El lado más solidario del skate

A la izquierda Sergio Mejuto patinando y a la derecha Javi Boes posando con su tabla. / DE LA HERA
A la izquierda Sergio Mejuto patinando y a la derecha Javi Boes posando con su tabla. / DE LA HERA

Dos jóvenes emprendedores guipuzcoanos crean una novedosa lija para patinadores con trasfondo benéfico | Por cada monopatín que venden destinan otro a ONGs que educan a través de este deporte a niños y niñas de países en vías de desarrollo

Judith Urquijo
JUDITH URQUIJO SAN SEBASTIÁN.

Todos aquellos que practican habitualmente el skate han soñado alguna vez con no romperse las zapatillas mientras patinan, ya que el contacto con la lija de la tabla acaba generando agujeros en toda la parte delantera del calzado. Pero, ¿y si existiera una lija que no rompe el tejido? Dos jóvenes guipuzcoanos han transformado ese sueño en realidad y se han convertido en emprendedores.

La inquietud de Javier Boes y Sergio Mejuto, dos iruneses de 21 y 22 años apasionados del skate, les llevó a crear hace un año una empresa online denominada Cream Prime, en la que venden tablas que eliminan el problema generado por la abrasión de las lijas convencionales. «Estábamos hartos de rompernos las zapatillas cada dos por tres. Empezamos a investigar con diferentes materiales como el corcho o el caucho hasta que dimos con unas láminas de goma antideslizante a la que le añadimos una cinta adhesiva de doble cara y funcionó de maravilla», explica Boes.

«Con ayuda del Ayuntamiento de Irun, a través del programa Bidasoa Activa y con una subvención de 8.500 euros, creamos la empresa online», apostilla.

Aunque estos dos emprendedores buscaban dar un paso más. Querían que la iniciativa tuviese un componente social, así que no tardaron en ponerse en contactado con diferentes ONGs que educan a niños de países en vías de desarrollo mediante este deporte. «Por cada una que vendemos, donamos otra a una ONG, entre ellas Megabi Skate, SkatePAL o Skate AID. Estas organizaciones utilizan este deporte para mejorar la vida de los jóvenes en países donde apenas tienen oportunidades», afirma Boes.

A comienzos de este año estos dos jóvenes pusieron rumbo a Palestina junto a la ONG Skate Pal, a quienes han donado 200 tablas. «Aprovechamos el viaje para hacer un vídeo reportaje sobre los beneficios del skate en su sociedad a través de los testimonios de niños y voluntarios. Además relatamos nuestra propia experiencia de todo lo que vivimos allí. Fue una aventura para nosotros y lo hicimos con mucha ilusión», señala el irunés.

Ambos socios están convencidos de que su historia puede inspirar a los jóvenes emprendedores a lanzarse al mercado y arriesgar. « Animamos a todos aquellos que estén en una situación como la nuestra a que se lancen a la piscina y persigan sus metas. Son las experiencias que vivimos las que nos forjan como personas y dan o quitan fuerza a los miedos de cada uno».

Además, durante los próximos meses tienen planeado ampliar su negocio creando y comercializando una nueva «cinta adhesiva de doble cara que permitirá usar la lámina de goma en otra tabla», ya que hasta ahora, cuando el monopatín se parte, la lija que viene con él también lo hace.

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