Maider González: «La gente no presta su ayuda por miedo a verse atrapada en problemas de otros»

Maider González en el Palacio de Miramar, en Donostia./ARIZMENDI
Maider González en el Palacio de Miramar, en Donostia. / ARIZMENDI

El programa 'Portal Solidario' trabaja para fomentar la buena convivencia en las comunidades de vecinos de Gipuzkoa

Aiende S. Jiménez
AIENDE S. JIMÉNEZSAN SEBASTIÁN.

Está demostrado que la salud emocional y física están estrechamente conectadas. Cualquier problema con un familiar, un amigo o incluso un vecino puede generar un malestar anímico que afecte al bienestar de una persona. El programa 'Portal Solidario' de la Cruz Roja lleva trece años trabajando con comunidades de vecinos en Gipuzkoa para fomentar una buena relación que contribuya a la buena salud en los barrios. Maider González es responsable provincial de Salud de Cruz Roja Gipuzkoa y psicóloga del programa.

- ¿Somos malos vecinos?

- Ese es un mensaje distorsionado sobre el que se ha venido insistiendo en los últimos años y no es cierto. Cuando empezamos con el proyecto 'Portal Solidario' en el año 2005 se decía que la gente pasaba de todo y que la buena vecindad se estaba perdiendo. Por eso decidimos intervenir. Y nos encontramos con muchísima gente dispuesta a ayudar y se desbordaron las solicitudes para formar parte del voluntariado del programa.

«La convivencia, sea buena o mala, afecta a la salud, también en los portales»

- Pero la relación casi familiar que existía antes en las comunidades es muy difícil de encontrar hoy.

- Pero hay más de lo que la gente piensa. El problema es que se ha hecho muy mala publicidad de las comunidades de vecinos. Muchos se piensan que todo se reduce a las reuniones de copropietarios, en las que se habla de dinero, del mantenimiento de la casa, donde pueden surgir tensiones o conflictos... Pero la realidad es que solo se hacen una o dos veces al año, y no son sinónimo de vecindario. Hay muchos casos en los que la colaboración entre vecinos ha conseguido llegar hasta donde las administraciones no han podido.

- ¿Por ejemplo?

- La crisis dejó numerosos casos. Situaciones de personas con problemas de dinero, a punto de ser desahuciadas, sin recursos para atender a sus hijos, fueron muchas veces solventadas gracias a la solidaridad de la gente que más cerca tenían, que eran sus vecinos. Hasta los propios políticos han reconocido que de no ser por el buen funcionamiento del tejido social y de las comunidades las consecuencias de la crisis hubiesen sido mucho peores. Y es además uno de los aspectos que se han puesto en valor en la comparativa con las experiencias de otros países.

- ¿Entonces aún hay gente dispuesta a ayudar?

- Claro que sí. El problema es que la gente no ayuda porque tiene miedo a verse atrapada en el problema. Por ejemplo si sabemos que alguien tiene problemas económicos pensamos: «No voy a ofrecer mi ayuda, a ver si me va a pedir dinero». Ese miedo hace que demos un paso para atrás y no nos interesemos ni ayudemos a la persona que vive en la puerta de enfrente o en el piso de arriba. Y lo que no nos podemos permitir es el lujo de perder a las buenas personas.

- ¿Cómo evitarlo?

- Protegiéndolas. La frase «de buena, eres tonta» retrae a las personas de hacer buenas acciones, y el riesgo que tienen las buenas personas es el de quemarse ante los comportamientos de los demás. Si intentamos ayudar a alguien y recibimos una reacción negativa ante ese gesto, lo primero que nos sale es decir: «No voy a hacerlo más». Pero un solo hecho no puede convertirnos en insolidarios. Las buenas personas tienen que aprender a protegerse para no sentirse heridas y no cambiar su forma de ser.

- El programa 'Portal Solidario' se gestiona desde el área de Salud de la Cruz Roja. ¿Por qué?

- Porque la convivencia, sea buena o sea mala, afecta a la salud. Una mala convivencia puede degenerar en desconfianza, malestar, tensión... Lo que intentamos con este programa es proteger la buena salud y el bienestar a través de la buena convivencia vecinal, empezando desde el portal.

- ¿Cuál es su área de trabajo?

- Actualmente trabajamos con comunidades de vecinos de ocho municipios de Gipuzkoa: Renteria, Lezo, Oiartzun, Eibar, Elgoibar, Soraluce, Beasain y en los barrios de Alza y Larratxo de Donostia. Desde su puesta en marcha se ha trabajado con 4.093 portales, y actualmente participan en el programa 120 promotores de salud comunitaria (voluntarios de Cruz Roja) y 1.296 vecinos solidarios.

- ¿Cómo llegan hasta las comunidades de vecinos?

- Lo que intentamos desde Cruz Roja es crear las herramientas y los soportes para dar apoyo ante un problema, pero la iniciativa tiene que surgir desde uno mismo. Nos acercamos hasta los portales para hablarles del programa, ofrecemos talleres a los presidentes de la comunidad en las que les damos pautas para mejorar la convivencia vecinal, realizamos actividades donde el foco se pone en fomentar la conversación entre vecinos... Además, periódicamente lanzamos campañas que sirven de excusa para entablar relación con los portales y que nos permiten adelantarnos a los problemas. El objetivo es trabajar desde la prevención, y no en la intervención sobre los mismos.

- ¿Son receptivos?

- Hay de todo, y no obligamos a nadie a participar, pero la respuesta es mayoritariamente positiva. Hay personas que te abren su puerta y con las que pasas más de una hora hablando, porque lo que necesitan es desahogarse y que alguien les escuche. Al final las ayudas que llegan de las administraciones son casi siempre económicas, pero la parte emocional no se cubre y es muy importante trabajarla.

- ¿Cómo detectan un conflicto?

- Normalmente se oculta bajo un comportamiento. Por ejemplo, si un vecino se dedica a boicotear las reuniones sobre la reparación de un ascensor o del tejado, es muy probable que no sea porque no quiera realizar el arreglo, sino porque tenga problemas económicos. Es importante detectarlo y establecer soluciones, que siempre las hay.

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