Manuel Escudero: «Los mensajes xenófobos son un tiro al pie porque la inmigración frenará el descenso poblacional»

Manuel Escudero visitó ayer Donostia para ofrecer una charla sobre migración./USOZ
Manuel Escudero visitó ayer Donostia para ofrecer una charla sobre migración. / USOZ

El diplomático donostiarra ofreció ayer una charla en el Koldo Mitxelena bajo el título 'El mundo que nos viene: migraciones masivas'

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJOSAN SEBASTIÁN.

El decrecimiento poblacional es un problema que a juicio del embajador de España ante la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo de Económico), Manuel Escudero (Donostia, 1946), puede solucionarse con la inmigración. «En la medida que un país tiene inmigrantes, su población rejuvenece y se capital humano adquiere potencial», sostiene. Sobre esta premisa compareció ayer en una charla en el Koldo Mitxelena bajo el título 'El mundo que nos viene: migraciones masivas'.

- ¿Qué mundo cree que está por venir?

- Uno en el que a medio y largo plazo habrá tres cuestiones importantes sobre la mesa: el cambio climático, el envejecimiento de la población y las migraciones masivas. Estas últimas, concretamente, vienen independientemente de la voluntad política. Se pensaba que con la globalización era el capital financiero lo que se internacionalizaba, y no nos dimos cuenta de que el capital humano también estaba haciendo exactamente lo mismo. Nos vamos a tener que acostumbrar al hecho irreversible de las migraciones masivas en todo el mundo, y debemos entenderlas desde un prisma positivo a nivel económico, pero también demográfico. En la medida en la que un país tiene inmigrantes, su población se rejuvenece, y su capital humano adquiere un nuevo potencial. Se ha visto en EE UU, Australia u Holanda.

- Habla de migraciones masivas que están por venir, pero esos flujos ya se están produciendo. Al margen de retos a futuro, ¿cómo debe gestionarse el ahora?

- España es un país que se está suicidando lentamente, porque la demografía está decreciendo. ¿Cómo se resuelve? Con inmigración. Se estima que en los próximos años nuestro país necesitará un influjo de migrantes de entre 200.000 o 300.000 anuales, para que en 2050 podamos tener la misma población que tenemos ahora. En este contexto, cualquier ápice de xenofobia o rechazo al extranjero es pegarse un tiro en el pie. Naturalmente esto implica perfeccionar muchísimo nuestras políticas de integración.

- ¿Y qué sucede con quienes huyen de sus países? Lo van a seguir haciendo también a futuro si las causas que provocan esas migraciones no cambian en su origen.

- Ese problema no lo vamos a resolver solo con un planteamiento de inmigración europea. Se estima que en treinta años va a haber una auténtica explosión demográfica en el África Subsahariana, y vamos a contar con mil millones de habitantes nuevos a las puertas de Europa.

- ¿Qué propone?

- Recientemente he tenido el honor de ser elegido como presidente del centro de desarrollo de la OCDE, y una de mis prioridades es contribuir a la resolución de este problema. Estoy hablando de la necesidad de crear un Master Plan que permita que los africanos que nazcan en los próximos treinta y cuarenta años puedan quedarse allí porque existan verdaderas oportunidades para ellos. Ese es mi reto, pero para ello se debe confeccionar un plan de desarrollo muy ambicioso y coordinado a nivel global. Europa tiene que mirar de manera conjunta a África, pero también Oriente Medio, China, Japón, Corea... Y este plan no se podrá llevar a cabo si África no participa como protagonista. Además se va a necesitar el concurso activo de todos, no solo de los Estados, sino también de las empresas y de la sociedad, que va a tener que involucrarse y poner en práctica aquello que decía Felipe González del 'egoísmo inteligente'. Debemos mirar para allá y resolver un problema, porque de lo contrario será un problema para ellos y para nosotros.

«Para mantener en 2050 la población actual en España va a hacer falta la llegada de 250.000 migrantes al año»

«Se estima que en veinte años veremos mil millones de personas a las puertas de Europa»

- La realidad a día de hoy es que en 2018 llegaron a España por vía marítima casi 53.000 personas, superando con creces los 39.180 que lo hicieron en la crisis de los cayucos de 2006.

- No seré yo quien me meta en la política del país, pero a corto plazo hay varias situaciones a distinguir. Yo creo que la migración debe de ser ordenada, que se necesita migración en España, aunque se debe acompasar con el nivel de desempleo que seguimos teniendo en este momento. Pero todo eso hay que distinguirlo de otra cuestión, como es la ayuda humanitaria, y con eso no puede haber bromas. Estoy muy orgulloso de un Gobierno que ante una crisis humanitaria ha respondido abriendo las puertas. Porque eso es Europa. Europa son derechos humanos, una sociedad compasiva y solidaria, y deberíamos continuar en esa dirección. Con los refugiados tiene que haber un plan concertado de toda la Unión Europea, para abrir las fronteras, establecer corredores y que puedan conseguir el asilo en Europa.

- ¿Realmente considera que Europa está actuando correctamente con los refugiados?

- Yo creo que sí. Ante el influjo que la UE ha tenido en los tres últimos años, es cierto que hubo cierta falta de acomodación al principio, y eso dio la sensación, a mi modo de ver, de que había una crisis. Pero la OCDE acaba de publicar un informe en este momento que se llama 'Ready to Help' -Preparado para ayudar'-, donde la conclusión más clara es que Europa tiene recursos y mecanismos suficientes para la integración del influjo de refugiados que hemos tenido y que podríamos tener. Lo que hay que hacer es repartirlos bien, acordar, establecer corredores humanitarios y tener protocolos claros de integración cuando llegan al país. Pero la idea de 'Bienvenidos refugiados' es una idea de Europa que hay que seguir defendiendo, y que una parte mayoritaria de los estados europeos respeta.

- Sin embargo, en Grecia hay 12.500 personas malviviendo desde hace tres años en unos campos que están al triple de su ocupación. Ahí existe un bloqueo que no se puede obviar.

- Lo que creo que hay que hacer es establecer protocolos de actuación bien claros, conocidos y discutidos por todos. Eso es algo que se echa en falta y que debería de existir. Pero no nos engañemos, la inmensa mayoría de los refugiados que han venido a Europa han sido atendidos. Lo que sí se puede decir es que tras un primer momento de vacilación y de imágenes patéticas que vimos, el problema se ha resuelto. Y por otra parte, los flujos de los refugiados por su naturaleza tiene cierta dosis de no planificación, porque las crisis humanitarias ocurren de un modo no planificado, como es lógico. Por tanto, la pregunta es si estamos preparados para situaciones de crisis humanitarias. Yo lo que puedo decir es que con el informe de la OCDE publicado el viernes es que Europa sí está preparada.

- En el escenario mencionado y con barcos de ayuda humanitaria bloqueados en puertos o navegando en el Mediterráneo evitando más muertes, ¿cuál es su prioridad para este 2019?

- Primero, mayor rapidez a la hora de establecer el estatus de refugiado, porque muchas veces las demoras que tienen que soportan son un infierno. En segundo lugar, ser más eficaces y corresponsables a la hora de trabajar por una integración real.