«Llevo 11 años en esta residencia y Zizurkil queda muy a desmano»
La plaza Sagastieder de Intxaurrondo dejará de ser tan visitada por usuarios y familiares que salen de Txara a pasear y tomar un café
La plaza Sagastieder, en el entorno más próximo a la residencia de mayores de Txara en el barrio donostiarra de Intxaurrondo, tiene una estampa muy ... característica de contar con numerosas personas mayores que pasean o de familias que visitan a los suyos y toman un café en una de las diversas cafeterías y bares que hay en la amplia plaza. Esa, sin embargo, será una escena menos común los próximos dos años, cuando los usuarios del centro estarán reubicados en sus nuevas residencias.
El mediodía suele ser hora punta de usuarios y familiares que salen de la instalación para tomar el aire, y más en un día soleado y de agradables temperaturas como las de ayer.
Pilar regresaba junto a Feli y José, hermanos que están en Txara, de visitarles y de caminar por la plaza. «En un primer momento nos plantearon la opción de Zizurkil, pero allí no iban a ir». Finalmente, la alternativa escogida ha sido la de la residencia Ballesol, privada pero donde la Diputación ha concertado varias camas. «Todavía no tenemos fecha para el cambio. Está al lado, en Intxaurrondo, y me sigue viniendo bien porque yo vivo en la plaza, aunque no voy a poder traerles hasta aquí porque hay una cuesta que sería una paliza subirla con la silla», lamenta en referencia al desnivel que hay que salvar en la calle Zarategi entre Txara y su próximo centro, ubicado a escasos 500 metros en Basotxiki, en una zona más baja del barrio.
Otra usuaria que el 4 de diciembre va a ser trasladada a Ballesol es Luisa García, de 77 años y que lleva más de una década en Txara. «Llevo once años aquí y la residencia de Zizurkil quedaba muy a desmano, la de Ballesol es una muy buena opción porque queda cerca». Junto a ella se encontraba sentada, aprovechando los rayos de sol, María Nieto, de 80 años y que mañana será reubicada en Zorroaga, también en Donostia. «Tanto ella como yo somos de Donostia de toda la vida, de Gros y Bidebieta, y no podíamos irnos tan lejos».
A pesar de que la Diputación de Gipuzkoa no ofrece datos del reparto de las nuevas residencias, desde el departamento de Cuidados y Políticas Sociales sí explican que algunas personas han pedido regresar a su localidad natural, otras serán reubicadas cerca de Txara mediante el empadronamiento propio suyo o de algún familiar, otras han solicitado quedarse en San Sebastián o Donostialdea y también hay quienes han aceptado el cambio al centro Fraisoro de Zizurkil.
Consecuencias indirectas
Es el caso de un usuario que ayer estaba siendo atendido por un cuidador contratado por su familia, quien lamentaba que se iba a quedar sin ese servicio «porque Zizurkil queda muy lejos, no tengo vehículo particular y no puedo complementarlo con otros usuarios que tengo en Donostia». Según él, la Diputación debía haber esperado a que acabasen las obras de Atsobakar antes de empezar con la de Txara, para así poder reubicarlos allí.
Otra familiar que paseaba junto a un nieto al usuario de la residencia transmitía que «hemos tenido que ponernos de acuerdo entre las hermanas para decidir la nueva ubicación, y al final hemos optado por una residencia de Altza».
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