Irun y Pamplona recuerdan a Nagore en el décimo aniversario de su muerte

El Ayuntamiento de Irun, iluminado de morado, en recuerdo a Nagore Laffage./F.de la Hera
El Ayuntamiento de Irun, iluminado de morado, en recuerdo a Nagore Laffage. / F.de la Hera

Asun Casasola, madre de la víctima, confía en que las mujeres puedan celebrar las fiestas en libertad y tranquilidad

DV

El recuerdo de Nagore Laffage volvió a estar presente este sábado en Irun y Pamplona. Se cumplía el décimo aniversario de su asesinato a manos del psiquiatra José Diego Yllanes. En la ciudad que vio nacer a la joven, el Ayuntamiento y las asociaciones de mujeres colocaron una pancarta en su memoria en el balcón del edificio consistorial. «Confío en que actos como el de hoy sirvan para que no se repitan las agresiones como las de 'La Manada' y las mujeres puedan disfrutar en libertad y tranquilidad», manifestó Asun Casasola, madre de Nagore, presente en el acto.

Habían dado ya las diez de la mañana en el reloj del edificio del Ayuntamiento cuando Casasola y las representantes de las asociaciones, con un pañuelo morado colgado al cuello, desplegaron la pancarta que permaneció toda la jornada con el lema 'Por tu ausencia, Nagore, zure oroimenez'. En la plaza, el alcalde de la localidad, José Antonio Santano, junto con representantes de todos los grupos municipales y ciudadanos fueron testigos del homenaje de la ciudad a Nagore. Santano destacó la fortaleza de Casasola, una mujer que constituye «un ejemplo» con su actitud de denuncia de la violencia sexual tras la muerte de su hija e incidió en el mensaje: «No es no».

La conmemoración del décimo aniversario ha hecho que este año la familia Laffage-Casasola haya sido requerida en diferentes acontecimientos. Asun fue la responsable este año del saludo oficial en el inicio de las fiestas de San Pedro y San Marcial. Además, la asociación Erretxinduak realizó un homenaje el pasado mes de mayo en Irun y el alcalde, José Antonio Santano, estuvo también presente en los actos de recuerdo a Nagore celebrados el pasado 2 de julio en Pamplona.

Iluminación morada

Dentro de los actos en recuerdo a Nagore, el consistorio irunés se iluminó de morado por la noche, al igual que el de la capital navarra. Fue un guiñó de complicidad entre ambas ciudades que quedaron conmocionadas aquel 7 de julio de 2008 tras la localización en Orondritz del cuerpo de Nagore, estudiante de Enfermería. El cadáver había sido depositado solo unas horas antes por el autor del crimen, José Diego Yllanes, un médico de 28 años que hacía la especialidad de Psiquiatría en la Clínica Universitaria de Navarra, donde por aquellas fechas Nagore realizaba también sus prácticas como futura enfermera.

El crimen dio lugar a un proceso judicial, cuyo fallo estuvo envuelto en polémica. El jurado consideró a Yllanes culpable de homicidio y no de asesinato como solicitaban las acusaciones y el magistrado presidente del proceso impuso al encausado la pena de 12 años y 6 meses de prisión. Aquel veredicto indignó a Asun Casasola que siempre había mantenido que el acusado acabó con la vida de su hija cuando esta se hallaba totalmente indefensa. Los posteriores recursos, sin embargo, no modificaron la sentencia. Diez años después, Yllanes está en libertad.

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