Landarroitajauregi: «Ahora muchas parejas piensan que la libertad vale más que la duración»

José Ramón Landarroitajauregi Garai, en su despacho de Bilbao./Pedro Urresti
José Ramón Landarroitajauregi Garai, en su despacho de Bilbao. / Pedro Urresti

Analiza este jueves en el Aula DV de los Cursos de Verano de la UPV la situación en la que se encuentra la pareja como institución

Teresa Flaño
TERESA FLAÑO

José Ramón Ladarroitajauregi Garai lleva años, desde su perspectiva de sexólogo, terapeuta y docente, analizando la evolución de la pareja tanto en sus aspectos positivos como negativos. Los cambios sociales, como la emancipación de la mujer o el matrimonio de parejas homosexuales, han propiciado que esta institución esté en crisis. Este jueves por la tarde, el codirector de la Escuela Vasca de Sexología Landaize hablará sobre el tema en el Aula DV, organizada en colaboración con los Cursos de Verano de la UPV/EHU.

- El título de la charla es 'La pareja, una institución en crisis'. ¿Por qué está en crisis?

- Se trata de una institución sumamente antigua y en algunas cosas anticuada. Ahora está cambiando, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Durante mucho tiempo, la pareja fue una institución pensada más para la comunidad que para el individuo y ahora es al revés. Su razón de existir era como productora de gente y estaba sometida a los dictados de la comunidad, de la familia, de la iglesia, de la patria.... Desde el siglo XVIII ha habido un progresivo avance para satisfacer las necesidades del individuo: la familia cada vez marcaba menos con quién se tenían que casar, tanto mujeres como hombres.

- Pero el hombre tenía algo más de libertad y siempre podía casarse más tarde.

- Se les escuchaba más. Los hombres posponían la pareja, pero la mujer tenía que hacerlo joven para poder reproducir. De hecho, el tema de que las mujeres se han podido casar con quien han querido todavía es muy poco universal. Aquí nos parece muy normal, pero hay más partes del mundo donde se dice a las mujeres con quién deben contraer matrimonio que donde sí pueden decidir.

Aula DV

Título:
'La pareja, una institución en crisis'.
Ponente:
José Ramón Landarroitajauregi Garai.
Lugar:
A las 19.00 horas en el Palacio Miramar.
Invitaciones:
En el Palacio Miramar de 10.00 a 16.00 horas y en www.iuk.eus.

- ¿Entonces, dar salidas a las necesidades del individuo podemos incluirlo entre los aspectos positivos?

- Sí, pero tiene costos para la pareja. Por ejemplo, la pareja ya no es duradera. Nuestras abuelas o madres incluso pensaban que continuaba una vez muertos; el proyecto de convivencia incluía el tiempo más allá de la muerte. Ahora ya no nos planteamos eso, sino que el amor dura lo que dura.

- De ahí esa frase lapidaria de los abuelos: 'Es que ahora no aguantáis nada'.

- También suelen añadir: 'Y vuestro amor no vale nada'. Vale lo que vale. Ahí está la crisis. Antes, la duración era un valor muy importante y otros valores quedaban supeditados a ella. A las parejas que duran no es que les vaya mejor, sino que han decidido no parar cuando otros piensan que se ha llegado a un momento inaceptable. Lo cierto es que aceptar lo inaceptable no significa que lo que haya detrás sea también inaceptable porque los humanos tenemos mucha capacidad de corregir. En la actualidad no hay esa abnegación que existía antes. Muchas parejas piensan que la libertad es más valiosa que la duración.

- ¿Cuáles eran los aspectos positivos de la pareja como institución hasta que entró en crisis?

- Supo resolver mejor que otras instituciones dos cosas fundamentales, la crianza y la finanza. Lo que ocurre es que ahora hay personas en cuyo proyecto de vida no se incluye la crianza; no tener hijos no es el resultado de un error o un fracaso, es una decisión. En el momento en que se toma, la naturaleza de la antigua pareja, como creador y criador de familia, desaparece. Respecto a la finanza, desde la perspectiva de la mujer, casarse y hacerlo bien era muy importante, resolvía su economía para el futuro. Ahora, cada vez más las mujeres no necesitan un sponsor. Entonces se da un salto de lo que en términos teóricos llamamos de 'genus' a 'eros', donde el amor tiene más protagonismo.

- ¿Este salto se enmarca dentro del movimiento feminista?

- Por supuesto. Las mujeres han alcanzado tres estatus que antes no tenían -el de sujeto económico, sujeto político y sujeto erótico-, y por tanto pueden empezar a jugar de otra manera. Las reglas han cambiado.

- ¿Y qué repercusiones han tenido esos cambios?

- Principalmente en el aspecto de los cuidados. Antes, las esposas se dedicaban a cuidar, primero al marido, luego a los hijos y después también a los padres. Hay que reaprender otros modelos de cuidados. Ahora mismo estamos salvando el problema con la población inmigrante. La otra fórmula es profesionalizar los cuidados, pero ¿cómo se paga el cariño y la simpatía?

«La pareja, como institución, supo resolver dos cosas fundamentales: la crianza y la fianza»

- ¿El hecho de que muchas parejas se conozcan a través de las redes sociales cambia su dinámica, la marca de otra manera?

- La forma de conocerse es distinta en el sentido de que antes había un bar, una romería, una plaza... y ahora hay elementos nuevos, pero lo que está en juego siempre es lo mismo. Hay una cosa que llamamos hipergamia, es la querencia a buscar como pareja a alguien que sea más que uno. Es muy frecuente en las chicas que quieren un chico más alto, más fuerte, más culto... Todo esto tiene que ver mucho con el tema del príncipe azul. ¿Las chicas actuales son menos hipergámicas que sus madres? No, al revés, internet incrementa la hipergamia porque hay más ficción y más material para elegir. Antes, una chica ligaba con mil chicos y le sacaban cantares. Ahora lo pueden hacer por internet y no pasa nada. Tienen menos nivel de fiscalización porque ahora la sociedad es más permisiva y porque hay mecanismos para que no se vea. Pero antes un rumor iba de boca a oreja y ahora por whatsapp puede llegar a todo el mundo. El daño moral puede ser mayor. Es un mundo nuevo, dentro de 80 años seguro que manejamos una ética de las redes sociales, pero en estos momentos es una selva.

- ¿En estas nuevas reglas cómo se entiende la infidelidad?

- Algunas formas de la promiscuidad son ciberpromiscuidades, de gente que no ha tenido ninguna relación física. Estoy viendo muchas historias de infidelidades donde no hay contacto. Si un hombre está tonteando por internet con mujeres a las que no conoce personalmente y su chica se entera generalmente termina en un episodio de crisis tan fuerte como si hubiera habido contacto. Antes la infidelidad requería contacto físico y ahora no, aunque a través de internet puede ser sexualmente muy explícita.

- También hay parejas oficiales de personas del mismo sexo.

- Homosexuales y lesbianas son los que están reivindicando la figura de la pareja porque antes no tenían sitio. Son los que más defienden la bandera de la pareja.

- ¿Qué otras formas nuevas de relacionarse están surgiendo?

- Hay una palabra que a los chavales les gusta mucho que es 'poliamor'. Viene a hablar de la posibilidad de poder amar a varias personas sin ocultarte, no hay exclusividad. No es un concepto nuevo, pero ahora está en auge. Plantea no acotar a dos las relaciones sino que giran en torno a redes de individuos.