La llegada de otro autobús de migrantes a Donostia sitúa a Gipuzkoa en punto clave de acceso a Europa

Algunas de las personas que llegaron el pasado día 18 de junio a la estación de Donostia./LOBO ALTUNA
Algunas de las personas que llegaron el pasado día 18 de junio a la estación de Donostia. / LOBO ALTUNA

El vehículo arribó el viernes pasado a la estación de autobuses con más de una treintena de subsaharianos. En la terminal les esperaban miembros de la Cruz Roja que les proporcionaron alimento y les informaron de los recursos y derechos que les asisten

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Gipuzkoa sabe que ha de estar preparada para recibir a nuevos migrantes. Puede que el territorio no se encuentre entre los destinos preferidos por quienes huyen de la pobreza o la guerra para establecerse de manera definitiva, pero su proximidad con la frontera francesa le convierte en un punto estratégico, una vía de tránsito o cuando menos un lugar de corta estancia para todos ellos. Episodios como el registrado el mes pasado en la estación de autobuses de Donostia, donde llegó un autocar con 46 personas de origen subsahariano a bordo, o la aparición horas más tarde de otro autobús en Bilbao, no solo no fueron unos hechos aislados. Parece más que probable que esta práctica lleve camino de convertirse en una constante. Una demostración de ello es la llegada el viernes pasado, también a Donostia, de otro autobús con inmigrantes provenientes del sur de la península. Si el 18 de junio fueron cerca de medio centenar las personas que arribaron a la capital guipuzcoana, esta última vez el número superó la treintena. De ellos, alrededor de veinte fueron recogidos por los servicios de la Cruz Roja que les prestaron las primeras atenciones y les informaron de los derechos que les amparan así como de los recursos existentes.

La llegada se produjo, al igual que en el caso anterior, en la terminal de autobuses de la capital. Los migrantes venían de la comunidad autónoma de Andalucía, donde en las últimas semanas se están registrando entradas masivas de extranjeros procedentes de África.

La cifra

20
inmigrantes, de los más de treinta migrantes que llegaron el viernes, fueron atendidos por personal de la Cruz Roja. Las restantes personas abandonaron la estación por sus propios medios.

El último autobús llegó a media mañana del viernes procedente de Andalucía LLEGADA

La mayoría fueron recogidos por la Cruz Roja y otros decidieron marcharse de la estación ATENCIÓN

El Gobierno Vasco pide más coordinación y exige estar informado de la llegada de los autobuses COORDINACIÓN

Atención e información

Fuentes consultadas indicaron que el vehículo llegó a media mañana y que tras su entrada en la zona de dársenas de la estación, algunos de los viajeros abandonaron las instalaciones por sus propios medios, ya fuera a pie, en taxi u otro medio de transporte. No obstante, la mayoría de ellos fueron recibidos por personal de la Cruz Roja y conducidos por miembros del servicio de intervención social de dicha oenegé guipuzcoana a instalaciones de la propia organización.

Allí todos ellos recibieron las atenciones derivadas por el largo viaje realizado y se les proporcionó alimentos para recuperar fuerzas. Asimismo, responsables de la institución les informaron de la ciudad en la que se hallaban, de las condiciones legales que les asisten, de los recursos existentes y se interesaron por conocer si proyectaban solicitar medidas de protección o asilo político. En este sentido, se les indicó que para la tramitación inicial de dicho asilo podrían establecer contacto con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Sin embargo, al parecer, ninguno de ellos optó por formular esta demanda, según han señalado fuentes consultadas.

Con la información recibida, abandonaron las instalaciones y se cree que prácticamente todos habrían abandonado ya Gipuzkoa o estarían próximos a hacerlo.

Al contrario de lo que sucedió el pasado mes de junio con la llegada de los migrantes, en este último episodio los responsables de la Cruz Roja de Gipuzkoa habían sido debidamente informados del traslado de los pasajeros, de manera que cuando llegaron estaban ya esperándoles. El aviso fue realizado por la oficina autonómica de la propia Cruz Roja de Andalucía, a cuyas costas habían recalado los inmigrantes después de haber cruzado las aguas del Estrecho o del mar de Alborán, la mayoría de ellos a bordo de pateras u otra clase de embarcaciones.

Fuentes consultadas en medios que trabajan en el ámbito de la atención a la inmigración indican que situaciones como las registradas en las últimas semanas en Gipuzkoa no tardarán en producirse de nuevo, siempre y cuando las entradas de extranjeros se mantengan en los niveles actuales. Las llegadas de migrantes en las últimas semanas en comunidades del sur y levante español es tal que los servicios sociales de dichos territorios están sobrepasados. En lo que va de año, más de 18.000 inmigrantes han llegado a España, los mismos que se contabilizaron en todo 2017. Por ello, algunas organizaciones han optado por fletar autocares con destino a otras autonomías. A estos vehículos se suben aquellos que se han fijado como objetivo buscar un mejor futuro en Francia, Reino Unido, Alemania, Holanda... Y en este sentido, la cercanía con la frontera gala hace que algunos de los recién llegados se muestren partidarios de continuar su éxodo hacia otros estados de Europa por la ruta guipuzcoana.

Mayor coordinación

Precisamente, el Gobierno Vasco reclamó ayer una mayor coordinación entre instituciones y asociaciones humanitarias para evitar que lleguen autobuses con inmigrantes sin que tengan conocimiento de ello.

El portavoz del Ejecutivo vasco, Josu Erkoreka, afirmó en la rueda de prensa tras el Consejo de Gobierno que la coordinación es la mejor vía para garantizar la «dignidad» de esas personas y para dar una respuesta efectiva a sus necesidades.

El objetivo es evitar, dijo, que lleguen a Euskadi esos autobuses con personas, la mayoría en tránsito hacia otros lugares de Europa, sin un conocimiento previo. «Estamos haciendo un esfuerzo especial para hacer las cosas de la forma más coordinada posible», señalo el Josu Erkoreka.

El Ejecutivo ya mostró el mes pasado, tras la llegada de los dos primeros autobuses a Donostia y Bilbao su «sorpresa» y «preocupación por el traslado de los migrantes, un procedimiento que Jonan Fernández, secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, tachó de «cuestionable». Fernández advirtió entonces que si en estos transportes de Cruz Roja aparecía menores no acompañados, la actividad podría situarse, incluso, «fuera de la legalidad». En el caso de San Sebastián, de los 46 jóvenes que llegaron, cuatro tenían menos de 18 años, aunque solo dos lo admitieron desde el principio. Las distintas pruebas realizadas determinaron que otros dos más rondaban también los 16 años y los cuatro pasaron a vivir bajo la tutela de la Diputación, una vez se les aplicó el protocolo habitual en estos casos en el que hay menores no acompañados.

Sin embargo, en el autor del viernes pasado fuentes policiales consultadas indicaron que entre las más de treinta personas que llegaron a la estación ninguna era menor de edad.

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