Desde Londres a Leitza por los secretos de los trasmochos
Una expedición inglesa, con la investigadora Helen Read como responsable, visita estos días los bosques de la localidad para compartir conocimientos de esta técnica milenaria
Una expedición de biólogos, guardabosques e ingenieros ingleses visitan estos días el bosque de Leitzalarrea. Sus árboles trasmochos son el nexo de unión con la expedición que ha viajado desde la capital londinense a Leitza, de la mano de la doctora en Zoología e investigadora Helen Read. Este miércoles participan en la jornada de arboricultura que ha organizado en la localidad navarra Miguel Mari Elosegi, biólogo y técnico forestal, en la que entre otros participarán Samuel Álvarez, de Trepalari o Gabriel Saralegi, antiguo aizkolari que conoce las técnicas más antiguas del trasmocheo realizadas durante generaciones en hayas, robles, fresnos,...
Técnicas que despertaron gran interés a Read, responsable de la reserva 'Burnham Beeches' perteneciente a la ciudad de Londres, y que ha hecho que haya visitado durante los últimos veinte años la localidad navarra en diferentes ocasiones.
Read reconoce que «a pesar de que en Londres tenemos árboles trasmochos muy antiguos no son tan sanos como los que hay aquí. Llegamos a Leitza hace unos 20 años gracias a Jose Miguel y Ricardo Elosegi, quienes nos pusieron en contacto con hombres como Gabriel Saralegi que conocían las técnicas del trasmocheo y quedamos impresionados». No en vano, «en Londres ya no hay personas que las han utilizado, ni siquiera que las conozcan, ya que hace muchos años que dejaron de usarse. Por eso, cuando comenzaron a hablarnos de cómo utilizaban el hacha para realizar los cortes, la altura a la que debían cortarse las ramas, cuál era su criterio de selección de las que debían cortarse o no, pensé: este es el sitio y las personas adecuadas para aprender».
Buscaban a personas con esos conocimientos que les pudieran guías en su propósito de mantener esas joyas naturales tan antiguas de Inglaterra. Gabriel Saralegi es uno de los trasmisores de esos conocimientos que estas dos últimas décadas han participado en las visitas de las expediciones inglesas que han llegado a Leitza. Miguel Barriola y Patxi Barriola 'Pastain', este último ya fallecido, fueron dos de los que también impresionaron a la zoóloga británica con sus 'secretos' del trasmocheo. Los leitzarras le contaron de manera «natural» cuál era su relación con los árboles, vinculada en todo momento al trabajo forestal que realizaban para la obtención de madera para realizar estacas o carbón, hojas con las que alimentar el ganado,... así como cada cuánto tiempo los llevaban a cabo. Coincidieron con el último carbonero de Leitza, Bautista Perurena, «que durante toda su vida se dedicó a hacer carbón y al que entrevistaron y quedaron gratamente fascinados. Perurena les contó los tiempos y modos en los que realizaban los trabajos de trasmocheo», recuerda Miguel Mari Elosegi mientras repasa los recuerdos de aquellas primeras visitas, en las que «yo trabajaba de montero en Leitza y al llegar Helen le llevamos a ver hayedos espectaculares, pero pronto nos dimos cuenta de que ella quedaba impresionada con los trasmochos y todo aquello que le contábamos sobre el trabajo que realizaban con ellos».
Otro detalle, que llamó la atención de la responsable de la reserva 'Burnham Beeches', fue «la luna o la atención que se le presta a las fases lunares para llevar a cabo la poda o la plantación de los árboles, según la especie o el destino que se le quiere dar», comenta Gabriel Saralegi. El leitzarra que aprendió de su padre, Esteban y este de su padre quien también lo hizo del suyo. «Utilizo las técnicas que utilizaba mi bisabuelo. Nosotros siempre hemos podado los árboles trasmochos teniendo en cuenta ciertas medidas y circunstancias, pero desde que llegaron los ingleses hemos aprendido muchas cosas. Por ejemplo, nosotros siempre utilizábamos el hacha para el trasmocheo y ellos, la motosierra. Hemos aprendido a podar con ella así como otras muchas cosas que hemos adaptado a los árboles trasmochos que tenemos».
En este momento «en Leitza, hay miles de árboles trasmochados, la mayoría son hayas aunque también hay robles y fresnos. El trasmocheo tiene sentido en zonas de bosque abierto en las que pasta el ganado y en Leitza tenemos a suerte de contar con un buen número de jóvenes ganaderos que sueltan sus yeguas, ovejas, cabras,... por ellas y el resultado está siendo bueno. Nosotros hemos podado unos ciento diez. Algunos a los que hemos aplicado las técnicas de trasmocheo adaptadas están rejuvenecidos. Algunos se han secado, pero la minoría y en zonas de sombra o rodeados de bosque joven».
Conscientes de que la cultura de los bordaris desapareció en la localidad navarra «hace ya unas décadas, con la llegada de la papelera, queremos mantener vivos los trasmochos y para ello llevamos un control exhaustivo a través de fichas de los trabajos que les hemos realizado, localizándolos por coordenadas, con fotos antes de trasmochar, después,... El objetivo es tener árboles trasmochos sanos»,asegura Elosegi.
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