Cómo lograr el objetivo de la detección temprana

La Diputación refuerza sus recursos a menores, con más plazas y un nuevo servicio para atender casos y evitar la separación del menor

A. A.SAN SEBASTIÁN.

Igual que pasa con una enfermedad, cuanto antes se detecte y se trate un problema social, menos profunda será la intervención y mejor resultado se obtendrá casi con toda seguridad. La atención temprana de los casos de desprotección infantil o de los menores con problemas de conducta aparece como uno de los desafíos del actual sistema, cuyas fortalezas pasan por un amplio despliegue de medios y recursos que permiten atender todos los casos diagnosticados. El punto flaco, sin embargo, es que no siempre esos problemas se detectan en fases iniciales.

Un informe de la UPV/EHU subrayó que tanto en los servicios sociales donostiarras como en los forales «son escasas las intervenciones familiares con niños y niñas menores de 6 años, y casi irrelevantes en menores de 3. Las intervenciones más frecuentes se llevan a cabo con mayores de 8 años y en especial con adolescentes y preadolescentes que ya presentan problemas de conducta».

Con ese diagnóstico, los servicios sociales forales acaban de terminar de diseñar un nuevo recurso dedicado precisamente a atender en esos primeros momentos a menores con problemas de conducta o que necesiten de un apoyo profesional para su bienestar.

Detectar los casos antes de que el problema se haya agravado figura como uno de los retosUn informe reflejó que las intervenciones con familias con hijos con menos de 3 años escasean

El objetivo es evitar que se tenga llegar a su salida del hogar y acaben ingresando en un piso de acogida, una red al borde de su capacidad. Se trata de un centro de día, un recurso inédito en Gipuzkoa y que ya se ha probado con éxito en Álava. Planteará una intervención de seis meses con el menor. Tras ese periodo, se revisará la situación y, si corresponde, se podrá derivar a otro recurso de mayor intensidad -incluido el ingreso en un centro de acogida-. Sin necesidad de dormir fuera de su hogar, se trabajará con los niños y los adolescentes que, por diferentes motivos, se encuentran en situación de desprotección social, bien por su comportamiento o por la desatención de sus padres.

Un sistema más coordinado

El citado informe trasladaba también la recomendación de poner en marcha programas basados en la evidencia, esto es, recursos cuyo éxito se haya evaluado mediante datos objetivos de resultados. Junto con el Ayuntamiento de Donostia, la Diputación ha testado dos programas de este tipo: SafeCare -para dotar de habilidades a los padres y evitar situaciones de negligencia- e Incredible Years -una intervención grupal entre padres, niños, niñas y profesores para manejar los problemas de comportamiento-.

Esta fase experimental tenía previsto terminar en junio, según informó recientemente la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, quien reconoció la dificultad de extender estos programas al resto de la red, aunque se comprometió a «dotar de coherencia a toda la red», por lo que se ha creado un grupo de trabajo común, con técnicos forales y municipales para mejorar esa coordinación.

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