Hay que llevarlo al taller'».
Aquí venía un giro de guion...
«Pero el dueño de la casa dice que esperen al día siguiente. Compra la lámpara que se fundió antes y las sustituye. El aparato funciona. Total: por ciento diez pesetas ha arreglado su televisor. Si se llevan al taller le hubieran cobrado seiscientas pesetas y se lo hubieran devuelto pasados veinte días. Claro que todos los técnicos de TV no son así, de ninguna de las maneras, pero ¿quién controla a los que sí son de tal forma?».