La boda guipuzcoana en la que el novio rechazó a la novia: «Pudo haberlo pensado antes y evitar el bochorno»
Recordamos dos bodas frustradas recogidas por El Diario Vasco el 25 de noviembre de 1950
No es un tema donostiarra, pero seguro que fue uno de los más leídos en la edición de El Diario Vasco del 25 de noviembre de 1950. En la última página del periódico, el reportero Alfredo R. Antigüedad unía dos casos de bodas frustradas en el último momento, al responder a la pregunta de «¿Aceptas como legítimo esposo / legítima esposa a...?». Uno ocurrió en un pueblo guipuzcoano y otro, en uno aragonés. Aquel artículo, titulado 'El novio que dejó plantada a su prometida', no especificaba en qué localidad de Gipuzkoa había ocurrido «por no agravar más el disgusto de la novia». Según narraba Antigüedad, «cuando ya estaban en la iglesia el novio había resuelto no casarse. Y un no rotundo fue la respuesta a la pregunta del ritual. Claro es que pudo haberlo pensado antes y evitar el bochorno de aquella negativa».
«Comprendemos el mal rato y el bochorno de la muchacha que se quedó compuesta y sin novio. Pero, si vale de consuelo –¿y por qué no de enseñanza?– vamos a referirles, y de paso se enteran nuestros lectores, lo sucedido en Nuévalos, pueblecito aragonés de unos mil quinientos habitantes, donde se ha producido un suceso análogo».
Boda frustrada
Esa anécdota, con una extraña venganza, tiene miga. La boda frustrada se produjo «entre dos primos carnales. Llenaron todos los requisitos exigidos para lograr la dispensa de parentesco. Se trata de dos familias acomodadas y el número de invitados ha hecho que reine el terror en los gallineros».
«Llegado el momento de la boda, cuando el sacerdote pregunta el solemne '¿Queréis por esposa a Fulana de tal?' el novio dice resueltamente:
– ¡No!
El sacerdote cree que es una broma del hombre, y un poco molesto advierte:
– Bueno, que esto es una ceremonia solemne y no cosa para jugar.
– No estoy de broma –responde el novio–; es que me he arrepentido. ¡No quiero casarme!».
1950
Compuesta y sin novio se quedó una guipuzcoana cuando en el momento clave de la boda él dijo 'no' en vez de 'sí'. En el diario le aconsejaban hacer como en otro caso similar, ocurrido en Aragón, que había terminado con un viaje de novios a San Sebastián
El escándalo saltó, la novia se desmayó... y permaneció «varios meses abochornada y sin atreverse a salir de casa». Pero un día se volvieron a encontrar y ella le reprochó a él que le hubiera dejado en ridículo delante de todo el pueblo.
«– Mira: es que yo a ti, como prima te quiero; pero como mujer no –confiesa él–. ¿Por qué vamos a estar disgustados?
–Acepto –propuso la mujer– si me das la revancha delante del pueblo».
Como contaban hace 75 años, «prepararon la boda de nuevo. Lo concertado fue que esta vez el novio diría que sí y sería ella, la novia, quien lo rechazaría con un potente y rotundo no».
Así hicieron. Pero cuando le llegó el turno a la novia y el primo esperaba el prometido 'no', ella exclamó: «¡Sí, quiero». Tras el shock del primo y muchas conversaciones, la pareja estaba en noviembre de 1950 en San Sebastián, disfrutando de su viaje de novios.