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1944: «Cuando veíamos a una mujer pedaleando nos llenaba de asombro»

Dos mujeres disfrutando de las dos ruedas./FOTOCAR / VICENTE MARTÍN
Dos mujeres disfrutando de las dos ruedas. / FOTOCAR / VICENTE MARTÍN

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUI

Hoy día apenas existe una muchacha que no sepa guardar el equilibrio sobre dos ruedas, cubriendo con ellas extensos recorridos que llenarían de estupor a nuestros abuelos».

Este «hoy día» es de hace 75 años, cuando ya era habitual, aunque aún sorprendía, ver a las mujeres donostiarras en bicicleta. De ello hablaba Angel Azcona en la edición de EL DIARIO VASCO del 4 de abril de 1944, en un artículo que podríamos definir como de exaltación de la primavera y cuestionamiento de la bicicleta, con cuyos principales pasajes les dejo.

«Llegó la ansiada primavera con sus dulces atardeceres, con ese sol riente que, gozoso, contempla a la espléndida juventud y que, cariñosamente, brinda sus rayos reconfortantes a la apolillada senectud (...). Entramos en el reinado de las excursiones y jiras campestres. De las afari-meriendas al aire libre, con la rubia sidra y bullicioso acordeón. En el de los cantares que dicen de amores, de flores y de naciente ilusión».

«Entramos también en el reinado esplendoroso del ciclismo, afición deportiva incrementada extraordinariamente en nuestra patria, con harto pesar y sobresalto de los conductores de automóviles y camiones (...)».

«No hace muchos años todavía, cuando veíamos a una mujer pedaleando nos llenaba de asombro y se comentaba el hecho durante largo tiempo. Hoy día apenas existe una muchacha que no sepa guardar el equilibrio sobre dos ruedas, cubriendo con ellas extensos recorridos que llenarían de estupor a nuestros abuelos».

«(...) Actualmente -que, según dicen, vivimos en el último bufido de la civilización- la bicicleta carece de cierto dispositivo que haría más agradable este bello deportes. La tracción muscular debía sustituirse por la del gasógeno. De no hacerlo así, la bicicleta seguirá siendo el único vehículo existente que lejos de llevarnos por sus medios, tenemos que pedalear para ponerlo en movimiento. Y para pedales, suficientes son los de la vida».