-¿Qué quería ser de mayor?
-Tenía claro lo que no quería ser. He sido madre por deseo personal y profesionalmente, abogada, fruto de mi voluntad y conjunción de circunstancias.
-Y hoy, ¿qué es lo que más le preocupa del futuro?
-No vivirlo. Quiero vivirlo sin la globalización que estamos empezando a sentir y padecer, que desdibuja los derechos si no los anula, desvaloriza las obligaciones y alcanza sin nuestra voluntad a transformar todo.
-¿Cómo cree que evolucionará el ámbito del Derecho?
-Su evolución es constante. La sociedad va cambiando; con ella, y a veces no paralelamente, lo hace el Derecho. La venta on-line, los avances científicos, tecnológicos, la evolución de las costumbres... dan lugar a la aprobación de nuevas leyes regulando derechos y obligaciones. Está por ver cómo alcanzará la digitalización y los medios telemáticos en la Justicia al ejercicio efectivo de los derechos; me preocupa el futuro del ejercicio del derecho fundamental de defensa.
-¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?
-Primero, trasladar que antes que el bienestar colectivo está el estar colectivo de todos y todas los que poblamos Gipuzkoa y que tenemos nuestra autoresponsabilidad y solidaridad, que no debe confundirse con la propia de las instituciones. Luego es importante definir bien el concepto de bienestar colectivo, porque para crearlo, mantenerlo y mejorarlo hay que atenderlo con recursos económicos, que no son ilimitados. También hacer partícipe a la ciudadanía de que, en ocasiones, determinados bienestares no sólo dependen de los demás, sino también de uno mismo.
-«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?
-Es una verdad como la vida misma. No sólo porque somos la mitad de la población, sino porque cuando tenemos las mismas posibilidades y se nos exige lo mismo que a los hombres; hacemos las cosas igual de bien o de mal que lo pueden hacer ellos.
-¿Qué aspectos no deben perderse de vista para asegurar una sociedad de bienestar en el futuro? ¿Qué papel debería desempeñar la política en todo ello?
-Que todos, ciudadanía e instituciones, tenemos nuestra responsabilidad. Vivir en la individualidad personal dificulta el bienestar colectivo. Los políticos no deben perder de vista que no tienen que politizar las instituciones porque si no, la responsabilidad de éstas se politiza.
-La Diputación ha puesto en marcha el proyecto Etorkizuna Eraikiz. ¿Considera apropiado activar una iniciativa así, que va más allá de la necesidad de afrontar la gestión del día a día?
-Sí; mirar hacia adelante es necesario. Prever el futuro no es fácil. Quienes nos gobiernan tienen la obligación de leer las señales que ya tenemos y de no dejarse sorprender. Hay que mirar más allá del hoy, anticiparse con acciones y estrategias.
-¿Le interesa de un modo singular alguno de los desafíos futuros?
-Por nuevo e impensable para mí hace unos años, la ciberseguridad. Vivimos en un mundo conectado, lo que se traduce en dependencia de los individuos hacia los dispositivos, con gran transferencia de información entre los usuarios, lo que está comprometiendo la protección de la información recabada. La conciliación en aras a la correspondabilidad parental tiene que tener también nombre de hombre. En cuanto al envejecimiento de la sociedad, mi impresión es que aunque tarde, ya se está leyendo.
-¿Qué retos identifica como prioritarios para la sociedad guipuzcoana?
-Que los gobernantes, con los técnicos, tomen decisiones eficaces, eficientes y con transparencia en la gestión del dinero público.Que la ciudadanía valoremos la necesidad de la responsabilidad propia y, en su caso, el cambio o adaptación de valores personales y sociales.
-¿Qué importancia tiene el envejecimiento entre los retos de futuro de nuestra sociedad?
-Mucha. Fruto de la medicina se alarga la vida; de decisiones personales nacen menos niños y niñas. No queda otra que fomentar la natalidad, la corresponsabilidad parental y poner en valor planes de estudio acordes a las nuevas necesidades empresariales.
-Lleva más de 5 años como decana del Colegio de Abogados de Gipuzkoa y como consejera del Consejo General de la Abogacía Española. En su ámbito, ¿se ha roto ya para las mujeres el techo de cristal?
-No. Que en la base de la abogacía, judicatura, fiscalía veamos bastantes más mujeres que hombres no es expresión de que el techo de cristal se haya roto. La visibilización de las mujeres en la base de las profesiones es porque han tenido las mismas posibilidades y exigencias de los hombres, pero cuanto más te alejas de la base menor es la visibilización. La decisión y tesón de muchas mujeres acompañadas de algunos hombres han dañado el techo de cristal. Su desaparición es una tarea para hoy de unos y otras.
-¿Cree que tanto en el ámbito penal, como en el empresarial, estamos preparados para las nuevas amenazas vinculadas al cibercrimen?
-Preparados sí, pero no debemos bajar la guardia ya que la evolución tecnológica hace que debamos estar pendientes constantemente de los cambios que la misma implica.
¿Qué es? Es un espacio de reflexión y experimentación colaborativa que pretende impulsar una nueva gobernanza en Gipuzkoa.
¿Qué busca? Implicar a la ciudadanía, al tejido social y a las empresas del territorio en el saltoal futuro al que aspira Gipuzkoa.
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.