María Teresa Fernández De La Vega: «Las cuotas de paridad abren la puerta a mujeres competentes a las que no dejan entrar»

María Teresa Fernández De La Vega posa delante de una de las vidrieras de la Diputación de Gipuzkoa./PEDRO MARTÍNEZ
María Teresa Fernández De La Vega posa delante de una de las vidrieras de la Diputación de Gipuzkoa. / PEDRO MARTÍNEZ

La presidenta del Consejo de Estado presenta en Donostia un proyecto de cooperación entre empresas de Gipuzkoa y mujeres africanas

AIENDE S. JIMÉNEZSAN SEBASTIÁN.

Cree firmemente en el desarrollo de las naciones a través de sus mujeres, por ello hace siete años que preside la Fundación Mujeres por África que impulsa proyectos en ámbitos como la investigación, la educación y el desarrollo de la economía local. María Teresa Fernández De La Vega (Valencia, 1949), presentó ayer en Donostia un acuerdo de cooperación con la Diputación de Gipuzkoa, por el que emprendedoras e investigadoras africanas desarrollarán proyectos en el territorio. Defiende la valentía de las mujeres para avanzar en sus carreras «a pesar de la presencia de las sociedades patriarcales», y considera que los movimientos feministas impulsados este año en todo el Estado van a suponer «un antes y un después» en la lucha por la igualdad.

- Usted impulsó la Red de Mujeres Españolas y Africanas por un Mundo Mejor cuando era vicepresidenta del Gobierno. ¿Qué es lo que le empujó a implicarse y crear la fundación que preside?

- Que muchos de los problemas que teníamos entonces en el Gobierno en materia de inmigración los arreglaba en esa red. Hicimos acuerdos con asociaciones de madres de inmigrantes para ayudarles con proyectos que evitasen que sus hijos tuvieran que emigrar y jugarse sus vidas cruzando el mar. Son mujeres que con el contacto con ellas te transmiten su entusiasmo y su energía positiva. Conocerles te mueve y te conmueve, porque son sin duda el gran motor de África.

- Algunas de las mujeres que van a venir a Gipuzkoa son investigadoras con una gran formación en sus campos, un perfil que dista mucho de la imagen que se tiene de las mujeres africanas.

- Es que existe una imagen deteriorada de África y de sus mujeres, y en la fundación trabajamos para romper con esos estereotipos de que todas se dedican a su familia y que viven en una pobreza extrema. Esa es una parte de la realidad, pero hay mujeres que participan en todos los ámbitos de la sociedad.

- Ha dicho que nos llevan mucha ventaja a las mujeres occidentales. ¿En qué sentido?

- En África ha habido mujeres presidentas. En España ninguna, y muy pocas en Europa. Son pioneras en muchos ámbitos, hay muchas mujeres ministras en áreas tradicionalmente masculinas como la economía, la industria o el interior. Allí es mucho más difícil avanzar, pero esas dificultades les han hecho más valientes.

- ¿Qué es lo que motiva a las mujeres africanas a ser emprendedoras?

- Tienen un gran compromiso con mejorar su entorno y un gran sentido de la responsabilidad con el futuro del mismo porque son conscientes de que son quienes van a liderar los cambios. El 80% de los alimentos en África los producen las mujeres, y son las responsables del 90% de la economía informal. Son el sostén del país, pero necesitan las herramientas para desarrollarse en el mercado formal.

- No lo tienen fácil en una sociedad tan machista.

- Bueno, el machismo no ha impedido que las mujeres hayamos sido valientes y que hayamos realizado avances, también en Europa. Las resistencias machistas y las sociedades patriarcales son muy fuertes, y evitan poner en valor o mostrar todas las cosas que las mujeres hacemos. En el caso de las mujeres africanas, son fortísimas, tienen una gran capacidad de liderazgo y son muy imaginativas. Por eso son grandes científicas, porque han aplicado toda su inteligencia a sobrevivir a dificultades muy grandes, y cuando tienen una oportunidad la aprovechan al mil por mil. Sin ir más lejos, las constituciones más progresistas en el reconocimiento de los derechos de las mujeres están en África, algo que no tenemos en Europa.

- Este año se ha hablado de revolución feminista en España. Las movilizaciones contra 'La Manada' o el 8M han sacado a miles de mujeres a las calles.

- Ha aflorado toda la lucha que han hecho tantas mujeres en el pasado. Hay generaciones de jóvenes que han tomado ese testigo y han dicho esto es nuestro, basta, ya no aguantamos más que nos digan qué tenemos que hacer y cómo lo tenemos que hacer, porque sabemos lo que queremos y cómo lo queremos. Nada me produce más satisfacción que ver a esas mujeres tomando las riendas de sus vidas.

«El actual modelo de Justicia no ampara a las víctimas porque es patriarcal»

«He roto muchos techos en mi carrera, pero siempre hay trabas por ser mujer»

«La violencia contra la mujer no es un problema doméstico, sino público»

- Usted ha sido pionera en ese sentido. Fue vicepresidenta del Gobierno y ha sido la primera mujer en presidir el Consejo de Estado.

