La calle de la memoria
1945 | La «deplorable lámpara» de Santa MaríaOchenta años son mucho tiempo. Nos fijamos hoy en tres asuntos de los que se hablaba en San Sebastián entonces, siguiendo lo publicado por EL ... DIARIO VASCO el 11 de noviembre de 1945.
Días atrás, nuestro diario había llamado la atención sobre la conveniencia de adecentar la fachada de la entonces aún iglesia de Santa María del Coro (no sería declarada basílica hasta 1973). Un lector cogía el guante y añadía que también había asignaturas pendientes en el interior del templo...
«La donostiarrísima parroquia –escribía– no sólo necesita que se fijen en su fachada y restauren algunas de sus imágenes, también dentro del templo convendría una visita de inspección porque los que ya vamos siendo viejos recordamos épocas mejores y vemos con tristeza mucho mármol inadecuado entre el hermoso conjunto y esa deplorable lámpara central (que no se sabe si es más fea que grande o más grande que fea); y alguna imagen moderna –la de la Virgen del Rosario– que desdice al lado de las antiguas esculturas».
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La parroquia de Santa María reclamaba mejoras. «Los que ya vamos siendo viejos recordamos épocas mejores y vemos con tristeza mucho mármol inadecuado entre el hermoso conjunto y esa deplorable lámpara central»
«Si merecen estas líneas su atención, se lo agradeceremos, no yo, sino todos los feligreses. Por de pronto, ninguno se explica cómo y por qué no existe un guarda-templos, que tantísima falta hace».
«Niños desvalidos»
Otro tema del que hablaba en nuestra ciudad hace ochenta años era muy propio de aquel momento histórico. La Segunda Guerra Mundial había terminado unos meses antes y había, en España y también en nuestra ciudad, un movimiento para acoger a niños huérfanos víctimas de la contienda.
El gobernador civil había hecho un llamamiento al acogimiento, ante el que comentaban en nuestro diario...
«San Sebastián y Guipúzcoa, que siempre se distinguieron por su diligente y generosa aportación para remediar el dolor ajeno, no podían faltar a la humanitaria iniciativa del Consejo de ministros «.
Ensalzaban aquel «movimiento de auténtica solidaridad continental», con «las virtudes cristianas que su alma atesora. No dudamos que la conducta de estas familias donostiarras y guipuzcoanas que hoy abren sus hogares a los niños desvalidos de la destrozada Europa será seguida por análogos sentimientos».
Un tercer asunto al que daban vueltas en DV el 11-XI-1945 era la repetida queja ante lo que agrupaban bajo la etiqueta de 'gamberrismo'...
«Hay erupción de gamberrismo. Bien recientemente, unos mocosuelos de doce a catorce años molestaron a varias mocitas que estaban en un portal de la calle Urbieta. (...) Es absolutamente preciso acabar de cuajo con esa chusma y con las varias manifestaciones de gamberrada: la soez, la de manía destructora, la grafóloga, la vociferante y 'coral', la de echar cáscaras en paseos, tranvías y espectáculos... y todas las demás expansiones y exhibicionismo de animalidad».
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