José María Ordovás: «La dieta puede anular el riesgo genético de sufrir una enfermedad»

José María Ordovás ayer, en San Sebastián./JUANTXO LUSA
José María Ordovás ayer, en San Sebastián. / JUANTXO LUSA

Aboga por un sistema de salud que realice un test de ADN a la población para desarrollar una medicina más preventiva que reparativa

Elena Viñas
ELENA VIÑASSAN SEBASTIÁN.

José María Ordovás (Zaragoza, 1956) es profesor de nutrición y genética, y director del laboratorio de nutrición y genómica en el USDA-Human Nutrition Research Center on Aging en la Universidad de Tufts en Boston, además de investigador en el CNIC y en el instituto IMDEA Alimentación en España. Este experto a nivel mundial en el estudio de la interacción entre la dieta y los genes relacionados con las características cardiometabólica visitó ayer Donostia para impartir una ponencia en el simposio sobre gastronomía personalizada, organizado por el Basque Culinary Center.

- La nutrigenética y el diseño de planes dietéticos basados en el ADN de cada persona suenan a conceptos futuristas. ¿A qué nivel de desarrollo se encuentran hoy en día?

- La personalización basada en el ADN no sólo no es futurista, sino que ya pertenece al pasado. En términos de investigación, es algo que comenzamos en la década de los ochenta; en términos de aplicación al público, había compañías trabajando en ello en la primera década de este siglo. Hacia el año 2001 empezaron a brotar compañías de personalización, pero con un conocimiento muy primitivo y pocas probabilidades de éxito. Durante este tiempo se ha ido reforzando el conocimiento científico y las tecnologías, al tiempo que se han ido abaratando los procesos. Ahora nos hallamos en un momento bastante optimista, en el que ciencia, tecnología y conocimiento se están acelerando, de manera que esto sea tanto asequible como beneficioso para la población en general.

- ¿Será una realidad a corto plazo?

- En un plazo de no más de cinco años veremos en el mercado productos fiables y a un precio que no será prohibitivo.

- Entonces, ¿los tests actuales no tienen validez?

- Tienen en este momento más de promesa que de realidad. No voy a decir que lo que hay ahora en el mercado es malo, pero no es suficiente. Durante un tiempo ha estado plagado de empresas con pocos escrúpulos que aseguraban predecir la inteligencia del individuo, qué perfume debería utilizar o qué vino beber. La información que se ofrece hoy por hoy no se encuentra lo suficientemente personalizada. Si de algo se queja la gente que ha pasado por estos tests es que no sienten esa personalización. Les dicen, por ejemplo, que tomen más frutas y verduras, y eso es algo que ya sabían.

- ¿Qué habría de hacer una persona quiere seguir una dieta basada en el genoma? ¿Por dónde comenzaría? ¿Por un análisis de sangre?

- No hace falta, aunque el análisis de sangre ayudaría para saber el estado salud. Para obtener el ADN vale con un poco de saliva. Los laboratorios se encargan de obtener la información genética. No es necesario nada más. Para su interpretación, yo apuesto por un profesional de la salud, un médico, un dietista o un nutricionista. Me preocupa ese 'directo al consumidor' que ofrecen algunas páginas de internet, que analizan una muestra de saliva y mandan el resultado a la cuenta del usuario.

«En un plazo de cinco años veremos en el mercado productos fiables, cuyo precio no será prohibitivo»

«Está demostrada la relación entre la cantidad y calidad del sueño y el riesgo de sufrir obesidad»

- ¿Llegaremos a conocer una sanidad en la que se recomienden dietas adaptadas a cada paciente?

- No estamos lejos, aunque el sistema de salud actual es más reparativo que preventivo. Hay que cambiar esos esquemas. Cuando se reconozcan los beneficios del test genómico y éste se haga igual que se hace ahora el test del talón al nacer para detectar las enfermedades raras, sabremos nuestra predisposición a padecer un tipo de enfermedades como la obesidad o la diabetes.

- ¿Y éstas se podrán paliar a través de la alimentación?

- Se pueden implementar pautas desde el punto de vista nutricional y otros aspectos del comportamiento, como la actividad física, para redirigir nuestra vida. Es como cambiarse de vía. Si naces con predisposición a una vía que te va a llevar hacia la enfermedad cuando llegues a los 40 o los 50 años, mediante este conocimiento, tan pronto como sea posible, se hará un cambio de agujas para ponerte en otra vía y que la enfermedad llegue más tarde, por ejemplo, hacia los 70 años; o que simplemente, seamos capaces de compensar enteramente esa predisposición genética. Dependerá de la enfermedad de la que estemos hablando.

- ¿Hasta el punto de no llegar a desarrollar esa enfermedad siguiendo una dieta personalizada?

- Efectivamente, hasta ese punto de anular el riesgo genético de sufrir una enfermedad determinada. Además de nuestra genética, hay que recordar también la de las bacterias que nos acompañan nuestra vida.

- Y dormir lo suficiente es otra de sus recomendaciones...

- A través de los años estamos cortando horas de esa medicina que es el sueño, hasta el punto de colocar a la sociedad en una situación muy peligrosa. Está demostrada la relación entre la cantidad y la calidad del sueño y el riesgo cardiovascular y de sufrir obesidad. El sueño es un factor de salud y es algo que hay que tener en cuenta en la medicina del futuro.

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