- He ido rompiendo techos, pero he tenido la suerte de tener una familia llena de mujeres valerosas que me transfirieron su lucha, y aprendí la importancia que tiene que tú mismo tengas que hacerte cargo de tu vida si quieres ser libre. Cuesta mucho esfuerzo y no es fácil, pero es muy satisfactorio.

- ¿Se ha encontrado trabas para progresar en su carrera política por el hecho de ser mujer?

- Siempre hay trabas, pero siempre digo que yo estoy donde estoy gracias al trabajo que muchas mujeres hicieron antes. Quizá yo estaba en el momento oportuno en el lugar indicado, pero lo que más influye es quién te ha abierto el camino.

- ¿Qué opina de la última propuesta del Gobierno para tramitar de urgencia una ley que imponga cuotas de paridad para los órganos directivos de las empresas?

- Me parece muy bien. Soy consciente de que el tema de las cuotas genera mucha polémica, pero son un instrumento. Es muy difícil avanzar rápidamente si no impones al patriarcado que cumpla unas determinadas reglas. Tiene que haber un compromiso de Estado para que no tardemos cincuenta años más en que las mujeres cobren el mismo salario por el mismo trabajo, o para que haya el mismo número de parlamentarios y parlamentarias. Tenemos claro que es de justicia, y si no lo conseguimos por una vía, habrá que hacerlo por otra.

- Muchos empresarios han criticado la propuesta, por considerar que se impondría la igualdad por encima de la meritocracia.

- El que haya cuotas no significa que no haya méritos. ¿O es que sin ellas no hay mujeres que merecen estar en puestos superiores a los que actualmente ocupan? ¿Acaso cuando no había ninguna mujer directiva ninguna lo merecía, y todos los hombres sí? El problema es que vivimos en un modelo patriarcal que durante siglos ha hecho de lo masculino un valor preponderante y de lo femenino un valor subordinado, y para romper con ese modelo hay que aplicar fórmulas diferentes. La cuota no hace que entren mujeres que no tienen competencias por la puerta de atrás, sino que la abre a aquellas que sí las tienen pero no les dejan entrar. Es un problema de discriminación.

- El Gobierno actual tiene por primera vez más ministras que ministros; una buena forma de dar ejemplo.

- Las administraciones tienen que dar ejemplo para que no solo sea una realidad en lo público sino también en las empresas privadas.

- Hablamos de avances y progresos para erradicar la desigualdad, pero la representación más lamentable de la misma, la violencia contra las mujeres, ya se ha cobrado 38 víctimas mortales este año.

- Es la gran asignatura pendiente. Es la manifestación más dolorosa y espantosa de esa sociedad claramente patriarcal, que persiste en su forma más brutal. El problema de la violencia contra las mujeres es que siempre se ha considerado un problema doméstico, de habitaciones para dentro, algo que no se cuenta, que no sale del entorno familiar. Y la forma de luchar contra ella es sacarla a la luz, porque es un problema público, de Estado, no privado. Es el Estado el que tiene que ponerse en primera fila para no permitir esta situación y señalar públicamente a los violentos. Es intolerable, una vergüenza y un escarnio que estamos hartas de soportar.

- Cada vez más mujeres lo están denunciando públicamente, con movimientos con repercusión como el 'Me too' o el 'No es no'.

- Es muy importante que mujeres en espacios de poder se atrevan a decir que también a ellas, en la oscuridad de la parte de atrás, se les exigía pagar un precio a través de un abuso para poder estar ahí. La lucha contra esta lacra tiene que ser intergeneracional y tiene que implicar también a los hombres, porque la mayoría de ellos también rechazan la violencia machista. No obstante, creo que hay un antes y un después con la respuesta pública realizada por las mujeres.

- Casos como el de 'La Manada' han provocado denuncias de muchas mujeres que critican que la Justicia no está de su lado, que es un órgano donde impera el machismo.

- Porque el modelo de Justicia en España es patriarcal, aunque haya mujeres juezas. La Justicia está por detrás del desarrollo de la sociedad, pero el Estado, las instituciones y los medios tienen que poner el foco en lo que no funciona y denunciarlo. El caso de 'La Manada' ha tenido mucha repercusión pública, pero no ha hecho más que poner de manifiesto una realidad que ocurre todos los días sin que se conozca. Si la Justicia no ampara a las mujeres, se incrementa su miedo a ser víctimas de cualquier ataque, y las jóvenes tienen que poder salir a la calle sin miedo, porque vivir con miedo es lo peor, te paraliza.

- Sus últimas declaraciones en materia de igualdad han ido dirigidas a la Iglesia, a la que demanda una equiparación de derechos entre hombres y mujeres, y que han creado polémica entre los representantes eclesiásticos.

- ¿Por qué no decirlo? Creo que un elemento fundamental de la transformación y de modernidad de la Iglesia que todavía tiene pendiente es el de la igualdad entre hombres y mujeres. Hay datos que ponen de manifiesto que en el seno de la Iglesia hay muchas más mujeres que hombres, y es un tema que tiene que solucionar.

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